| 8/3/2009 12:00:00 AM

Invierno provocó freno de cosecha cacaotera

Gobierno y gremio renovaron contrato de administración de la cuota de fomento por 10 años. Precio internacional superó los US$2.900 pero el productor no vio mejoría en sus ingresos. Balance primer semestre.

El clima, los costos de producción, la tasa de cambio y el esquema de comercialización que opera en Colombia, hicieron que el primer semestre del año no arrojara el resultado que esperaban los cacaocultores del país, quienes dejaron de percibir en promedio 1,1 millones de pesos por tonelada, al comparar el precio internacional y el interno, informó el Presidente Ejecutivo de la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao), José Omar Pinzón Useche.

En efecto, señaló el directivo, en los primeros seis meses del año el precio internacional del cacao en la Bolsa de Nueva York fue de US$2.527 por tonelada, en promedio, lo que equivaldría a $5.695.858 si se toma una tasa promedio de $2.254 pesos por dólar.

Entre tanto, en el mercado nacional, el precio interno de compra se ubicó en $4.595.379, en promedio, al término del semestre, lo cual muestra que el cacaocultor colombiano dejó de recibir algo más de $1,1 millones por tonelada, por lo que su rentabilidad se sigue viendo afectada.

Lo anterior, teniendo en cuenta que el industrial colombiano hubiera tenido que pagar al agricultor nacional, lo mismo que cancela por las importaciones que debe realizar del grano, teniendo en cuenta que el país todavía no es autosuficiente en la producción de esta materia prima, aunque se avanza en tal sentido para que en el corto plazo se logren, incluso, excedentes de exportación, manifestó el dirigente.

Otro factor que incidió, de manera importante, en los resultados del primer semestre del año, fue el comportamiento del clima, las intensas lluvias que azotaron al país en los primeros meses del año y que provocaron inundaciones de algunos cultivos, entre ellos el cacao, lo cual ocasionó la pérdida de parte de la producción, cuando no fue que arrasó por completo con los cultivos, tal como sucedió en algunas parcelas de Tumaco (Nariño) y en varios municipios de Santander.

A ello se sumó la anegación de las vías, que por su ya precario estado de mantenimiento, impidieron que se pudiera sacar la poca producción hasta el sitio de venta o entrega del producto, con la consecuente pérdida para el cacaocultor.

De igual manera, la situación climática provocó que la cosecha de mitad de año, que por estadística, aparecía con un pico en los meses de junio y julio, este año no se dio y la producción volverá a verse en los meses de octubre, noviembre, lo que para la industria nacional es preocupante si no se abastecieron durante los meses anteriores.

También en el balance del sector cacaotero durante el primer semestre continúan pesando los costos de producción, pues aunque los precios de algunos insumos han bajado, con relación al año anterior, muchos de ellos son importados y con el comportamiento de la tasa de cambio, ese alivio no se ha sentido.

No obstante, las expectativas para el segundo semestre son más optimistas, dependiendo del comportamiento del clima, pero la previsión es que al finalizar el año la producción registrada llegue a 40.000 toneladas. Así mismo, se confía en que por medio de un trabajo conjunto, se pueda avanzar en la reducción de la evasión.

Adicionalmente, los anuncios de la posible ocurrencia de un nuevo fenómeno El Niño, ya ha provocado aumentos en los precios internacionales, los cuales se han ubicado hasta por encima de US$2.900 por tonelada, lo que se espera se refleje también en un mejor precio al cacaocultor colombiano.

De igual manera, la situación de los países vecinos, Ecuador y Venezuela, hace crecer expectativas de los posibles negociaciones de cacao en grano colombiano, con el mundo por su difícil situación política.

Para poder aprovechar esta coyuntura los cacaocultores nacionales deben seguir las recomendaciones de los técnicos de Fedecacao, tanto en la siembra como en el beneficio, para lo cual resulta de trascendental importancia la renovación del contrato para administrar la cuota de fomento, hecho que se cumplió este mes y que tendrá una vigencia de diez años.

 

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