Opinión

  • | 2019/03/16 00:01

    Retirar el café colombiano de la bolsa

    Retirar el café colombiano de la bolsa puede tener más perjuicios que beneficios, al dejar el producto sin estandarización llevándolo a que se negocie solo fuera de mostrador.

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En días recientes el gremio de los cafeteros manifestó su intención de retirar el café colombiano de la negoción en la bolsa de New York. La argumentación con relación al precio en bolsa frente a los costos de los productores nacionales, aunque válida, no trae consigo la solución para los productores nacionales frente al precio internacional del café y tampoco significa un cambio en la estructura de costos.

En cambio, pondría al café colombiano a negociarse únicamente a través del mercado OTC (over the counter), donde las transacciones se llevan a cabo por fuera de bolsa a través de brokers, en el OTC hay menor liquidez para el café colombiano, no existe un precio de referencia para todas las transacciones, y las partes quedan expuestas al riesgo de contraparte puesto que la operación no pasa por una cámara de compensación que garantice el cumplimiento. Mientras en bolsa los contratos son estandarizados, es decir que cada contrato de venta tiene unas características específicas del producto y su cantidad, fecha de cumplimiento, y precio, por fuera de bolsa, las operaciones se hacen bajo una negociación bilateral entre vendedor y comprador.

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Como el proceso de formación de precios por fuera de bolsa implica negociaciones diferentes para el precio, cantidad y fecha de cumplimiento para cada contrato de compra – venta, los brokers suelen utilizar como base para fijar sus posturas de negociación los marcadores de precios en bolsa. Ahí es donde pueden enfrentarse los mayores obstáculos para la formación de precios “justos” del café colombiano, sin un marcador de referencia como el actual que es al arábica, seguramente la estrategia de los brokers para negociar el café colombiano será aplicar un descuento (menor precio) sobre el precio en bolsa para el café colombiano, o en algunas ocasiones aplicar una prima (mayor precio) sobre el precio del marcador internacional del arábica.

La negociación con descuento estará influenciada por la liquidez disponible en el mercado para café colombiano, las cantidades que se puedan ofrecer para cada fecha de cumplimiento de los contratos no estandarizados por fuera de bolsa, y por supuesto la oferta y demanda en los mercados internacionales. El precio internacional del café derrapó estrepitosamente desde los máximos que vimos el año pasado de US$1,25 hasta $0,97 (97 centavos) de la semana que finalizó, por el hecho fundamental de que las exportaciones desde Brasil aumentaron 40% en febrero luego de superar los problemas climáticos que afectaron la cosecha de 2018, y por mayores suministros desde Vietnam e Indonesia.

La aplicación de una prima se logrará si se demuestra a los compradores y brokers que la calidad del café colombiano es superior a la del café de referencia en la bolsa, y además se puede cumplir con las cantidades especificas en cada contrato de venta para entrega en una fecha determinada, que no será estándar, sino acordada por la negociación bilateral que se lleve a cabo por fuera de bolsa en cada contrato.

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La gestión de la Federación de Cafeteros para aislar a los productores nacionales de la volatilidad de los precios internacionales debe pasar por implementar estrategias de cobertura del riesgo de mercado de los precios del grano en bolsa, y del tipo de cambio para las exportaciones cafeteras. Como Colombia es productor, debe tomar posiciones de venta (cortas) en los futuros sobre el café si los precios son favorables, como a mediados de 2018 cuando estuvieron en US$1,50 por libra de tal modo que, si los precios bajan, las pérdidas, son compensadas por los ingresos que generaron las ventas a mayor precio (cobertura). En el segundo caso, como los ingresos son en dólares hay que tomar posiciones de venta de dólares a futuro, de esa forma si la cotización del dólar disminuye ya hay acuerdo de venta a un mejor tipo de cambio.

A la gestión de los riesgos, se debe sumar una política de industrialización del sector para pasar de exportar el grano en bruto, a exportar cafés y productos procesados derivados como mantequillas, cafés mezclados, capsulas de café para máquinas, producción de métodos de extracción de tasas, comestibles, y un sinfín de productos con valor agregado. Aunque el país es de los mejores productores de cafés suaves, no produce máquinas de expreso, y la cadena de tiendas Juan Valdez todavía no domina en el retail por fuera de Colombia.   

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