Opinión

  • | 2016/01/15 00:35

    Bolsas 2016: Primeras turbulencias

    El nuevo año ha comenzado de forma muy negativa para los activos de riesgo, especialmente para la renta variable. Las principales plazas acumulan pérdidas de aproximadamente el 6%.

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Los bonos soberanos han capitalizado el temor de los inversores y el euro ha cedido posiciones en sus principales cruces, especialmente con el yen.

Este pesimismo se explica por la acumulación de factores negativos en los ámbitos económico, financiero y geoestratégico:

- Se han reactivado las dudas sobre el ciclo económico global. Los últimos datos de actividad de China y de EEUU reflejan un sector industrial en contracción, algo que no es habitual en periodos expansivos.

- Las turbulencias financieras han retornado a China, registrándose fuertes caídas en la bolsa (la contratación ha sido suspendida dos veces en lo que va de año) y una preocupante aceleración en el ritmo de depreciación del yuan (cotiza en mínimos de principios de 2011), que vuelven a poner en duda la capacidad de las autoridades para gestionar el momento de transición económica que atraviesa el país.

- Los precios de las materias primas más cíclicas han sufrido nuevas caídas, especialmente intensas en el caso del petróleo, que se sitúa en mínimos de 11 años, lo que aumenta las dudas sobre el crecimiento económico global y también el riesgo de que algún país productor pueda sufrir una crisis financiera.

- La situación en Oriente Medio, que ya era extraordinariamente compleja, ha incluso empeorado tras la ruptura de relaciones diplomáticas entre Irán y Arabia Saudí. Esta escalada de tensión ha sumado nueva debilidad al precio del petróleo, al descontarse una guerra de precios entre ambos por cuotas de mercado.

- Corea del Norte vuelve a reclamar la atención internacional después de afirmar que ha realizado con éxito un ensayo nuclear. Se trata de un nuevo factor de inestabilidad que afecta a la región económica más dinámica del mundo.

Estamos ante un episodio de sobrerreacción bajista. Índices líderes, como es el caso del S&P 500 o el Dax, han experimentado un deterioro muy acusado desde una perspectiva técnica y buscado apoyo en soportes relevantes. El problema con las sobrerreacciones en sesiones de liquidez más reducida, como las de estos primeros compases de año, es que pueden excederse hasta límites completamente injustificables.

China va a ser un condicionante clave durante todo el ejercicio. Del mismo modo que ha sido un factor desestabilizador en las últimas jornadas, puede contribuir a una relajación de la incertidumbre si las autoridades son capaces de generar confianza con nuevas medidas, en los ámbitos fiscal, monetario y regulatorio. Por ejemplo, una prórroga de la actual prohibición de vender acciones a los principales accionistas de las sociedades cotizadas, aunque no resolvería el problema de fondo, sí contribuiría a evitar que la corrección de las bolsas se descontrolara.

A pesar del aumento de la incertidumbre, Europa es la región con más factores positivos a su favor para recuperarse de este episodio de turbulencias. Hay que tener en cuenta que el BCE puede añadir nuevos estímulos monetarios (máxime tras el decepcionante dato de inflación de la UEM en diciembre), que el euro sigue en niveles infravalorados y que es la región más beneficiada por la caída del precio del petróleo porque no sólo es importador neto, sino que no tiene una industria relevante vinculada a este sector (a diferencia de EEUU).

El escenario macro esperado para 2016, aunque modesto, no se corresponde con un comportamiento de los mercados tan negativo como el que se está produciendo. Dejando al margen los imprevisibles factores geopolíticos, los fundamentales de las economías desarrolladas y de las principales empresas cotizadas apoyan una recuperación de las bolsas en los próximos meses.

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