| 3/24/2016 12:01:00 AM

Por qué un apagón sería menos molesto que hace 24 años

La tecnología podría mitigar el efecto de la falta de luz en la vida cotidiana, a diferencia de lo que ocurrió en 1992. Admitámoslo: un apagón es cada vez más probable. En ese contexto baterías, bombillas led y edificios inteligentes pueden hacer más llevadero el momento.

Las revoluciones tecnológicas cambiaron la vida diaria por completo en las últimas dos décadas y lo seguirán haciendo en la próxima. Quedarse sin luz unas horas no será el fin del mundo. Sin embargo, por un rato tendremos que desprendernos de lavadoras, neveras, duchas eléctricas, planchas y del amado televisor.    

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Baterías: Energía para guardar y llevar

En 1992 buena parte de los equipos electrónicos estaban encadenados a la pared. Literalmente. En la actualidad una amplia gama de teléfonos, computadores y otros equipos son portátiles y funcionan sin estar enchufados durante varias horas.

La necesidad de los usuarios de estar disponibles todo el día, todos los días, ha llevado a los fabricantes de tecnología a ingeniar baterías cada vez más eficientes. Menos tiempo de carga para más horas de uso.

La innovación en este campo continúa. Científicos en Estados Unidos trabajan en la siguiente generación de baterías de aluminio que se cargarán en 60 segundos. Al sur del continente, un grupo de ingenieras chilenas creó E-Kaia un invento que permite recargar el celular conectándolo a una planta viva (ver foto). E-kaia tiene un dispositivo en la tierra de la matera que aprovecha la energía sobrante de la planta y la lleva a un puerto USB.

El led: Ese bombillito que cambió al mundo

Entre los más afectados por la falta de electricidad en hora pico estará el comercio. En especial si no está en un centro comercial. Hace 24 años los vendedores solucionaron la falta de iluminación con lámparas de gasolina, nada muy distinto a encender una vela.

Este año el panorama es por completo distinto gracias a las bombillas led. Que por cierto también están disponibles en toda clase de lámparas de emergencia recargables.

Este bombillo se popularizó a finales del siglo pasado cuando Isamu Akasaki, Hiroshi Amano y Shuji Nakamura consiguieron crear el primer led azul. Con este se puede iluminar cualquier espacio. La importancia de la innovación es tan grande que sus creadores obtuvieron el Nobel en 2014.

Edificios inteligentes

El auge de la arquitectura sostenible y de bajo costo en Colombia llevó a cientos de empresas a construir edificios inteligentes a partir de 1990. Esa apuesta mostrará sus ventajas más que nunca. Entre las innovaciones está la optimización de la luz natural, generación propia de energía a partir de paneles solares o plantas propias y el aprovechamiento de las aguas lluvias.

Una edificación de este tipo puede reducir entre 30% y 40% el consumo energético, de acuerdo con cálculos de la agencia de noticias de la Universidad Nacional. No todas son igual de eficientes. Sin embargo, el criterio de eficiencia ha llevado a construcciones mucho más eficientes que hace 20 años en todas las áreas: oficinas, centros comerciales, hospitales, universidades, entre otros.  

La sede de Ruta N en Medellín, la sede de Bancolombia en esa ciudad, el centro de distribución de Avon en Antioquia y el edificio nuevo de Isagén en Medellín están a la vanguardia en la tendencia. Todos cuentan con la certificación Leed, una de las más exigentes en la materia.

¿Y del resto qué?

Muchos colombianos dependían de la electricidad para cocinar en 1992. Hoy las estufas eléctricas están prácticamente extintas. En su mayoría fueron reemplazadas por estufas de gas natural o propano así que al menos en el sartén hay un parte de tranquilidad.

Más del 90% de los hogares tiene televisor, más del 80% usa nevera y más del 60% tiene lavadora según el Dane. La mala noticia es que para ninguno de ellos hay alternativa durante un corte de electricidad.

El consumo de energía está creciendo a su ritmo más rápido en una década por el fenómeno de El Niño. La demanda está en 66.865 GW hora promedio al año en febrero de 2016. Colombia no ha cumplido la meta de ahorro voluntario del 5% por día con lo cual no es descabellado pensar que es hora de prepararse para convivir con los recortes. 

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