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Opinión

  • | 2018/11/20 00:01

    El cobro de la Valorización en Bogotá

    Los bogotanos tendrán que financiar obras de infraestructura por valor de $906.579 millones. El 74% de los predios sujetos a este gravamen se encuentra en zonas de estratos 4 y 5, afectando de manera importante a la clase media.

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Los empresarios también están dentro de los más perjudicados. A esto se le suma la Ley de Financiamiento, una vez se apruebe. Existen otras salidas que aún no han sido exploradas.

El año pasado con ocasión de la última reforma tributaria, Arturo Calle (en entrevista a María Clara Gracia) calificaba a los impuestos vigentes como “infinitamente infames”. Había dejado de generar cientos de empleos como consecuencia de ello.

La situación ahora empeora; los impuestos vigentes, más los nuevos que se van a incluir en la Ley de Financiamiento, sumados con el cobro de la valorización son un golpe fuerte para el empresariado local.

Y también para el nacional. En Bogotá se encuentran varias fábricas y puntos de venta de las principales empresas y establecimientos de comercio del país. Esto se traduce directamente en el incremento del precio al consumidor final, lo cual inevitablemente generará inflación. El poder adquisitivo de los bogotanos se verá mermado, afectando la economía de la ciudad.

Dentro de las obras que se tienen planteadas se encuentra la construcción de un edificio diagonal al centro Andino, el Centro la Felicidad, por valor de más de $119.326 millones. En infraestructura vial se calcula se destinarán el 40% de los recursos que buscan financiar 5 obras, en aceras y ciclorrutas cerca del 26% (9 obras), para conexiones peatonales el 5,7% (13 obras), para parques el 4,6% (puntualmente la rehabilitación de 6 parques), y por concepto de administración y recaudo un 8%. También se tiene presupuestado un corredor ambiental.

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El Centro la Felicidad tiene un buen diseño y cumple con los estándares requeridos por la arquitectura moderna. Sin embargo, genera dudas el propósito social del mismo, ya que los habitantes de sectores vulnerables de la ciudad tendrían prácticamente que atravesarla para poder acceder a él.

El lugar contará con polideportivo, gimnasio, restaurante, piscina semiolímpica, sala de exposiciones y auditorio con capacidad para 300 personas. Los vecinos del barrio el Retiro, en donde plantea hacerse la construcción del edificio, están sumamente inconformes.

Las obras dificultarán la movilidad de la zona, en donde existe una gran afluencia vehicular debido a su cercanía con el Centro Andino, el Atlantis y el Retiro. También aumenta la inseguridad, por convertirlo en un lugar aún más público.

Los habitantes de este sector, ubicado en predios de estrato 5 y 6, por su nivel de ingreso, tienen acceso a Clubes (el Nogal queda a unas pocas calles), restaurantes (todos, la zona T y la G están muy cerca, los centros comerciales mencionados tienen decenas), gimnasios (en la zona hay SmartFit, Bodytech,etc) y canchas de baloncesto (en el parque el Retiro hay una, así como máquinas para hacer ejercicio).

La existencia de un Centro como este es necesaria en otros barrios de la ciudad, donde las realidades humanas son más complejas. Las problemáticas sociales del Retiro no son como las existentes en otras localidades.

Al igual que en mi columna pasada, insisto en que existen nuevas formas de financiamiento, y que la alianza entre el ambiente y las finanzas es una de ellas. No es necesario seguir afectando el bolsillo de los bogotanos.

El Estado de Hawái, en Estados Unidos, hizo una emisión de bonos verdes por valor de US$150 millones, los cuales cuentan con calificación AAA. Johannesburgo en Suráfrica y Gotemburgo en Suecia, han realizado emisiones por valor US$94 y US$77 millones respectivamente. Con estos recursos han financiado obras de diversa índole alineados con el ambiente y el desarrollo sostenible.

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La provincia de Ontario en Canadá, hizo este año una emisión por valor de USC$1 billón, con el fin de recaudar dineros para el desarrollo de siete proyectos de infraestructura de carácter ecológico, que pretenden además reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y promover un ambiente sano.

La provincia de la Rioja en la Argentina, hizo una colocación por valor de US$200 millones para financiar la ampliación del parque eólico Arauco Sapem.

Bogotá podría seguir el ejemplo de las ciudades, provincias y Estados, anteriormente mencionados. El Sistema de Transporte, la construcción de distintas obras de infraestructura, el desarrollo y mejora de corredores ambientales, podrían encontrar su financiamiento a través de los bonos verdes, en lugar de aumentar los impuestos.

Este es un mecanismo que se está aplicando con éxito en el mundo, generándose para 2018 bonos verdes municipales por valor de US$259 billones. El Centro la Felicidad, por ejemplo, podría costearse así (ojalá, en un barrio donde lo necesiten).

Mientras en el Concejo siguen agarrados, y las protestas por estos tributos continúan en las calles (ayer había un grupo grande de manifestantes a las puertas del Concejo), debería fomentarse por parte de la sociedad civil y el Distrito este tipo de mecanismos, que actúan en favor del ambiente y de nuestras finanzas.

La valorización rondará entre los $100 mil y los $6 millones por predio. Creo que es mejor implementar estas nuevas formas de financiamiento, para que así al momento de ir al cajero automático haya un mayor saldo en las cuentas de los bogotanos, y que en lugar de pagar impuestos se destine ese dinero al ahorro, a unas vacaciones, a los estudios de sus hijos, a un mercado, o a lo que quieran.

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