Opinión

  • | 2018/03/28 00:01

    El dilema de la política fiscal

    En medio de este momento histórico lleno de expectativa por la campaña electoral el tema de los impuestos surge cada vez con más frecuencia, y ya que no solo son un caballito de batalla de los diferentes candidatos sino una herramienta clave de la política fiscal he decidido dedicar esta columna a explicar qué papel cumplen en ella.

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Hace un par de semanas le expliqué a algunos de mis estudiantes cómo funcionaba la política fiscal y gracias a esa discusión me di cuenta que lejos de pertenecer algunos textos de macroeconomía sin mucha conexión con nuestra realidad es un tema absolutamente relevante en esta coyuntura en medio de campañas presidenciales por lo que he decidido dedicar esta columna a explicar un poco cómo funciona la política fiscal y sus principales herramientas.

¿Qué es y cómo funciona la política fiscal?

El primer paso de este ejercicio es entender qué es y cómo funciona la política fiscal, ya que es a partir de este contexto que se puede entender mejor el papel que juegan los impuestos y el gasto público como herramientas de políticas económicas.

La política fiscal está en cabeza del gobierno, no del banco central como en el caso de la monetaria, y se centra en el crecimiento económico a través del manejo de dos instrumentos el gasto público y los impuestos. Su lógica se apoya en la siguiente ecuación del Producto Interno Bruto PIB:

PIB = Consumo + Inversión + Gasto Público + Exportaciones - Importaciones

En esta ecuación un aumento en el gasto público generará un aumento en el PIB, sin embargo, no cualquier aumento de gasto es benéfico para la economía en el largo plazo, solo inversiones con un plazo determinado que busquen generar empleo lo que a su vez mejore los ingresos de los hogares y haga aumentar su consumo, llevando a las empresas a aumentar su producción y por tanto luego a contratar más empleados. Piense en esta estrategia como el popular “estartazo” que se da entre carros conectando sus baterías con un cable, usted solo necesita que le dé arranque y luego el motor mismo se encarga del resto.

Uno de los ejemplos más claros de estas inversiones es la infraestructura, pero también conlleva un peligro y es que deben ser proyectos con una duración específica, si no es posible que el aumento en el gasto ayude solamente a hacer crecer el tamaño del Estado y luego se vuelve inmanejable, como el caso de la crisis griega de hace algunos años, con la que tuvo que lidiar toda Europa.

La otra herramienta a disposición del gobierno para afectar el crecimiento económico son los impuestos y es tal vez aún más precisa que afectar el gasto público como un todo. Una reducción en los impuestos puede aumentar el ingreso disponible de los hogares y aumentar el consumo lo que a su vez aumentaría el PIB o si la reducción se realiza por el lado de las empresas podría llevar a mayores márgenes de ganancias y a aumentar la producción y por tanto la contratación.

Deuda colombiana

Todo lo anterior suena muy bien, sin embargo, como siempre en economía no se puede mover una variable económica sin descuadrar otra, en este caso el principal problema que tiene la política fiscal es que los recursos que obtiene un gobierno o van para esos planes de política o para su funcionamiento y es ahí donde la cosa empieza a enredarse.

                                                                                    Gráfico 1. Elaboración propia Fuente Banco de la República

Entonces los recursos de la política fiscal tienen un impacto en las finanzas pública y en el gráfico 1 se puede ver que el gobierno central en Colombia de acuerdo a datos del Banco de la República ha estado en déficit los últimos 9 años, es decir, más egresos que ingresos y que en 2014, 2015 y 2016 este valor aumentó como porcentaje del PIB pasando de 2,43% a 4,08%. Así que si no hay ingresos suficientes para cubrir los gastos, lo único que se puede hacer es endeudarse, bien sea a través de entidades multilaterales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional o emitiendo bonos públicos llamados TES. El gráfico 2 muestra cómo es el esquema de vencimientos de todas las emisiones de los TES emitidos en UVR y en pesos organizados por vencimientos. Lo que muestra es que del total de la deuda de vía bonos públicos, los mayores niveles de pagos están concentrados en el corto plazo, es decir en los próximos 8 años, con lo que cualquier emisión de bonos debe hacerse con vencimientos por encima de 2026.

Gráfico 2. Elaboración propia Fuente Información de Tenedores MHCP

¿De dónde vienen los ingresos de un estado entonces? Pues en mayor medida de los impuestos, así que si se busca una reducción en estos debe venir soportada en un aumento bien sea en otras fuentes de ingreso o una reducción en el gasto de funcionamiento del estado. ¿Tiene sentido no? Salvo que queramos continuar aumentando el déficit del Estado claro está.

No quiero que malentiendan mi posición al respecto, creo que es necesario tener una política fiscal real que se articule con la política monetaria del Banco de la República y que busque el crecimiento, pero lo que no necesitamos son más reformas tributarias para que el gobierno pueda pagar su funcionamiento.

Estoy convencido de que el ejercicio se puede realizar siempre y cuando se hagan los ajustes necesarios, el primero y más difícil será cómo reducir el tamaño del Estado, empezando por evaluar en qué rama está el mayor peso a las finanzas, en la legislativa, ejecutiva o judicial y realizar los ajustes necesarios. Pero al final de cuentas, cada vez que alguien diga "voy a bajar impuestos", la pregunta que debemos hacer es, ¿cómo va a pagarlos? Esto no solo pasa aquí en Colombia, también se ha convertido en un gran temor dentro de las expectativas de los inversionistas con la reducción de impuestos a las empresas realizada por Donald Trump a finales del año pasado y el posible costo para el gobierno y la economía estadunidense que pueda acarrear. Y eso mis queridos amigos, es el gran dilema de la política fiscal.

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