Opinión

  • | 2018/06/21 00:01

    La confianza como instrumento

    El ocaso del gobierno actual, que tenía niveles significativos de impopularidad, y el fin de la campaña presidencial tal vez sirvan para que la confianza continúe recuperándose.

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Pasado el periodo para elegir los poderes legislativos y ejecutivos, vienen los pronósticos sobre qué pasará con la economía colombiana en el corto y mediano plazo. En particular, dada la coyuntura internacional y los retos del país, cuál será la dirección que tomarán los principales indicadores económicos. La confianza entre el Ejecutivo, Congreso, ciudadanos y sector privado será obligatoria.

Como he señalado en otras ocasiones, y han reiterado otros analistas, afortunadamente se sabe qué hay que hacer en un amplio número de temas económicos. Ojalá los colombianos, representados en el Congreso, le den al nuevo presidente la oportunidad de impulsar las medidas necesarias y tal vez impopulares.

Lo primero que se debe resaltar es que los mercados han dado los primeros partes de tranquilidad y confianza sobre el presidente electo. Por ejemplo, la calificadora de riesgos Fitch Ratings dijo que esta elección debería apoyar la estabilidad en las políticas económicas, haciendo especial alusión al régimen de tasa de cambio flexible e inflación objetivo, las cuales son sensatas y creíbles. Por otro lado, el banco de inversión JP Morgan señaló que el electo representaba un manejo macroeconómico ortodoxo con una postura en favor de los negocios.

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Si bien para algunos el “castrochavismo” es una simple exageración de marketing político, es innegable que en los últimos dos candidatos había propuestas económicas muy diferentes. Coincidían en algunos diagnósticos sobre las problemáticas – alta informalidad laboral, necesidad de bienes públicos, rezagos en el sector rural, entre otros- pero manifestaron formas muy diferentes de resolverlas.

La incertidumbre de las elecciones fue indiscutible durante gran parte del periodo de campaña y tuvo sus efectos. Por ejemplo, a pesar de la aparente reactivación económica que generó el aumento de precios del petróleo al inicio del año, las colocaciones de deuda corporativa en 2018 se desaceleraron frente a 2017: en los primeros 4 meses del 2018, las emisiones tuvieron un valor total de $2,5 billones frente a $4,1 billones durante el mismo periodo del año pasado. Aunque hubo fuentes externas e internas de incertidumbre, el asunto electoral jugó un papel importante.

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No obstante, las amenazas de incertidumbre o falta de confianza en Colombia no tienen que ver únicamente con la campaña y los riesgos sobre propuestas populistas en materia económica. Una mirada al Índice de Confianza del Consumidor (ICC) calculado por Fedesarrollo muestra que tenemos un problema que viene desde hace tiempo. Por ejemplo, a inicios del 2017 el índice de Fedesarrollo mostró sus niveles más bajos en la historia, incluso peores que en la crisis financiera global del 2009.

Sin embargo, afortunadamente el mencionado índice de confianza en abril de este año logró pasar, levemente, a terreno positivo después de 27 meses de estar en terreno negativo. Adicionalmente, Fedesarrollo reveló esta semana que dicho índice registró un nuevo dato en terreno positivo en mayo de 2018 y, además, logró su registró más alto desde julio de 2015. Dichos resultados tienen un fuerte componente de mejores expectativas del consumidor.

Estos cambios recientes en los niveles de confianza e incertidumbre están asociados y se verán influenciados por el fin de la época electoral y sus riesgos, al menos parcialmente. Es posible que el ocaso del gobierno actual, que tenía niveles significativos de impopularidad, y el fin de la campaña presidencial sirvan de tracción para que la confianza continúe en su senda de recuperación. El gobierno entrante necesita enviar señalas positivas, la confianza es una herramienta importante por el impacto que tiene en el consumo y la inversión. Un buen gabinete y un paquete de reformas estructurales en el corto plazo ayudarían a estimular la confianza.

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