Opinión

  • | 2011/06/25 18:00

    Tener el control de las operaciones en China: un desafío mayúsculo para las multinacionales

    Cuándo vale la pena y cuándo no, tener un joint venture con socios chinos. Resultados de un estudio que se presentará este fin de semana en Japón. La visión de María Alejandra González Pérez, jefe del departamento de Negocios Internacionales. Universidad Eafit.

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Desde comienzo de los años 80, debido a la apertura económica china, multinacionales de países desarrollados empezaron joint ventures con socios chinos para lograr las ventajas que ofrecía China en esos momentos en términos de reducción de costos de producción (fuerza laboral y materia prima mas barata que en otros países altamente industrializados) y recientemente a tener sus propias subsidiarias en este país con el fin de llegar al mercado local.

Para los procesos de internacionalización de las empresas, garantizar el control y la coordinación de las operaciones de todas las subsidiarias ha sido una estrategia indisputable para asegurar la cohesión focalizada con los objetivos de la casa matriz y presidencias de las empresas. Los mecanismos que han usado las compañías multinacionales desde los años 50 para asegurar control de las operaciones en el exterior se han focalizado en su mayoría en estrategias de recursos humanos como son la expatriación de gerentes en posiciones claves a la subsidiaria, formalización de procesos administrativos a través del establecimiento de políticas de operaciones y manuales estructura organizacional, entrenamiento en estilo y cultura gerencial de la casa matriz, lineamientos de subordinación, definición de modalidades de evaluaciones de desempeño, centralización de la toma de decisiones, entre otros. Aunque también han sido importantes, especialmente en el caso de joint ventures la participación en la junta directiva, vigilancia de la distribución del capital invertido y aumentar la proporción de capital en relación a la inversión de los socios chinos.

Los resultados de un estudio en profundidad a 22 multinacionales francesas y japonesas con operaciones en la China por parte de los investigadores Johannes Schaaper, Jacques Jaussaud, Shuji Mizoguchi, y Hiroyuki Nakamura (de BEM Bordeaux Management School, de la University of Pau y de Yokohama National University respectivamente) que se presentarán este fin de semana en la convención anual de la Academia de Negocios Internacionales en Japón, concluye que estas multinacionales prefieren tener operaciones propias en su totalidad que tener joint ventures con socios chinos, puesto que esto facilita las actividades gerenciales, aumenta el control sobre las operaciones, especialmente cuando se requiere producción con altos niveles de calidad con fines de re-exportación. Además de esto aminora la posibilidad de que se filtre información valiosa de tecnología y know-how.

Aparte de esto, las multinacionales que llevaban varios años produciendo en China, cuentan ya con la experiencia para independizarse sin la ayuda de socios chinos. En el caso de estas empresas estudiadas, las compañías multinacionales adquirieron las partes de capital a socios chinos, en el momento en el que el gobierno chino no era muy amigable a modelos de entrada diferentes a joint ventures. Sin embargo, desde hace una década se ha venido observando una transición a aumentar el control a través de compra a los socios chinos. Aunque en algunos casos los joint ventures continúan siendo la mejor opción, puesto que el tener socios chinos facilita los procedimientos administrativos, y si la empresa tiene como objetivo el mercado doméstico chino, tener socios locales facilita la distribución y posicionamiento a través de redes de consumidores.

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