| 2/5/2009 12:00:00 AM

Impuntualidad universitaria

La impuntualidad es un problema que se está propagando en las costumbres universitarias. ¿Que hacen las universidades para evitar que esto ocurra?

La impuntualidad es un problema que plaga las universidades del país. No no solo es un lío de los alumnos sino, en muchos casos, de los profesores. Algunas universidades importantes con las que habló Dinero.com aseguran que toman las medidas adecuadas para evitarla, pero lo cierto es que los alumnos todavía se quejan de este mal tan colombiano y tan costoso para la competitividad nacional.

De dientes para afuera, tanto profesores como universitarios ven la puntualidad como un factor importante para el cumplimiento de metas, aceptan que es una muestra de compromiso y una oportunidad para generar credibilidad.

 

Cuando se incumple no solo se genera una mala impresión, se le quita tiempo a la realización de otras tareas y sobre todo se le hace perder tiempo a los que cumplen. En todos los países desarrollados, la impuntualidad y el incumplimiento se ven como una falta grave, no solo de cortesía, sino como un pecado mortal en los negocios.

¿Qué dicen las universidades?
“En la Universidad de la Sabana no tenemos el problema de la impuntualidad", afirma Richard Rosero de la dirección de Estudiantes de esa institución. "A los estudiantes se les ha cultivado la cultura por el respeto con el tiempo y el cumplimiento de sus obligaciones", señala.

Rosero dice que la universidad tiene políticas muy claras con respecto a la puntualidad, con reglas claras y horarios bien establecidos y se exigie su cumplimiento estricto. En caso de eventualidades, asegura, la universidad y las profesores tiene la obligación de reponer la clase, no solo por las exigencias de la universidad sino porque los estudiantes lo piden.

Por eso la puntualidad no es un tema que preocupa a la Universidad de la Sabana. Consiguieron que el cumplimiento de horarios sea parte de la cultura estudiantil desde que comienza su carrera, concluye Rosero.

En Comunicación Social de la Universidad Javeriana de Bogotá no se le exige al alumno que sea puntual o que asista a clase. "La asistencia y puntualidad dependen del profesor, de cómo el profesor dicte su clase, de que incentive al estudiante a llegar puntualmente y no fallar a clase”, dice la directora de esa carrera , Patricia Bernal.

 

Considera que la impuntualidad habla mal de las personas, tanto estudiantes como profesores. Patricia Bernal sostiene que se les recomienda mucho la puntualidad a los profesores y que mantienen conversaciones constantes sobre este tema. También dice que controlan a los profesores siempre que hay quejas de los estudiantes.

“A los estudiantes se les forma para que se comprometan con la puntualidad, en la llegada a clases y a la entrega de los trabajos. No solo por compromiso académico sino como proyecto de vida. Se estimula el respeto al tiempo”, sostiene.

En su carrera la puntualidad es más un asunto de motivación que de imposición. Piensa que la clave está en la selección de los profesores. “Son los profesores los encargados de crear los incentivos para que los alumnos lleguen a clase puntualmente”, dice. En general la impuntualidad no afecta la nota del curso, explica.

¿Que opinan los estudiantes?
La actitud de los estudiantes no es indiferente como pensarían en la dirección de algunas universidades. Se molestan por la impuntualidad de los profesores y reconocen la importancia de cumplir horarios y llegar a tiempo.

 

“La puntualidad es sumamente importante, no solo para cumplir metas sino para generar credibilidad. Me molesta que alguien no sea puntual, porque yo soy puntual y me esfuerzo para serlo. Me gusta que me correspondan con eso, ya que la puntualidad dice mucho de las personas”, asegura Hugo Bernal, Estudiante graduando de la universidad Lasalle College de Bogotá.

“En la universidad, cuando un profesor no es puntual refleja la falta de compromiso lo que desincentiva a los estudiantes a ser puntuales”, afirma el estudiante.

Para Hugo Bernal se debería penalizar a los profesores impuntuales, así como se sanciona a los alumnos. "Uno como estudiante esta pagando para que le cumplan. Deberían reponer clases o algo que compense las horas que uno este pagando", señala. En su universidad las clases perdidas se recuperan luego.

“Me molesta sobremanera que los profesores no sean puntuales. Que lleguen tarde sin previo aviso y eso pasa mucho. Es jugar con el tiempo de los estudiantes”, dice Gregorio Echeverri, estuante último semestre de Diseño Industrial en la Universidad de Los Andes.

Y efectivamente las llegadas tarde de los profesores son el pan de cada día en muchas instituciones. En la primera clase del semestre, la profesora de Economía Internacional de la Facultad de Economía de la Santo Tomás de Bogotá, dijo que llegaría media hora tarde a dictar sus clases, como lo hizo esa vez sin que les avisara a los estudiantes. En la segunda los hizo esperar la media hora convenida en la clase anterior, pero esa vez no llegó. Es la historia eterna.

 

En esto, los mismos estudiantes les piden a las universidades que tomen cartas en el asunto. Para esas instituciones, el tema debería considerarse como cuestión de honestidad profesional.

 

 

 

 

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