Opinión

  • | 2016/10/08 00:01

    La amplificación del ruido

    Interrumpo mi serie sobre el modelo de negocio canvas para hacer una reflexión motivada por los acontecimientos relacionados con el plebiscito en Colombia.

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Parte de mi labor tiene que ver con aplicaciones de la metodología del “gobierno abierto” y activismo digital. Durante los últimos años he tenido la oportunidad de trabajar en estos temas, razón por la cual he terminado en procesos de comunicación digital, más conocidos como “social media”.

Un tema del que pude ver atisbos claros, hace ya varios años, fue lo que se dio cuando Sarah Palin fue candidata a vicepresidente en Estados Unidos; ella se abanderó del hecho de ser “orgullosamente apática al conocimiento”, desconocer la opinión de los expertos, de las estadísticas y los informes académicos.

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El argumento básico de esta forma de pensar, afirma que son los “expertos” y los “cerebritos” los que nos tienen como estamos, así que es mejor ignorarlos y hacerle caso a las “tripas” ( gut en inglés) y actuar como uno “siente”.

Es curioso porque los líderes que actúan así son catalogados por sus seguidores como “auténticos”, como gente “honesta” que habla desde el “corazón”.

Esta manera de pensar ha logrado que existan personas que crean que el cambio climático es un montaje, que Obama se inventó a ISIS y que se podía salir de la Unión Europea sin generar efectos negativos para la economía y la sociedad del país que lo hizo.

El auge de este “odio por la erudición” coincide con la aparición y desarrollo de las redes sociales. El hecho de que cualquiera pueda generar contenido y re-distribuirlo, cambió para siempre el juego.

Cuando en la universidad me explicaron el concepto de “circuito de amplificación” recuerdo que me encantó también el del “ruido”; el problema con las señales que tienen ruido cuando se amplifican radica en que el ruido también lo hace, haciendo necesario para evitar que el “ruido” termine por superar la señal principal, el uso de un “filtro” que tire esas señales a tierra.

Las redes sociales funcionan como un gran circuito de amplificación, que son capaces de tomar cualquier señal con todo y ruido, amplificándola a niveles que aún no podemos cuantificar. Es necesario que creemos algún “circuito de filtrado” que nos permita, separar el ruido de la señal principal.

Cuando la cosa es comercial los gerentes se ponen felices si uno logra que algo se “viralice”, de hecho muchos personajes de la “social media” de hoy, se especializan en generar suficiente “ruido” como para aturdir y de paso lograr 15 megabits más de fama. El problema radica en usar este tipo de técnicas que logran vender máscaras de Chewbacca, en problemas tan serios como la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea o aceptar el Acuerdo de Paz en Colombia.

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Yo imprimí los acuerdos y los leí con cuidado, subrayé las dudas y busqué apoyo con amigos que conocen del tema; revisé los documentos disponibles y con las redes sociales, hasta concluir que el Sí era la mejor opción para el país; por eso no pude estar más que perplejo cuando recibía por el grupo de whatsapp de mis compañeros de colegio, memes donde se hablaba del "castrochavismo", fotos del presidente en todo tipo de poses con el comandante de las Farc, mensajes que hablaban de Venezuela, de Jesús, de sueldos millonarios y de volver gay a la gente y muchas cosas más, que por mas que busqué, nunca logré encontrar en el texto de los acuerdos.

Cuando el ruido que se amplifica apela a los sentimientos más primarios, es más dramático el nivel de aturdimiento.

Recuerdo que luego del “Brexit” la tendencia en las redes fue el “Regrexit” la gente descubrió que la cosa era en serio, corrió a Google a buscar respuestas a “¿Cuáles son las consecuencias de salir de la Unión Europea?” o más grave aún “¿Qué es la Unión Europea?”; recuerdo videos de personas que votaron por salir y que decían que se arrepintieron y que si pudieran volver a votar, lo harían por quedarse.

Lo más dramático fue que al día siguiente uno de los promotores del “Brexit” dijo en un programa de televisión en vivo, que uno de sus principales argumentos, no era totalmente preciso, la cara de la presentadora al escuchar eso es algo que no olvido.

El ruido está ahogando los mensajes, en parte porque mucho gurú de la “social media” lo usa como herramienta.

Lo que pasó en Colombia nos pone a quienes trabajamos en el mundo digital en una tarea: hay que encontrar la forma de argumentar contra un meme. La lógica y los argumentos documentados no funcionan, son “aburridos” y recalcan el hecho de proceder de los “expertos”, en los que estas personas han decidido no creer; así que el tema ahora es cómo argumentar sin argumentos, exponer ideas sin estudios, aclarar sin hablar demasiado... tal como les dije, un verdadero reto.

Creo que la respuesta vendrá del mismo lugar de donde vino el problema, del análisis de la forma como se comunican las comunidades, lo he estado haciendo durante los últimos años, pero ahora luego de lo que pasó en Colombia, pasa a ser uno de mis temas de investigación.

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