VÍCTOR RIVERA

El valor de las acciones: segunda parte

Aun cuando es incierto cuánto tardará el mercado en encontrar nuevas opciones de inversión que puedan traer mayores rentabilidades, los mercados son eficientes, y esto crea un ambiente propicio para que los inversionistas amplíen su apetito por activos que antes no consideraban.

Víctor Rivera, Víctor Rivera
14 de agosto de 2020

Con el 86% de las compañías del S&P 500 reportando -32,1% de utilidades netas e ingresos en -11%, durante el segundo trimestre del 2020, se materializa el pesimismo de los CEO sobre el futuro. Algo que, como explicaba la semana pasada, no se refleja por el S&P 500 que se encuentra un 14% más alto que el nivel alcanzado en agosto de 2019.

Mas importante aún: cuando vemos el detalle de los 11 sectores representados en el S&P 500, ocho de estos presentan resultados significativamente peores a los reportados para el mismo periodo del 2019. Resalto los casos de Servicios Públicos con -54,8% de ventas y -162% de utilidad neta e industriales con -25,6% de ventas y -88,6% de utilidad neta.

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Por otro lado, los resultados mixtos o positivos de los tres sectores restantes no son tampoco muy alentadores. Por ejemplo, el sector de tecnología tampoco reporta resultados que soporten el actual apetito por acciones del mercado, ya que únicamente creció +5% en ventas y +1,3% en utilidades netas.

Lo anterior es muy importante, porque evidencia que un efecto exógeno a los fundamentales de la creación del valor de las acciones está inflando artificialmente dichos valores.

Un caso particular dentro del sector de tecnología del S&P 500 es Apple. Analistas del mercado tienen grandes expectativas de crecimiento cercanos al 20% en ingresos y altos múltiplos de valoración, alcanzando 25X, principalmente por una mayor demanda de iPhone y el incremento de ingresos relacionados con servicios que la compañía puede conseguir en los próximos 18 meses en países como China e India. No obstante, la realidad es otra.

Comparación del S&P 500 vs. la Acción de Apple desde el momento en que el mercado confirma el paquete de salvamento de la Reserva Federal

Fuente: Tradingview.

La anterior gráfica es importante, ya que evidencia que el S&P no está teniendo en cuenta otros factores como el riesgo político. Para este caso en particular, hasta noviembre del presente año no cesará el riesgo político que afrontan las compañías americanas y su impacto en las proyecciones de ventas en China. Hasta el momento, no existe ningún interés de los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos en dar ninguna indicación de resolver la actual relación con China, hasta que alguno de los dos esté absolutamente seguro de haber ganado las elecciones.

Por lo tanto, dichas proyecciones de ventas en un país que cuenta con un régimen autoritario como China pueden pecar por ingenuas, dado que el gigante asiático tiene una larga historia de no permitir a compañías extranjeras competir en igualdad de condiciones con las empresas locales. Lo que es peor aún: en algunos casos, el Gobierno chino no permite que compañías extranjeras compitan de ninguna manera con las empresas nacionales, bloqueando su servicio, como es el caso de Facebook o Google, u obligándolas a operar por medio de un joint venture con una empresa China, en la cual esta última es el accionista mayoritario, como es el caso de las entidades financieras.

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Entonces, ¿qué hace que los mercados estén tan positivos?

Liquidez, liquidez, liquidez...

Los bancos centrales, a raíz de la política de rescate a la Gran Recesión de 2008, se acostumbraron a brindar liquidez al mercado en momentos de recesión y, lastimosamente, se está usando la misma fórmula en la situación actual, con el agravante de que esos recursos que pasan por los bancos o por el mercado de capitales no llegan directamente al consumidor final.

Tal como lo muestra la gráfica, en 2008, los activos de la Reserva Federal de Estados Unidos representaban el 8% del total del Producto Interno Bruto de este país con un valor nominal de US$0,9 billones. Después de la liquidez inyectada a la economía para enfrentar la Gran Recesión, esa cifra se incrementó 5 veces, alcanzando un total de US$4,5 billones y representando el 26% del PIB de Estados Unidos.

En julio del presente año, a raíz del paquete de salvamento para la pandemia, los activos de la Reserva Federal alcanzaron los US$7 billones, presentando un crecimiento de 1,5 veces y el 39% del total del PIB de Estados Unidos en esa fecha.

Por lo que, en un ambiente de bajas tasas de interés como el actual, cuando las entidades financieras se encuentran con gran liquidez, estas buscan poner esos recursos en el activo financiero que mayor rentabilidad genere y, teniendo en cuenta que las acciones, durante las últimas décadas, han generado la mayor rentabilidad dentro de los activos líquidos del mercado, es entendible que dicho activo se encuentre artificialmente por encima de su valor real.

Por lo tanto, aun cuando es incierto cuánto tardará el mercado en encontrar nuevas opciones de inversión que puedan traer mayores rentabilidades o similares a las que pueden generar las acciones, los mercados son eficientes, y esto crea un ambiente propicio para que los inversionistas amplíen su apetito por activos que antes no consideraban.

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