| 10/10/2008 12:00:00 AM

Dos semanas de angutia

La demora en la aprobación del plan de salvamento del sector financiero de Estados Unidos abrió el espacio para la profundización de la crisis, que hoy ha alcanzado una escala global.

Los acontecimientos de las últimas dos semanas muestran una espiral de temor y descontrol en los mercados financieros globales. El plan de rescate financiero fue finalmente aprobado en el Congreso de Estados Unidos, pero solamente después de una demora que sirvió para extender la desconfianza e involucrar a nuevos actores (bancos, empresas y países) como focos de nuevas dudas sobre la estabilidad financiera.

El recuento de lo que ocurrió en una sola quincena permite apreciar la velocidad a la cual se ha deteriorado la situación. Si apenas hace pocos días se creía que el plan de salvamento diseñado por el Departamento del Tesoro y la Fed de Estados Unidos parecía pequeño, pero suficiente para contener la crisis, hoy la dimensión del problema parece haber escalado hasta la magnitud de una crisis global, ante la cual no parece haber instrumentos de respuesta disponibles. Por encima de todo, hoy se necesita coordinación entre las mayores economías del mundo para resolver la situación. Se habla ya de que el G7 debería generar una respuesta coordinada para la crisis y que es indispensable incorporar en este grupo a Brasil, India y China para que cualquier respuesta tenga efecto. Por otra parte, se especula que será necesario revitalizar el Fondo Monetario Internacional para aprovechar su conocimiento y experiencia en el manejo de crisis financieras. En el curso de muy pocos días, se está abriendo paso una reorganización de la institucionalidad que rige la economía global.



Una semana tensa

La semana del 22 de septiembre se caracterizó por la profundización de la crisis tras la aprobación, el domingo, de las solicitudes de Goldman Sachs y Morgan Stanley, las últimas firmas independientes en el mercado, para convertirse en compañías bancarias bajo la supervisión regulatoria de la FED. Los índices accionarios en Asia y Europa abrieron con un comportamiento alcista, pues se extendió la confianza en los mercados por el incremento en los precios de las compañías relacionadas con los bienes básicos y por la decisión del Banco Central Europeo de inyectar liquidez por US$40.000 millones.

El final de la semana estuvo marcado por el dramático discurso del presidente Bush, quien convocó a los dos candidatos presidenciales, Barack Obama y John McCain, para llegar a una solución concertada. El mercado tomó un rumbo favorable después de que, el jueves, el senador demócrata Christopher Dodd anunciara que habían llegado a un acuerdo fundamental sobre un conjunto de principios para la aprobación de los recursos para ayudar a las entidades financieras. Lo anterior generó incrementos en los principales índices accionarios a nivel mundial, anticipándose a una posible aprobación del plan de rescate.

La semana terminó con la quiebra más grande de la historia de Estados Unidos tras la caída de Washington Mutual Inc., que obligó a la Corporación Federal de Garantía de Depósitos (FDIC) a tomar el control del mismo. Era el decimotercer banco en quebrarse a lo largo del año.



La crisis adquiere una dimensión global

La semana del 29 de septiembre abrió con un nuevo 'lunes negro', ante la falta de consenso respecto a si el plan de rescate funcionaría. Durante el fin de semana la FED, el Tesoro y algunos congresistas llegaron a un acuerdo en la forma en que debían gastarse los US$700.000 millones: de aprobarse la iniciativa en el Congreso, el Gobierno de Estados Unidos iniciaría la compra de un rango de hipotecas y de títulos respaldados por estas, cuyos precios han deteriorado el sistema financiero de los Estados Unidos. El panorama se hacía más sombrío con la noticia de la nacionalización parcial de dos bancos europeos. Por si fuera poco, la noticia de la compra de las operaciones de Wachovia Corp., cuyas acciones habían caído 27%, por parte de Citigroup, aumentó el nerviosismo del mercado, a pesar de que la operación era auspiciada por la FDIC y contaba con el respaldo de la FED y del secretario del Tesoro.

El tercer 'lunes negro' terminó con lo que muchos temían: el Congreso de Estados Unidos rechazó el plan de rescate en una votación 205 a favor y 228 en contra. Tras la decisión, los principales índices accionarios del mundo registraron lo que sería hasta ese momento la caída más pronunciada en un solo día de los índices accionarios (Dow Jones -6,98%, S&P 500 -8,81% y Nasdaq -9,14%). El panorama se completó con la propagación de la crisis a las economías emergentes; en América Latina, los efectos se sintieron de inmediato en los índices accionarios de Brasil (-9,36%), Argentina (-8,68%), México (-6,4%), Chile (-5,5%) y Colombia (-2,37%).

Los principales bancos centrales del mundo inyectaron liquidez al sistema financiero, buscando impedir que este apretón de liquidez impactara el grueso de la economía. La Reserva Federal amplió las líneas de acceso de créditos de muy corto plazo con los bancos, al pasar de US$290.000 millones a US$620.000 millones. Otros bancos centrales avanzaron en la misma dirección, como los de Canadá, Inglaterra, Japón, Dinamarca, Europa, Australia, Noruega, Suiza y Suecia.

El 2 de octubre, el Senado aprobó el nuevo plan de US$700.000 millones en una votación 74 votos a favor y 25 en contra. El nuevo documento busca recuperar la confianza del voto de algunos republicanos y demócratas y presenta un ajuste en los límites de seguros de depósitos. La semana terminaría con presiones en los mercados internacionales por los temores a una desaceleración mundial, a pesar de la relativa confianza de aprobación del plan de rescate.

Europa entra en crisis, Asía pierde estabilidad y aumenta el riesgo en las economías emergentes

En la semana del 6 de octubre se abrió una nueva etapa de la crisis, al profundizarse su alcance global. Durante el fin de semana del 4 y 5 se reunieron los líderes de la Unión Europea por las preocupaciones sobre la salud del sistema financiero. Sin embargo, el rechazo a adoptar un plan coordinado en la Unión Europea se convirtió en una fuerte presión a la baja en las negociaciones de los índices accionarios, que registraron fuertes caídas el lunes 6 en Europa (DJ Euro Stoxx 50 -4,84%, FTSE -4,87%, CAC -5,27%, DAX -5,05%) y Asia (Nikkei 225 -4,3%; Kospi de Corea del Sur -4,3%; CSI 300 de China -5,1%).

El domingo, después de que aumentaran los temores sobre la entidad alemana de crédito hipotecario Hypo Real Estate, el gobierno alemán decidió garantizar las cuentas de depósitos privados, una medida que desató acciones similares de parte de Austria y Dinamarca. Es probable que la medida sea adoptada igualmente por Francia e Inglaterra.

En esta semana, el tema dominante es la nueva preocupación respecto a que no existen economías completamente blindadas a la crisis de crédito y que la pérdida de confianza no está respondiendo a las acciones de los bancos centrales.

El plan de rescate de Estados Unidos es hoy claramente insuficiente, dada la evolución de la situación. Su propósito era evitar el colapso del sistema financiero en Estados Unidos, no convertirse en la salvación o la solución para entrar en una senda de crecimiento en los precios de las acciones. Las entidades financieras se encuentran frágiles y resentidas por los recientes remezones del mercado.

Es difícil determinar cuánto tardará la recuperación de la confianza en los mercados accionarios mundiales. Es probable que la crisis prolongue la reactivación más tiempo de lo previsto y que afecte sectores que hasta el momento han sido ajenos a la situación. Ante la pérdida de credibilidad y restricción de liquidez en los mercados, lo único que podría contener la venta de acciones serían medidas extremas y coordinadas por parte de los bancos centrales del mundo, donde no se descartan recortes extraordinarios de tasas de interés.
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