| 11/9/2011 6:00:00 PM

El fin de ‘Il Cavaliere’

La crisis financiera de Italia logró lo que ni los escándalos sexuales, ni la corrupción pudieron hacer: tumbar a Silvio Berlusconi. ¿Qué sigue para la tercera economía de la Eurozona?

Tras una carrera política de 18 años, en la que logró sobrevivir a escándalos sexuales y juicios por corrupción, Silvio Berlusconi no aguantó más y anunció que dejará su cargo como primer Ministro italiano.

La profunda crisis que vive su país, la tercera economía de la Unión Europea, sumada a un vecindario enrarecido en donde se espera que en cualquier momento se quiebre una nación, minaron el capital político de Berlusconi, quien tras perder las mayorías que lo apoyaban en el Congreso, ofreció su renuncia para la semana del 14 al 18 de noviembre, tan pronto el Parlamento apruebe las medidas de austeridad que se requieren para que Italia pueda recibir ayuda externa y evite una cesación de pagos.

El detonante de su salida se prendió el 8 de noviembre cuando la cámara baja del Parlamento aprobó el presupuesto de 2012 con 308 de 630 votos posibles. Si bien este era un trámite rutinario, se había convertido en un voto de confianza para el mandatario, quien para mantener sus mayorías requería de 316 votos.

Tras conocer los resultados, Berlusconi se reunió con el presidente Giorgio Napolitano, encargado de anunciar la renuncia y quien deberá consultar a todos los partidos políticos para escoger el reemplazo.

Mientras llega el elegido, los mercados celebran la salida de Il Cavaliere. Los principales índices accionarios de Estados Unidos subieron casi 1%. En Europa, las bolsas estaban cerradas, pero se esperaba, al cierre de esta edición, una reacción positiva, dado que el euro ganó 0,4% frente al dólar.

En el límite

Justamente, uno de los factores que llevaron a Berlusconi a convertirse en la víctima de más alto perfil que cobra la crisis de deuda europea, es que cada vez la situación de su país se parece más a la de Grecia, cuyo Primer Ministro también se vio forzado a renunciar.

Uno de los problemas de Grecia es que es tan riesgosa, que los mercados le cobran demasiado por su deuda, motivo que la obligó a buscar otros prestamistas. En el caso de Italia, las tasas de interés de los bonos a 10 años estaban en 6,63% antes de que se conociera el anuncio de la renuncia de Berlusconi, y ese es un nivel que prendió las alarmas, pues está muy cerca del 7% que llevó a Grecia, Irlanda y Portugal a pedir un rescate del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la Unión Europea.

A eso se suma que las cifras de Italia no son para nada halagadoras. Su deuda alcanza 1,9 billones de euros, lo que equivale a 120% de su PIB. Esa cantidad es más de lo que deben Grecia, España, Portugal e Irlanda juntos, razón por la cual en la Unión se ha repetido muchas veces que Italia es demasiado grande para rescatarla.

Para su sostenimiento, Italia vende unos 200.000 millones de euros en bonos al año y, por ahora, para evitar el castigo de los mercados, el comprador es el Banco Central Europeo, el cual podría parar si el país no se compromete a tomar medidas de recorte fiscal. Adicionalmente, Italia está creciendo a un paso muy lento (se calcula que este año no avance más de 1%) y el gasto del sector público equivale a 50,3% del PIB, mientras el de Grecia es de 49,5%.

Lo que viene
La propuesta de Berlusconi, quien dejará el cargo un año antes de la fecha en la que debería terminar, es que se convoque a elecciones, pero esto dependerá de los acuerdos a los que llegue el presidente Napolitano con los distintos partidos políticos. “Lo que viene no está claro. Las fuerzas de oposición y quienes recientemente desertaron de las filas de Berlusconi quieren que se forme un gobierno de unidad nacional que revise la economía y tome pasos inmediatos para reducir la abultada deuda. Sus fieles seguidores, por su parte, insisten en adelantar las elecciones, lo que podría hundir al país en meses de incertidumbre, mientras los fraccionados partidos políticos italianos encuentran sus candidatos”, sostiene el blog The Source, de The Wall Street Journal.

Con todo y que a principios de noviembre Berlusconi intentó levantar la confianza en su país, pidiéndole al FMI que monitoreara sus esfuerzos por recortar la deuda (tan solo en agosto logró aprobar dos paquetes de austeridad para ahorrar más de 45.500 millones de euros), su baja popularidad hacía muy difícil continuar con ese plan. El futuro depende de qué tan rápido se pongan de acuerdo en lo político, mientras el vecindario le exige a Italia más efectividad con su paquete de ajustes. De todas maneras, los medios italianos ya especulan con el nombre del posible sucesor, que en caso de darse el gobierno de unidad, debería ser una persona reconocida internacionalmente y no ligada a un partido. Por ahora, el favorito es el economista Mario Monti, rector de la Universidad Bocconi de Milán y dos veces comisario Europeo para la Competencia y Comercio Interior (1995- 2004). Tiene 68 años.

También suenan Angelino Alfano, de 41 años, y ex ministro de Justicia de Berlusconi; Umberto Bossi, de 70, presidente del partido de la Liga Norte, anterior aliado del gobierno, pero uno de quienes le pidió la renuncia, y Pier Ferdinando Casini, de 55 años, crítico acérrimo de Berlusconi y presidente del partido de centro UCD.

Mientras se define la forma como se gobernará Italia, Berlusconi, a sus 75 años y con una fortuna de US$7.800 millones (que según Forbes lo ubica como el millonario 118 del mundo), deberá buscar otra forma de expresar sus intereses políticos, que le permitieron ser uno de los mandatarios que más tiempo estuvo en el cargo en la historia de su país.
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