| 7/22/2015 12:00:00 AM

Los barrios de Bogotá no estarían preparados para la construcción de rascacielos

Bogotá dio vía libre a la construcción de edificios más altos con el Decreto 562 de 2014, una norma que divide a la ciudadanía y pone a pensar a los expertos sobre las implicaciones que podría tener en la calidad de vida de las personas, el espacio público y el desarrollo urbanístico futuro.

Dinero habló con la gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción para Bogotá y Cundinamarca, Martha Moreno, quien considera que “la ciudad no ha sido preparada” para asumir el reto de construir rascacielos ya que hay “falta de planeación y el debido sustento técnico”.

“No nos oponemos a la construcción en alturas, siempre y cuando se cuente con la infraestructura necesaria”,  explicó Moreno, y argumentó que el decreto “deja de lado la  visión de largo plazo y se aleja de la institucionalidad”.

La directiva sostuvo que en el diseño de esta lgislación se omitió “la participación ciudadana y el Documento Técnico de Soporte”, elementos “obligatorios al momento de expedir normas urbanísticas”.

Al no tener esos requisitos, según Moreno, es difícil saber si la infraestructura de la ciudad, y particularmente la de las zonas definidas en el decreto, soportará “la demanda en términos de servicio y requerimientos en calidad urbanística para estos nuevos desarrollos”.

“Si después de hechas las construcciones, colapsan las redes y no llegan los servicios públicos adecuados, ¿quién les responderá a los habitantes?”, se preguntó Moreno, al hablar acerca de la viabilidad de estas megaobras.

Mientras las nuevas edificaciones conquistan los cielos capitalinos, Camacol advierte que, “si bien el decreto define el reparto equitativo de cargas y beneficios en estos proyectos, no deja claro la generación de nuevo espacio público”.

Esta norma contempla que los constructores de los grandes edificios deben compensar a la ciudad por los beneficios que reciben, bien sea con dinero o con espacio público para el bienestar de las comunidades que habitan en las zonas en donde se adelantan los proyectos. 

Sin embargo, para muchos analistas la salida más fácil podría ser pagar, ya que el terreno es costoso y no saldría rentable ceder una porción de él para utilizarlo en parques, zonas verdes, andenes, alamedas, entre otras.

La población aumentaría sistemáticamente en los barrios, en la medida en la que se construyan edificios más altos. Esta situación obligaría a la ciudad a fortalecer la infraestructura de soporte urbano para no colapsar y atender las necesidades de esa población que requerirá más vías de acceso, sistemas de transporte, seguridad y una gran capacidad en materia de servicios públicos.

El exalcalde de Bogotá entre 1998 y 2000, Enrique Peñalosa, afirmó en una entrevista concedida a este medio que el Decreto 562 va “en contra de la competitividad” de la ciudad ya que “destruye la calidad de vida de las personas”.

En ningún país del mundo hay una norma tan ‘chambona’”, sentenció Peñalosa, y concluyó que “de los muchos daños que le ha hecho Gustavo Petro a la ciudad ese ha sido tal vez uno de los peores”.

Por otra parte, la gerente de Camacol resaltó “la intención de atender las necesidades habitacionales de la ciudad” con esta norma, la cual "evidencia" la falta de una "política de renovación urbana”.

“Nosotros como gremio nos sentimos en la obligación de velar por un desarrollo urbano eficiente y sostenible, pero también por blindar a nuestro sector de situaciones que se pueden volver en contra de la actividad”, finalizó.

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