Opinión

  • | 2010/06/08 09:00

    El patrimonio familiar: más allá de la dimensión económica

    El capital financiero se puede perder, pero si se tienen otras dimensiones, éste se puede recuperar. El capital intelectual, el capital social, el capital espiritual, hacen parte del patrimonio de la familia empresaria. La opinión de Raúl Serebrenick.

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El tema patrimonial no sólo es el más neurálgico de tratar al interior de las empresas familiares, sino el más crucial para lograr su óptimo desarrollo. Y la formación es fundamental en el establecimiento de políticas frente a los temas patrimoniales, de acuerdo con la edad y madurez de los miembros.

 

Todas las generaciones que conforman la familia deben tener una formación en el aspecto patrimonial. La generación mayor debe comprender y tener claro cómo se transfiere el conocimiento a la siguiente generación, y esta debe estar dispuesta a recibirlo, comprenderlo , aplicarlo y mejorarlo .

 

En la transmisión de este conocimiento, es indispensable distinguir qué se entiende por patrimonio y cuál es la concepción que se quiere cimentar. Usualmente se relaciona este concepto con dinero, herencia, acciones en la sociedad, o un valor económico en general, pero ciertamente el concepto de riqueza involucra mas dimensiones que la económica.

 

Dentro de estas dimensiones se encuentra el capital humano, que son los hijos, las nuevas generaciones y ello debe traducirse en la capacidad de los muchachos para manejar la propiedad, la empresa. Es importante que las generaciones mayores transmitan la idea del esfuerzo que se ha desarrollado para crear ese bienestar. Esa es la importancia de diseñar el capital humano.

 

También se encuentra el capital familiar, que está compuesto por la fraternidad, la unión, la hermandad de los miembros y las estrategias para resolver los conflictos que se presenten entre ellos. Se debe evitar a toda costa que los miembros de la familia actúen por su cuenta y se preocupen solo por su riqueza personal solamente la riqueza colectiva es la que ha sido la generadora de esa riqueza individual.

 

Existe el capital estructural, que está compuesto por el profesionalismo desarrollado al interior de la empresa, sus juntas, los comités, el consejo de familia, la oficina familiar y sobre todo cuál es la forma en que se toman las decisiones, principalmente, cuáles son los asesores externos que se contratan, cuáles son sus perfiles, cómo se desempeña el consejo de familia y qué tan profesionalizada es la gestión tanto en el ámbito familiar como en el empresarial y patrimonial.

El capital Intelectual y social
El Know how o capital intelectual, es el conocimiento con el que cuentan los miembros de la familia, son las políticas en desarrollo de la empresa. Es muy importante la forma en que se traspasa ese conocimiento, pues es aquí donde se basa la consolidación del patrimonio. Es saber como el dinero debe circular, ver cuáles son las nuevas tecnologías, las nuevas estrategias, enterarse de todo lo nuevo que ocurre en el mundo, es trascendental para el éxito de la gestión.

 

Otro tema a considerar es el Know who o capital social, que se puede definir como el cúmulo de contactos que tiene la familia con la comunidad financiera, política, empresaria, académica y en general todos los contactos que generan una ventaja competitiva. Cómo gestionar esas redes sociales y transmitir esas habilidades es fundamental.

 

Muchos de los negocios se consolidan hoy en día por relaciones y no solamente por los productos o conocimientos que ofrezca la empresa. Esa riqueza social es el hecho de poder convocar a diferentes factores en un momento dado para sacar un producto o proyecto adelante.

 

Por último se habla de un capital espiritual que es la misión, la visión, y el objeto de la familia, todos queremos conectarnos con un propósito superior. Es también una dimensión emocional que busca analizar la forma en que se adaptan los miembros de la familia a las nuevas realidades, a las problemáticas, a los nuevos entornos económicos y sobre todo a los entornos familiares.

 

Todas estas dimensiones de la riqueza deben establecerse en políticas, en estrategias claras y definidas, dentro de los órganos de familia y en los diferentes comités que deben aprender a gestionar y trasmitir a la siguientes generaciones. Y cómo se potencian, y se logran adaptar como parte de la cultura familiar.

 

El capital financiero es un importante soporte para las demás dimensiones de la riqueza, que tienen un efecto multiplicador y que en realidad son más importantes que el propio dinero. Con el desarrollo integral de estas, se logra potenciar el patrimonio en todo su contexto. Si se suprime una de estas dimensiones, se va a deteriorar el correcto desarrollo del legado familiar .

 

El capital financiero se puede perder, pero si se tienen las otras dimensiones éste se puede recuperar. De hecho tenemos varios ejemplos en este campo de las empresas familiares

 

Algunas familias empresarias no tienen incluido estos aspectos dentro de sus protocolos y lo cierto es que tener claridad sobre todos los aspectos relacionados con el tema del Patrimonio puede ser muy importante para la continuidad de las empresas y sostenibilidad de los patrimonios familiares.

El autor es asesor Patrimonial Family Council Wealth Planning Consulting, FCWPC.
rauls@fcwpc.com

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