Opinión

  • | 2006/12/06 00:00

    Ciudad-región y economía del conocimiento

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La creciente interdependencia de los mercados, particularmente en el desarrollo de la industria y comercio urbano, obliga al sector público y privado a aprovechar creativamente la globalización y transformar el conocimiento en actividades productivas. El desafio es consolidar la transición efectiva de una economía de tangibles (siglo XX) a una economía de intangibles (siglo XXI). Para tales propósitos y para potencializar las oportunidades de negocios, particularmente de nuevos productos y servicios, se necesita una relaciona fluida y pragmática para trabajar conjuntamente entre universidades, los empresarios y el estado.

Entre las muchas virtudes de Bogotá y su región, encontramos entre las más destacadas la presencia de reconocidas universidades, centros de productividad, centros de desarrollo tecnológico, una comunidad empresarial e industrial sólida y su condición como sede del gobierno nacional. En teoría, esta aglomeración de actores debería traducirse en que la capital de los colombianos fuera líder en programas y políticas para la investigación científica y la transferencia de tecnología.
Desafortunadamente, pocas instituciones de educación superior universitaria realizan investigación pensada en resolver necesidades del mercado en la ciudad y la region, y son aislados los casos donde los empresarios, las universidades y el estado acaban con esa relación distante entre ellos para trabajar conjuntamente. La verdad, lo que necesitamos es que sean aliados y socios para fomentar la prosperidad.

Si bien el consejo regional de la competitividad (CRC) promovido por la Cámara de Comercio de Bogotá, la Alcaldía Mayor, la Gobernación de Cundinamarca, el Comité Intergremial de Bogotá y Cundinamarca y la Corporación Autónoma Regional, CAR, ha venido trabajando en una agenda regional de ciencia y tecnología para Bogotá y Cundinamarca, es evidente que falta mucho por realizar. Voluntad y responsabilidad política, mayor inversión, más doctorados y maestrías, divulgación y apropiación del conocimiento (propiedad intelectual) y un sistema regional de ciencia, emprendimiento, tecnología e innovación, son algunas herramientas para atender las necesidades específicas de los diferentes clusters existentes.

Como lo anterior no ocurre de un día para otro y por el contrario requiere un plan estratégico y concertado a largo plazo, la reforma administrativa aprobada la semana pasada por el Concejo de la ciudad y la elección de autoridades distritales, departamentales y municipales el próximo año ofrecen una oportunidad para impulsar la agenda que permita insertar efectivamente a la Ciudad Capital en la economía del conocimiento y la información. La ciudad requiere crecimiento en el volumen y la calidad de la investigación científica y en la comercialización productiva de esta. De igual manera se necesitan mecanismos de estimulo financiero a la investigación y la innovación, articular la oferta y demanda del conocimiento, un dialogo productivo y construir confianza entre investigadores, empresarios y entidades publicas.

El reconocimiento internacional otorgado mediante el premio León de Oro de la X Bienal de Venecia confirma un esfuerzo de muchos años de Bogotá y obliga a continuar resolviendo problemas en materia de medio ambiente, vivienda, infraestructura vial, recreación, educación y desmarginalización de barrios. Pero también, dicho reconocimiento implica avanzar decididamente en desarrollarse como una ciudad-región, con una economía del conocimiento líder en Latinoamérica. En Medellín, gracias al liderazgo del Alcalde Fajardo con su programa de Cultura E (emprendimiento) y con esfuerzos presupuestales como los $30 mil millones que le ha dado a la Universidad de Antioquia para investigación en ciencia y tecnología, está proponiendo acciones que pueden ser replicadas y contextualizadas en todo el país.

Articular los diferentes esfuerzos aislados de la academia, la empresa y el gobierno es indispensable para aprovechar la convergencia de innovación, emprendimiento, buen gobierno, comercio exterior y tecnología. El desarrollo sostenible y el mismo progreso urbanístico y económico de la ciudad capital y su región dependerán en buena parte de esto.

* MPA/Consultor Internacional
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