Opinión

  • | 2016/09/29 00:01

    Rappi: Estrella millennial en el firmamento digital

    Rappi, que ya alista su segunda ronda de inversión, ha pasado con éxito los filtros de los inversionistas globales que saben cuándo un proyecto tiene futuro. Creciendo al 30% mensual, e incorporando nuevos servicios al ritmo de la imaginación de un equipo que duerme poco.

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Tuve la oportunidad la semana pasada de compartir escenario con Simón Borrero, uno de los fundadores de Rappi. Nos invitó el Grupo Bolívar que ha estado analizando con profundo interés el entorno de las nuevas disrupciones tecnológicas y de modelos de negocio, muchas de ellas introducidas por esta nueva generación de la que Rappi es un perfecto exponente.

Varios temas me impactaron de Rappi: Primero el mismo Borrero, un muchacho de 32 años, que encarna a la perfección los valores de esta nueva generación. Simón es un tipo sencillo, inteligente, muy preparado en lo académico pero sobre todo profundamente inquieto intelectualmente. Pude compartir, ya de vuelta en el avión su biblioteca y temas de lectura para evidenciar que no para de aprender y maneja un espectro bien variado de intereses.

La historia de Rappi la cuenta con mucha gracia. No fue por supuesto su primer emprendimiento (arrancó a ensayar a los 18), sino el resultado de esa permanente búsqueda en la que andan los jóvenes de hoy por crear cosas nuevas. Se apalancaron en su empresa de desarrollo tecnológico, su anterior emprendimiento, para ensayar un concepto que visto en retrospectiva sonaba obvio, como todas las grandes ideas, pero que nadie en América Latina había ensayado: crear un universo online que acercara inicialmente a la gente con los supermercados y restaurantes, y que rápidamente a través de los rappi tenderos se está convirtiendo en la mayor plataforma online de servicios. Rappi le lleva el mercado a su casa, pero también le hace mandados, le pasea su perro, le lleva plata, o le pone un jugador de play station adicional si le faltan manos para rematar el juego como les sucedió hace poco.

La plataforma no tiene límites y Borrero y su equipo tampoco. Lo vi recogiendo ideas para nuevos servicios dentro del público, y dictándole a su gente nuevas iniciativas desde el avión: El hombre no para. Está enamorado de su proyecto, y sé que estaba sentado al lado de uno de los  grandes éxitos de la revolución online que ya tiene en Argentina a Mercado Libre y Despegar como casos a mostrar, a un par de brasileros, pero que no tenía todavía en la lista proyectos Colombianos realmente relevantes.

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Rappi, que ya alista su segunda ronda de inversión, ha pasado con éxito los filtros de los inversionistas globales que saben cuándo un proyecto tiene futuro. Creciendo al 30% mensual, e incorporando nuevos servicios al ritmo de la imaginación de un equipo que duerme poco, ya hubiera querido ser parte de esa primera ronda de creyentes que verán sin duda recompensada su fe.

Lo importante de escucharlo fue sin embargo ratificar algo que viene en el ADN de esta nueva generación, que obligatoriamente tiene que ser motivo de reflexión para los empresarios de hoy, y  que yo he llamado actitud Millennial:

  • Son tecnológicos: Obvio. Nacieron y crecieron dominándola. Pero lo importante de hacerlo es sobre todo su capacidad para apalancar sus modelos de negocio en ella y darle agilidad a sus decisiones. La tecnología no es en ellos una herramienta, es parte de cómo opera su mente que sabe que los procesos de negocio se hacen más cortos y más ágiles cuando esta se utiliza.

  • Son arriesgados: Tal y como le pasó a la generación de posguerra que tuvo que reconstruir el mundo y aprender a emprender, los Millennials no le tienen susto a ensayar y equivocarse. No tienen el chip del fracaso de la Generación X que se sintió más cómoda de oficinistas. Esta nueva generación sabe que tiene una oportunidad de oro, la de cambiar la historia de los negocios, y la han  asumido como una decisión de vida.

  • No creen en las Jerarquías: Superaron el complejo de superioridad de sus mayores que vivieron de ser doctores y jefes. De estructuras piramidales que para lo único que sirven es para demorar las decisiones y para validar al final algo que alguien sugirió hace rato en la cadena de decisión. Trabajan en equipo y creen en el aporte abierto y dinámico que permiten las estructuras planas.

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  • Se enamoran del Proyecto, no de la empresa: Po supuesto que rotan más. No creen en carreras eternas en una sola compañía a la espera de subir por la paciente escalera del éxito. Vieron en muchos casos salir a sus padres despedidos por los famosos "recortes corporativos" tan "necesarios" en este mundo tan complejo. Quieren en cambio entregarle sin descanso su energía a un proyecto transformador de esos que tocan vidas y cambian la dinámica, a veces la economía de toda una industria. Son afiliativos con el propósito no con la marca y se irán rápido una vez el proyecto se acabe o pierda conexión con su  alma rebelde.

  • Son éticos: Esta es una generación que globalmente se conectó con las grandes transformaciones sociales. Mientras sus desconfiados mayores todavía pelean por el No en Colombia o por el Sí al Brexit, la generación Y creen en el poder y sobre todo en la necesidad del cambio. Apoyan la igualdad de género, defienden la libertad sexual, patrocinan el respeto por la protección del medio ambiente, y luchan por la democracia y la inclusión a lo largo del globo. Ya no se callan ante la injusticia; están construyendo un mundo mejor.

  • No tienen afán pero tampoco quieren perder el tiempo. Esta será la primera generación para la que los cien años de vida sea una real posibilidad. No tienen por lo tanto la necesidad de haber alcanzado esos "triunfos tempranos" por lo que corríamos los de la generación X. Han aplazado todo: matrimonio, hijos, compra de casa, de carro, etc. Su parámetro de éxito no es el de haber llegado a la cúspide de la carrera corporativa a corta edad. Prefieren más bien recorrer mundo y tener experiencias tempranas que sus mayores guardaban para la jubilación.

Rappi será, sin lugar a dudas, una de esas empresas que veremos florecer con la velocidad de los grandes. Su propuesta de valor es real. En un mundo urbano complejo y enredado, los rappi tenderos le ponen una cara humana a  una plataforma tecnológica que funciona bien y que cada día abarca más servicios. No tengo la más mínima duda que Borrero y sus socios harán parte de esa élite de jóvenes empresarios que le dan forma a los sueños de toda una generación que en buena hora ha retornado a la opción de ser empresarios independientes encontrando ventanas de oportunidad en todas y cada una de las industrias.

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