| 4/27/2011 12:00:00 AM

La mala hora

El fuerte invierno vuelve a poner en evidencia la tragedia de las vías y la demora en reconstruir las principales carreteras del país. ¿En dónde está el Ministro de Transporte?

Los problemas de infraestructura del país están lejos de ser solo un asunto de competitividad; ya se convirtieron en un verdadero drama humano. Solo un ejemplo: un alud se llevó por delante un bus de Expreso Bolivariano en la carretera entre Bogotá y Manizales. El resultado fue la muerte de 21 personas. Algo únicamente comparable con los peores episodios de la violencia que por años ha afectado al país. La mayor parte de las víctimas del invierno están quedando en las carreteras. En materia de obras públicas, Colombia parece un Estado fallido.

En medio de esa tormenta está el ministro de Transporte, Germán Cardona, quien fue el único que se rajó en el más reciente Ministrómetro de la revista Dinero. La razón es evidente: Cardona ha tenido que salir a poner la cara cada vez que se rompe un dique, se desborda un río o se bloquea una carretera; a pesar de su esfuerzo y compromiso, no ha podido hacer más que mirar cómo el agua se lleva por delante todo. Nada de lo que haya hecho sirve para tapar el tamaño de la tragedia.

A esto hay que sumarle que no salió bien librado del paro camionero, pues apostó por desmontar la tabla de fletes en febrero y esa decisión, luego de la intervención del vicepresidente Angelino Garzón, quedó aplazada hasta junio. ¿Qué es lo que le está pasando a Cardona?

Lo primero que hay que decir es que buena parte de sus problemas se deben a la fatídica herencia que recibió. El anterior gobierno -que ha sido el único de ocho años en la historia reciente del país- no le resolvió nada a nadie en materia de obras públicas. Cabe recordar que el presidente Álvaro Uribe y su único ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, no inauguraron una sola vía importante y todo quedó a media marcha y con muchos líos. Ese era el entuerto que tenía que resolver Cardona.

Pero el actual Ministro no ha querido referirse al tema ni poner el retrovisor, tal como lo ha pedido el presidente Santos. Tal vez por eso nunca pudo desmarcarse de la debacle que recibió.

"Poner el retrovisor es una manera de evadir responsabilidades", dijo Cardona en entrevista con Dinero. "Respeto mucho a Andrés Uriel Gallego y no voy a construir sobre su imagen. Andrés Uriel es Andrés Uriel y Germán Cardona es Germán Cardona. No voy a cambiar mi modo de actuar, yo tengo claro para dónde voy".

Cardona no ha querido desandar el camino que recorrió Andrés Uriel y esa actitud ha marcado una solución de continuidad entre los dos gobiernos. Por eso nadie ha notado la diferencia hasta el momento. De hecho, algunos empresarios del sector han acuñado frases como "Cardona se andresurielizó". Otros se preguntan "¿y el Ministro cuándo se posesiona?".

Al preguntársele sobre estas afirmaciones, él responde que sí ha hecho cosas. "Lo que nosotros estamos haciendo en este momento no se ve. Hice algo de lo que el país ni siquiera se ha dado cuenta: por primera vez en Colombia hay un Viceministerio de Infraestructura y un Viceministerio de Transporte. Además, nombré un verdadero dream team, conformado por la directora del Inco, los Viceministros y el director del Invías", explicó.

Ese es un verdadero cambio de estilo, pues los nombramientos que ha hecho muestran que la mirada de Cardona está puesta en el largo plazo. En su equipo están la directora del Instituto Nacional de Concesiones (Inco), María Inés Agudelo, una técnica que venía del Fondo Monetario Internacional (FMI); la viceministra de Infraestructura, María Constanza García, que trabajaba en el exterior y que fue directora de infraestructura de Planeación Nacional. Se le suman, el viceministro de Transporte, Felipe Targa, un experto que estuvo ocho años por fuera del país, estudiando los temas de transporte, y el director del Invías, Carlos Rosado, quien estaba en el sector privado.

Ellos, según Cardona, le están dando un verdadero giro a los temas de infraestructura. "Yo no vine aquí a firmar contratos a la topa tolondra", señala, y por eso dice que no puede mostrar resultados en tan corto tiempo.

Aunque no lo diga, esa es una manera de desmarcarse de su antecesor, quien recibió muchas críticas porque no realizó estudios ni diseños para muchas de las vías que adjudicó, cómo el famoso plan 2.500 y los corredores de competitividad.

Cardona se queja también porque encontró un Ministerio que no tenía ningún gran proyecto sobre el escritorio. Estos primeros nueve meses de trabajo los ha dedicado a armar su propio paquete de obras en los que están incluidas dobles calzadas, ferrocarriles y puertos.

"A finales de abril vamos a hacer el lanzamiento de la locomotora de la infraestructura, que evidentemente no ha arrancado y eso explica que este maquinista tenga una mala calificación. Ese dream team que nombré me está ayudando a armar una estrategia, de la cual uno de sus puntos más importantes va a ser: estudios y diseños".

El objetivo es superar varias de las dificultades que tenían las anteriores concesiones. Por ejemplo, de aquí en adelante no habrá peajes hasta que no esté finalizada la obra. Eso significa básicamente que los concesionarios van a tener que meterse la mano al bolsillo si quieren construir vías en Colombia.

"¿Qué explicación le da uno a los colombianos si en muchas concesiones lo único que funciona bien es el peaje?", explicó.

De ahora en adelante, los concesionarios se ganan una obra, la construyen y solo cuando esté lista para entrar en funcionamiento se les autoriza el cobro de peajes. De implementarse, esa sería una verdadera revolución.

Otra reforma importante es la que Cardona pondrá a consideración del Congreso para fortalecer las normas de expropiación. El objetivo es impedir que un solo predio bloquee el desarrollo de una gran autopista, como ocurre hoy.

Al actual Ministro de Transporte le está corriendo el tiempo. Tiene a su favor no solo sus calidades profesionales y humanas, sino que se rodeó de los mejores copilotos para sacar adelante la cartera más embolatada de Colombia.

Siguen jugando en su contra el enorme atraso vial del país y el invierno que lo pone en evidencia. Además, no ha querido ventilar públicamente los enormes problemas que encontró en varias concesiones y prácticamente se los echó a hombros. "Eso ya está en manos de los entes de control, que son los que deben pronunciarse", explicó.

Cardona tiene todavía enormes dificultades por superar y la opinión pública sigue a la expectativa sobre lo que haga. Lo que todos le piden es que pronto se note, en materia de infraestructura, que el país ha tomado otro rumbo.

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