| 7/6/2011 6:00:00 PM

Violencia en el vecindario

Crece la preocupación mundial por la ola de delitos violentos en América Latina.

La criminalidad en América Latina ha pasado de ser un drama social para las víctimas y su entorno familiar, a convertirse en un enorme freno al crecimiento de la economía. Solo en 2010, el costo de la violencia alcanzó 1,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en los países de la región, de acuerdo con cálculos del Banco Mundial. La entidad estima que este fenómeno produce una reducción en el crecimiento económico de la región cercano a 2% por año.

Y lo peor es que los delitos van en aumento pese a los abultados presupuestos para gasto militar que se vienen ejecutando. Solo en 2010, la adquisición de armamento les costó a los países de la región US$63.300 millones, casi 6% por encima del gasto que se hizo en 2009. En Centroamérica, el gasto público en seguridad ciudadana llegó a US$3.975 millones en 2010 y registró un crecimiento de 60% frente al presupuesto que se asignaba en 2006.

La preocupación por el fenómeno de violencia cunde y ha propiciado en las últimas semanas el aumento de cumbres y conferencias internacionales convocadas a instancia de entidades como la ONU, la OEA y de los propios países afectados, para buscar salidas al problema. ¿Cuál es el panorama en la región?

Un estudio de la OEA denominado Seguridad ciudadana en las Américas, fue revelado a finales de junio y da cuenta de la gravedad de las cifras de criminalidad en la región, sobre casos reportados ante las autoridades. Mientras en el mundo la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes es de 8, en América Latina llega a 14,94, y en Centroamérica a 41,37.

Adam Blackwell, director de seguridad multidimensional de la OEA, dio un reporte dramático durante una conferencia realizada el 3 de junio en El Salvador: "desde que comencé a hablar al menos se ha producido un homicidio doloso en América Latina y cuando acabe se habrán producido entre 8 y 10".

Problemas como el narcotráfico, la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades y la debilidad institucional para combatir el crimen son citadas entre las principales causas de este aumento en la criminalidad. El secretario de la OEA, José Miguel Insulza, cree que el fenómeno no discrimina, aunque en algunos países tiene mayor incidencia que en otros. "No podemos decir que todos están en la misma situación. Hay un grupo de países que tiene más dificultades que otros, pero eso no significa que en otros no haya crímenes ni delitos" dice.

Pero, quizá una de las aristas más preocupantes tiene que ver con la vulnerabilidad en la población joven. El 28 de junio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Arturo Valenzuela, estimó que uno de cada tres jóvenes en la región está en riesgo de caer en la violencia. Conductas como la deserción escolar, la iniciación sexual temprana, la maternidad o paternidad, la adicción a las drogas y la comisión de delitos se han convertido en las principales amenazas para esta población.

El más reciente "campanazo de alerta" se dio en la Conferencia Internacional de Apoyo a la Estrategia de Seguridad de Centroamérica, el 24 de junio en Guatemala, donde los cinco países de la región lograron ayuda internacional por US$2.000 millones para programas que mitiguen los riesgos.

Sin embargo, la pregunta es si será suficiente el presupuesto o si ya es hora de que todo el continente se sume con estrategias que vayan más allá de la represión, para solucionar un mal que cada día va en aumento.

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