| 8/31/2011 6:00:00 PM

Fuera de lugar

A pesar de que el torneo de fútbol arrancó a finales de agosto, el panorama financiero de algunos equipos es preocupante. Muchos podrían ir a la quiebra. Esta es la historia.

El pasado 27 de agosto, pocos días después de que terminara el Mundial Sub 20 de fútbol, los remozados estadios del país volvieron a abrir sus puertas. Esta vez para dar inicio al torneo finalización. Y aunque el campeonato arrancó sin mayores contratiempos dentro de las canchas, por fuera de ellas quedó la sensación generalizada de que la dirigencia deportiva está atendiendo con pañitos de agua tibia una crisis financiera que toca de frente a varios clubes deportivos e, incluso, podría llevarlos a la bancarrota. ¿Qué tan cierta es esa apreciación?

Pese a que la respuesta es compleja, una cadena de contradicciones e inconsistencias deja entrever que el presente y el futuro de algunos equipos no son tan halagüeños como lo pintan. La primera duda la dejó sembrada el vicepresidente, Angelino Garzón, cuando tres días antes de que empezara el torneo dijo a voz en cuello: “la Liga Postobón empieza con todos los equipos al día”. El funcionario se refería a una decisión de la Dimayor según la cual los clubes que no tuvieran saldados todos sus rubros –impuestos y seguridad social, entre otros– y que no fueran viables financieramente, no podían participar en el segundo torneo del año.

Lo curioso del caso es que justo cuando Garzón daba ese parte de tranquilidad, diez equipos, entre la A y la B, seguían debiendo los salarios de algunos de sus jugadores. En otras palabras, no estaban al día como lo aseguraba el Vicepresidente. Al cierre de esta edición, Deportivo Independiente Medellín no había pagado a sus jugadores el salario del mes de julio y debía el 50% de acuerdos por deudas de 2010. Pereira, por su parte, no paga a su plantel hace tres meses. América adeudaba dos salarios de este año y nueve de 2010 a su nómina actual. Y el club Cartagena dos meses en bonificaciones y los salarios de julio. Un panorama no muy distinto al de la B, en donde Bucaramanga, Patriotas, Depor de Aguablanca, el Expreso Rojo y Centauros tampoco habían cumplido con sus obligaciones.

Consultado sobre el tema, Ramón Jesurún, presidente de la Dimayor, señaló que todos los equipos ya habían saldado esas acreencias. No obstante, reporteros de esta Revista pudieron establecer que el día que Garzón hizo el anuncio, la Dimayor no había cumplido con sus obligaciones y estaba a la espera de un préstamo por $24.000 millones para pagar esas deudas. El ente deportivo estudiaba dos opciones para tomar el crédito: la primera con Findeter, y la segunda con Colpatria ($20.000 millones) y Serfinansa ($4.000 millones). Al cierre de esta edición, ya se había aprobado el crédito por parte de estas entidades financieras privadas, pero estaba pendiente su desembolso.

Pero las contradicciones no paran ahí. En conversación con Dinero, Jesurún aseguró que el préstamo en mención no es para pagar deudas, “sino para darles capital de trabajo a los equipos y, al mismo tiempo, solvencia”. Lo que parece haber olvidado el dirigente deportivo es que las condiciones del crédito quedaron plasmadas en un acuerdo firmado el 5 de mayo de este año por el vicepresidente Garzón; el director de Coldeportes, Jairo Clopatofsky; el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya, y el mismo Jesurún.

Las condiciones fueron claras: “con el objetivo de que los clubes puedan efectuar el pago de sus pasivos en materia laboral y de seguridad social, Findeter estudiará el otorgamiento de un crédito a la Dimayor por valor de hasta $ 50.000 millones”, se lee en el documento. Así las cosas, el objetivo del préstamo era pagar las acreencias y no darles solvencia a los equipos, como asegura Jesurún.

Lo más preocupante es que los pasivos declarados a diciembre de 2010 por 17 clubes del país suman $150.574 millones. “Entonces, ¿cómo pretenden pagar una deuda tan grande con un crédito de $24.000 millones”, se pregunta Carlos González Puche, director de la Asociación de Futbolistas. “Con esta plata solo van a cubrir las deudas de este año pero van a dejar vivas las de los años pasados”, remata el líder gremial. ?Para la Dimayor el asunto es más simple de lo que parece. “Como garantía del préstamo vamos a poner los contratos que firmamos con RCN y Directv por los derechos de transmisión de los partidos en televisión abierta y cerrada. Ambos son suficientes para sacar los recursos y atender la deuda”, aseguró un alto directivo de la Dimayor que prefirió mantener su nombre en reserva.

¿Y los equipos qué?


Aunque la Dimayor les ofreció a todos los clubes la parte que les corresponde del préstamo, no todos lo aceptaron. El no rotundo lo dieron Atlético Nacional, Deportes Tolima, Envigado y La Equidad; así como Cortuluá, Fortaleza, Academia y Bogotá. “No vamos a tomar esa plata, primero porque no la necesitamos y segundo porque creo que la podemos conseguir a una mejor tasa con otro banco. Además ese préstamo va a ser mortal porque con él van a pagar las deudas de este año, pero a partir de enero de 2012 nadie sabe qué va a pasar”, le dijo a Dinero Gabriel Camargo, presidente del Deportes Tolima.

En buena medida, lo que motivó a ese puñado de equipos a negarse a recibir el crédito está relacionado con el hecho de que el interés pactado con Colpatria y Serfinansa fue del DTF + 6 puntos, muy por encima del DTF + 2 que habían ofrecido al comienzo de la negociación. La otra cara de la moneda es la de los clubes que por sus problemas financieros se vieron obligados a recibir el préstamo, Santa Fe, Cúcuta y Quindío, por solo mencionar algunos.

Y son precisamente estos últimos los que podrían empezar a tambalear, por cuenta del controvertido crédito. La razón es de peso: “el dinero lo prestan a la Dimayor y esta a su vez negocia con cada club, por lo que a algunos de nosotros nos va a tocar pignorar algo más que los derechos de televisión, pues por las elevadas deudas, tendremos que comprometer incluso a algunos de nuestros jugadores. Eso nos podría poner en serios aprietos financieros”, explica el presidente de uno de los clubes que recibió el préstamo.

En momentos en que los equipos nacionales atraviesan por una importante transformación de sus estructuras financieras –muchos se están convirtiendo en sociedades anónimas–, queda la sensación de que la dirigencia deportiva está apagando pequeños incendios pero aún no ha podido extinguir el origen de las llamas que siguen consumiendo las finanzas de más de un club del país.
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