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Opinión

  • | 2020/07/07 00:01

    Vender Indumil y Cotecmar en lugar de ISA y Ecopetrol

    El Minhacienda anunció que en 2021 recurrirá a la enajenación de activos estatales para obtener recursos. Muchos especulan que ISA y Ecopetrol son las empresas más factibles a privatizar, pero sería mejor negocio para el Estado privatizar parcialmente a Indumil y Cotecmar.

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Es claro que el Gobierno tendrá que recurrir a la enajenación de empresas estatales para financiar el presupuesto nacional, la reactivación económica y restaurar el orden fiscal. La sobria presentación del Marco Fiscal de Mediano Plazo sugiere que el Ministerio de Hacienda se verá obligado a presentar una reforma fiscal que aporte ingresos por 2% del PIB (poco más de $20 billones).

Considerando que la nación cuenta con participación en 105 empresas cuyo valor suma poco más de $170 billones, es evidente que la venta de activos será uno de los mecanismos predilectos del Gobierno para preservar los ajustes tributarios que dejó la ley de crecimiento económico y son considerados positivos por el sector privado.

Muchos comentadores han salido a decir que esto indudablemente significa que el Estado optará por vender un 8,5% de su participación en Ecopetrol y un porcentaje de su participación en ISA (51%). Haciendo cuentas alegres, algunos sugieren que por el 11% de ISA el Estado obtendría casi $10,6 billones, y por el 8% o 9% de Ecopetrol podría recibir hasta $7,6 billones. Y así en solo dos transacciones el Gobierno podría solucionar en gran parte su problema fiscal. 

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Sin embargo hay tres asuntos que sugieren que es una mala idea fijarse únicamente en Ecopetrol e ISA como las llaves para solucionar el problema financiero del Gobierno. 

Primero, tanto Ecopetrol como ISA son empresas rentables, con una estructura de gobierno corporativo sólidas, y con excelentes indicadores de transparencia y responsabilidad empresarial. Vender activos que además de bien gerenciados dan le brindan al Estado dividendos año tras año es una movida tremendamente cortoplacista. 

Segundo, igual que todas las empresas a nivel mundial tanto Ecopetrol como ISA han sufrido por causa de la crisis. La desvalorización de Ecopetrol es más evidente que la de ISA. Mientras que el valor en bolsa de la Ecopetrol ha caído 44% desde el 2 de enero, el valor de ISA solo ha perdido 5,4% de su valor.

Si bien el Gobierno necesita el dinero sería una ganga para los inversionistas internacionales (y ni hablar para los intermediarios financieros) vender ISA y Ecopetrol a un descuento considerable del valor que tuvieron las empresas hace no mucho tiempo. 

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Tercero, hay otras opciones de empresas estatales para vender, sin embargo, promover su privatización es políticamente sensible. Desde Colombia Risk Analysis habíamos compilado una lista de empresas estatales que podrían entrar en una posible venta que incluyen por supuesto ISA y Ecopetrol, pero también el Banco Agrario, Cenit, Ocensa, Electrohuila, la Financiera de Desarrollo Nacional, Finagro y Corabastos. Sin embargo, hay dos empresas estatales que deberían ser consideradas también en este listado de posibles empresas estatales a vender o privatizar parcialmente. Estas son Indumil y Cotecmar. 

Indumil y Cotecmar

La Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval Marítima y Fluvial, Cotecmar, apoya el desarrollo de la industria marítima nacional mediante investigación científica y tecnológica. La Corporación es el principal aliado de la Armada Nacional en la construcción y mantenimiento de buques, lanchas, laboratorios flotantes, empujadores fluviales, talleres de electricidad, inspección y ensayos, entre otros.

Tiene un mercado a nivel nacional e internacional interesante, pues la corporación ya ha vendido unidades a las armadas de Guatemala y Honduras y próximamente podrá también licitar para reparar embarcaciones de la Armada de EE. UU. Además de esto, la entidad podría incursionar en el mercado de las estructuras de energías renovables, mediante la construcción de turbinas eólicas, embarcaciones de uso civil, como botes ambulancia, de bomberos o de rescate y otros. 

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Por su parte Indumil es la empresa estatal encargada del diseño, producción, comercialización, importación y exportación de armas, municiones, explosivos y accesorios. La empresa espera duplicar sus ventas e internacionalizar su marca en el mediano plazo a través de lograr acuerdos con empresas extranjeras y desarrollar nuevos productos y programas para el mercado nacional e internacional.

Además, la empresa estudia ampliar su portafolio de productos y servicios enfocándose en innovaciones de armamento, como explosivos para obras civiles y minería. La empresa también ha incursionado en mercados internacionales. En 2018, Indumil envió 8.000 fusiles a Guatemala y se vendieron bombas MK 81 y MK 82 a Emiratos Árabes Unidos. En 2019, se realizó una venta de bombas y municiones por $39 millones a Arabia Saudita. La venta de fusiles Galil es una señal de la autonomía de la compañía, pues ha continuado su fabricación e incluso ha introducido mejoras de diseño. Hoy, Indumil, provee repuestos de estas armas a Israel.

No las venderán, pero deberían al menos considerarlo

Es poco probable que una parte de Indumil y Cotecmar sea privatizada debido a los diferentes intereses que hay para mantener la empresa bajo mando militar. Vender o parcialmente privatizar estas empresas traería unos beneficios muy importantes para la nación. 

Primero, las empresas actualmente funcionan dentro de una estructura corporativa poco transparente, algo que podría mejorar considerablemente al tener un socio externo. Segundo, la falta de capital hace que sea difícil potencializar los proyectos más prometedores de ambas empresas que representan los usos civiles de tecnologías militares y exportación de material bélico. Tercero, la privatización parcial de las empresas obligaría a implementar unas importantes reformas en las estructuras empresariales obligando a la tecnificación de su recurso humano, impidiendo que estas empresas continúen siendo utilizadas como puestos políticos para militares retirados.

No obstante, la situación fiscal del país amerita que se examinen todas las posibilidades para financiar el abultado gasto estatal, no solo aquellas que le quedan más cómodas al Gobierno y a los inversionistas internacionales. 

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