| 7/13/2012 6:00:00 AM

Mal ejemplo de las autoridades, daña inteligencia vial

La más reciente encuesta de comportamiento y seguridad en las calles, indica que entre los principales inhibidores de cambio están ver a una autoridad incumpliendo las normas de tránsito (68%) y ver un infractor que no es sancionado (51%). Los ciudadanos consideran un desacierto que la norma no se aplique con igual rigor a todos.

La Corporación Fondo de Prevención Vial (CFPV) firme en su compromiso de salvar vidas, realizó el Segundo Estudio de Comportamiento y Seguridad Vial con el objetivo de analizar la evolución de la opinión pública frente al tema. El estudio fue realizado por Ipsos Napoleón Franco y ha servido como insumo para la formulación de la siguiente fase de “Inteligencia Vial”.

El estudio liderado por la CFPV se hizo a nivel nacional, en 36 municipios y 6 regiones de Colombia y se aplicó a más de 1.200 personas mayores de 18 años. Tiene representatividad nacional.

“Lo primero que hay que destacar es el gran espacio que ha ganado la seguridad vial dentro de la agenda y la opinión pública nacional”, afirmó Alexandra Rojas Lopera, Directora Ejecutiva de la CFPV. En el mismo sentido recordó que “mientras en 2009 la gente no consideraba la seguridad vial como un problema que requería acción inmediata, hoy hay mayor claridad. Esto es un requisito indispensable para impulsar una agenda de acciones en diferentes frentes”.

En el mismo sentido, el estudio encontró que los colombianos son conscientes de la importancia de generar cambios y tienen una actitud positiva. Reconocen la necesidad de perseverar, de tomarse el tiempo porque “los cambios no se logran de la noche a la mañana” y de insistir en el compromiso personal.

A diferencia de 2009, los ciudadanos en 2011 manifestaron que la solución a la seguridad vial implica corresponsabilidad: el 47% de las personas afirmaron que todos tenemos un rol que cumplir. Más colombianos (68% frente a 45% de 2009) aceptan ahora que su propio comportamiento contribuye a la seguridad vial. Describen las mejoras en su comportamiento como su contribución a la solución de la problemática.

Uno de los mayores cambios frente al estudio de 2009 fue que los colombianos han tomado mayor conciencia sobre su propio comportamiento, lo que se considera un paso fundamental hacia la construcción de hábitos más seguros y el cambio cultural.

El estudio evidencia que se ha avanzado en la consciencia de que todos somos parte de un sistema y las acciones individuales tienen consecuencias sobre los demás. El 58% afirma que le “preocupa lo que todos piensen (de su comportamiento) incluyendo gente desconocida”.

Los colombianos nos hemos comenzado a despertar: mientras que en 2009 cerca del 80% de la gente afirmó que consideraba que no asumía comportamientos peligrosos; en 2011 las opiniones fueron más realistas y sólo el 67% consideró que no asume dichos comportamientos. Dicho de otra manera, hay mayor atención hacia las propias acciones y mayor capacidad para reconocerlas.

Así mismo, el 67% de la gente afirma que ha notado mejores comportamientos en otros. Esto indica que cada vez los colombianos dejan de sentirse jueces de los demás y comenzamos a humanizar la convivencia en las vías, entre iguales.

La vigilancia y control al cumplimiento de las normas de tránsito se considera como un acierto de las autoridades. Los ciudadanos legitiman y exigen que se controle a los infractores. Consistentemente, los encuestados reportaron menor tolerancia a que se ignoren las infracciones.

Al respecto, Rojas enfatizó que “la exigencia de los ciudadanos hacia un mayor control es una gran oportunidad para los Alcaldes del país pues el estudio muestra que cuentan con respaldo de su gente para hacer cumplir la norma”.

La mayor parte de la gente afirma que ya comenzó a cambiar. Entre los principales cambios se reporta mayor atención hacia los peatones, mayor cumplimiento de las obligaciones de los peatones (p.e en el cruce de las cebras) y una disminución en la conducción en estado de embriaguez. De hecho, más gente (39% vs 31% en 2009) considera que quienes más sufren choques son quienes toman y manejan.

Sobre el hallazgo, la Directora de la CFPV manifestó “esto explica porque cada vez hay mayor indignación entre los ciudadanos frente a los eventos de borrachos manejando. Esta conducta ya no se tolera en Colombia, no se considera como una señal de fortaleza sino de inconsciencia”.

El estudio también encontró que todavía hay quienes, conociendo la propuesta de “Inteligencia Vial”, miran su propio comportamiento pero consideran que las recomendaciones son para otros. En otras palabras, predican pero no aplican.

El Doctor Pablo Wright resaltó que “los hechos viales son hechos sociales y como tal son producto de la historia y la cultura. Para cambiarlos es necesario conocer el sentido que tienen para la gente y los valores que están en juego. Así se permite una mejor intervención para impulsar el cambio y la concientización vial”.

A partir de los hallazgos del estudio y de los aprendizajes desde la Antropología Vial, la CFPV puso al aire una nueva fase de “Inteligencia Vial” en la que se resalta que ser hábil para usar las vías, o querer pasar bueno tampoco son excusas válidas para incumplir las normas. En el mismo sentido, las obligaciones laborales tampoco justifican que se incumplan las normas. Se invita a la gente a predicar menos y aplicar más, como una fórmula para construir una mejor y más segura convivencia en las vías.

La Directora de la CFPV resaltó que es necesario respaldar los cambios de comportamiento de los ciudadanos y complementarlos con las acciones en todos los frentes que afectan la seguridad vial. En este sentido insistió en “la importancia de tener infraestructura urbana y rural que proteja a los usuarios; contar con transporte público de buena calidad para desincentivar el transporte individual; promover mejor calidad en equipo y vehículos; masificar el control y vigilancia al cumplimiento en las normas de tránsito y perseverar en el cambio cultural”. Puntualizó que esta es la manera de confirmarle a los colombianos que la seguridad vial es un tema de corresponsabilidad.

La Inteligencia Vial es una propuesta que busca consolidar una nueva forma de vivir en las calles y vías de Colombia, usando la sabiduría que tenemos todos y que debemos comprometernos a emplear para evitar choques de tránsito.

El II Estudio de Comportamiento y Seguridad Vial, permitió calcular que “Inteligencia Vial" tiene una efectividad del 97% medido como el porcentaje de gente que describe correctamente sus contenidos (68%) sobre el porcentaje de gente que recuerda comunicación masiva sobre seguridad vial (70%).

Por su parte, el 68% de los encuestados aseguró que la campaña Inteligencia Vial es de fácil entendimiento para todos los usuarios de las vías. Igualmente, el 48% afirmó que la campaña lo ha hecho reflexionar sobre su comportamiento en las vías.

El estudio reflejó que “Inteligencia Vial” ha sido uno de los principales factores para incentivar una reflexión y un cambio de comportamiento. La comunicación invita a la autoregulación y al control social. El 94% de las encuestas que tienen material de “Inteligencia Vial” considera que es un símbolo que representa un compromiso por un mejor comportamiento. Describen que significa estar atento, pensar antes de actuar y que genera responsabilidad.

En el mismo sentido, la “Inteligencia Vial” es un mecanismo de control social que invita a la reflexión cuando otra persona hace el gesto o le muestra el material en la vía. La recordación de “Inteligencia Vial” es significativa como motivador de cambio: mientras que el 50% de las personas que recuerdan los mensajes manifiestan que han tenido que hacer cambios en su comportamiento, sólo el 25% de la gente que no recuerda los mensajes afirma que ha sentido la necesidad de cambiar.

La Corporación Fondo de Prevención Vial como organización activista que busca alternativas para reducir los índices de accidentalidad vial, mediante campañas, iniciativas, proyectos de ley y acciones de prevención efectivas, trabaja bajo el concepto de que la accidentalidad vial se debe mirar como un todo.

En ella influyen factores de comportamiento humano; institucionalidad; infraestructura y equipos y vehículos; por lo que parte de la solución a esta problemática radica en un trabajo de corresponsabilidad.

                                                               
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