| 4/25/2017 12:19:00 AM

Crecimiento del primer trimestre sería cercano al 1%

El mercado coincide en que el desempeño económico del país en el primer trimestre fue menor al del último periodo del año anterior, como consecuencia de la disminución en la confianza y el consumo privado.

Pese a que de acuerdo con los resultados de la encuesta del Banco de la República la mayoría de los analistas esperaban un crecimiento trimestral de 1,6%, un sondeo reciente de Dinero reveló que dicho pronóstico estaría más cercano al 1%, como consecuencia del incremento en la tarifa general de IVA, los bajos resultados de industria y comercio en los dos primeros meses del año y una inversión baja.

Estos factores se suman a los rezagos del choque que recibió la economía nacional como consecuencia de la caída en los precios del petróleo y una reducción en el ingreso real durante los últimos dos años, que ha obligado a los hogares a ser más cautelosos a la hora de gastar.

Otro factor de encuentro entre los analistas es el destino que tendrán la inflación y atada a ella, las tasas de interés del Banco de la República. El mercado espera que el Índice de Precios al Consumidor descienda hasta un nivel que podría ser incluso inferior al 4% hasta julio de este año, pero aumentaría nuevamente en el segundo semestre del año para terminar el 2017 entre 4,2% y 4,6%.

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La caída de la inflación a la vez llevarían al Banco de la República a bajar las tasas de interés hasta llegar a entre 5,5% y 6% en diciembre de este año y pronostican que en la reunión de abril la junta directiva del Emisor reducirá sus tasas nuevamente. El debate está en si lo hará en 25 o en 50 puntos básicos pues aún se mantiene la disyuntiva entre crecimiento e inflación.

Pero a la hora de hacer el pronóstico de lo que pasará en los restantes trimestres de este año y el resultado final de la economía, la opinión es dividida. Mientras algunos coinciden con el Gobierno en que lo peor ya pasó, otros señalan que la real desaceleración está por verse y que el país tendrá mucha suerte si logra crecer el mismo 2% de 2016.

Entre los agentes del mercado que son optimistas, coinciden en que las variables económicas mejorarán con el paso de los meses y esto llevará a un incremento en la confianza del consumidor, motivada especialmente por la reducción de la inflación y las tasas de interés, lo que a su vez llevará a una reactivación del consumo y la actividad industrial que permitirán en especial un mejor desempeño durante el segundo semestre.

Algunos destacaron también que el aumento en el gasto público, gracias a los recursos adicionales que traerá la reforma tributaria sumados a los ahorros adicionales de los gobierno regionales, y el inicio de las vías de Cuarta Generación.

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A esto debe sumarse la tendencia descendente de la inflación, el déficit fiscal y el déficit de cuenta corriente que empezaron en el 2016, que se espera que continúen este año, y la mejora “marginal” en ventas y producción industrial, pese a que “tocaron fondo” en la primera parte de este año.

En la orilla contraria se encuentran aquellos analistas que consideran que el país aún atraviesa una tormenta económica pues la producción industrial y la demanda de los hogares aún no reaccionan, mientras que la demanda de energía se reduce y aún predominan los recursos de inversión extranjera de portafolio que, aunque por el momento no permiten que aumente el costo de endeudamiento, dejan a la economía del país expuesta a factores externos de los cuales no puede hacerse cargo el Gobierno.

Además, hay quienes consideran que aunque se podrán observar algunas mejoras en los indicadores económicos del país, no hay un cambio real en la estructura del mismo y a esto se suma que el efecto de Reficar sobre la industria ya se absorbe por completo y el comercio exterior sigue siendo débil.

Por último, otros analistas destacaron que el país sigue siendo dependiente de la exportación del petróleo, cuyo precio no volverá a ser tan alto como antes por lo menos en el futuro cercano y a esto se suma la falta de claridad sobre la estrategia que el Gobierno usará consolidar la industria, generar aumentos reales de productividad e insertar la producción nacional de alto valor agregado en el comercio mundial.

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