Opinión

  • | 2018/06/18 11:33

    Ganó Duque, pero también ganaron la democracia y la paz

    No recuerdo en la historia reciente de Colombia otro momento en que tanto el ganador —y próximo presidente de Colombia, Iván Duque— como el perdedor —Gustavo Petro— tuvieran razones para celebrar. Hoy ambos celebran, y ambos tiene razones para hacerlo.

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Duque fue el ganador. Por primera vez en la historia electoral del país un candidato presidencial sacó más de 10 millones de votos. Petro perdió, pero también por primera vez un candidato de izquierda obtuvo más de 8 millones de votos. Duque celebró insistiendo en las bondades de su programa de gobierno, entre ellos destacó su apoyo a la consulta anticorrupción y a la educación. Petro aceptó la derrota, pero sostuvo que no había espacio para la tristeza, anunció que era tiempo de fiesta y celebración. Con más de 8 millones de votos, acá se cumple la máxima de Maturana: “perder es ganar un poco”. Petro notificó que irá al senado y encabezará la oposición al gobierno de Duque. Pero desde ya hay acuerdo con Duque, su primer trabajo será apoyar la consulta anticorrupción, que en su momento convocaron los verdes.

Están dadas las condiciones políticas para que se consolide la democracia y el control político a través del binomio gobierno y oposición, con lo que el gran ganador de estas elecciones podrían ser todos los colombianos. No hay duda, se requiere seguir avanzando en fortalecer las condiciones institucionales y políticas para garantizar el ejercicio de la oposición tales como: paz, seguridad, justicia, cero corrupción con los recursos públicos y más y mejor educación en ciudadanía. Destaco el hecho de que las dos campañas se comprometieron con la paz, Duque afirmó varias veces que no haría trizas los acuerdos y que la paz es del interés de todos los colombianos.

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El bono de la paz es otro hecho que empieza a fortalecer la democracia y a futuro incidirá en mejores condiciones para el ejercicio de la oposición. El bono de la paz mostró sus bondades: elecciones sin sobresaltos y con todos los puestos de votación funcionando, alta participación electoral (53% del total) y, lo más importante, aparecieron nuevos temas, más allá de la muerte y la destrucción, en el escenario de la disputa política que pueden generar mayor desarrollo y calidad de vida, tales como: la protección al medio ambiente, la economía naranja, el desarrollo agrícola e industrial y la necesidad de fortalecer o no un modelo económico de desarrollo asociado a economías de extracción. Además del tema ya mencionado: una apuesta social y política contra la corrupción.

Agrego otro motivo para soñar con una mejor democracia. Hay que reconocer que Duque representa una nueva generación de personas jóvenes que él se ha comprometido a llevar al gobierno, además de afirmar que el 50% de su gabinete serán mujeres. Petro, a través de las encuestas demostró que el voto joven lo acompañó, este es un hecho extraordinario, una juventud con mayor participación y politización puede cambiar a futuro la ecuación política y la discusión programática.

Así mismo, para la salud de la democracia, la participación política y el ejercicio de la oposición, es notable que exista financiación estatal para las campañas presidenciales, basta anotar que Petro, según la Revista Semana recibió por los 4,8 millones de votos de la primera vuelta, cerca de $27.283 millones.

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Duque ganó, pero quizás la mejor garantía para su gobierno y para el seguimiento de los programas a los que se comprometió a llevar a cabo como presidente, es la existencia de una oposición sería y coherente que, aunque minoritaria en el Congreso, demostró con 8 millones de votos su capacidad de movilizar opinión pública. Esta oposición será muy importante por quienes la encabezan: Petro, Mockus, Robledo, Ángela Robledo, Angélica Lozano, entre otros.

Duque y su gobierno tendrán un gran reto, en medio de estas circunstancias, pero también lo tendrá la oposición si de verdad quiere convertirse en alternativa de poder y de gobierno. El país y millones de jóvenes educados les reclamará una oposición sin populismo, con estudios e investigación de por medio.

Por último, el desarrollo de la democracia y de la oposición política, más una mayor cultura ciudadana son el camino para encontrar la solución a los problemas de un país dividido en lo político y fracturado en lo social, donde ha imperado la polarización y el insulto; ahora se requiere reconciliación y decencia política de unos y otros. El desarrollo de la democracia y de la oposición política debe permitir acuerdos mínimos sobre temas de interés general como el ya alcanzado contra la corrupción. Por ejemplo, un punto de reconciliación y de acuerdo puede ser el pacto por la educación que propusieron los verdes en la primera vuelta, dada la importancia del sector en el desarrollo del país, el número de colombianos involucrados (más de 13 millones de personas) y los recursos que se requieren del presupuesto nacional (más de $50 billones por año).

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