Opinión

  • | 2011/08/24 07:00

    El mundo subsidiado

    Los bancos centrales del mundo desarrollado se han convertido en los últimos garantes contra las pérdidas, los campeones del crecimiento, los potenciadores de las ganancias empresariales, los empleadores de último recurso y los que dan subsidio a una sociedad mas cómoda. La opinión de Alejandro Rubinstein.

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El riesgo sistemático está sin duda golpeando la puerta de los mercados globales, curiosamente a menos de tres años desde la última vez. Los préstamos entre bancos se están reduciendo, las grandes compañías están acumulando dinero en efectivo, los grandes inversionistas también y la incertidumbre está presente nuevamente en el menú. Pero, ¿por qué estamos en la misma situación de nuevo y de manera tan rápida?

En una muy simple explicación, podríamos decir que tanto los gobiernos como los bancos centrales del mundo desarrollado se han convertido por más de una década, en los últimos garantes contra las pérdidas, los campeones del crecimiento, los potenciadores de los beneficios empresariales, los empleadores de último recurso y los que dan subsidio a una sociedad mas cómoda. Irónicamente, todo esto en una economía de libre mercado.

Es un juego de acusar por parte de toda la sociedad que nunca termina, pero todos somos responsables en última instancia por la situación: los ciudadanos están reclamando más puestos de trabajo, ingreso disponible y préstamos (entre otros); los inversores están reclamando mayor intervención fiscal y monetaria para garantizarse en contra de las pérdidas; los emprendedores están exigiendo políticas expansivas junto con bajos impuestos, para asegurarse una economía más fuerte (donde las compañías no están dispuestas a contratar); los gobiernos están pidiendo más deuda para satisfacer a los ciudadanos, inversionistas, emprendedores y su propia agenda política.

Nadie quiere asumir el sacrificio, y eso es lo que nos hace llegar hasta aquí. Hemos creado un castillo de naipes: si deducimos la masa monetaria creada por ambos, el gobierno y el sector privado en las últimas décadas (y tal vez dos), probablemente descubriríamos que las economías desarrolladas se redujeron durante dicho periodo. El crecimiento de los mercados emergentes en ese periodo, fue más una función de como el mundo desarrollado avanzo. No estamos en una nueva normal, estamos en lo que hubiera sido normal, SIN deuda.

Lo que estamos presenciando estos días son las consecuencias de la adaptación a una nueva realidad: necesitamos valorar adecuadamente cual es el tamaño de nuestra economía después de considerar el monto de la deuda pendiente, si estamos al final del ciclo de la deuda. Sí, podemos obtener algún otro subsidio de Europa, la Reserva Federal o hasta de los marcianos: sin embargo, eso no soluciona el problema.

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