Opinión

  • | 2015/10/06 05:00

    Celebrando el Día Internacional de la Empresa Familiar

    Las empresas familiares son gran mayoría en el mundo. Son el modelo por excelencia del progreso y generación de bienestar en los países de libre economía en toda la historia de la humanidad

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Hoy en día, países que asumieron sistemas de gobierno y sistemas económicos totalitarios en el pasado, se están volviendo los máximos promotores de la generación de nuevas empresas familiares por su modelo de progreso por excelencia, como lo son China y Rusia, entre otros. 

Sin embargo, me ha llamado la atención que la academia y los gobiernos no han impulsado con suficiente fuerza la creación de un gremio tan necesario, enfocado a potenciar y salvaguardar a este tipo de empresas en nuestros países.

La cultura europea está influenciada por ideas de tradición, honor, status, laboriosidad, austeridad y otros valores, resultado de su entorno y diferentes hechos históricos que marcaron las empresas familiares multigeneracionales, que han sido propensas al trabajo en equipo y al desarrollo de verdaderas dinastías familiares (Serebrenik G. Raúl, Dinastías Empresariales). Es precisamente España, un país que ha desarrollado la Asociación de Empresas Familiares, logrando pasar legislaciones favorables para las empresas familiares en la península ibérica.

En general, las empresas familiares son notoriamente de muy corta duración, debido a su forma compleja de organización empresarial (Neubauer y Lank, 1998). Sólo el 30% de las empresas familiares alcanzan la segunda generación (Beckhard y Dyer, 1983), mientras que menos del 15% logran sobrevivir a una tercera generación (Applegate, 1994). Japón tiene 3.937 empresas familiares que operan por lo menos dos siglos, superando significativamente a Alemania (856), Países Bajos (240), Austria (167), entre otros (Goto, 2006). La edad en promedio de las empresas familiares en Japón es de 52 años (Goto, 2005), logrando duplicar a las de Estados Unidos, donde el promedio de vida de una empresa familiar es de tan solo 24 años.

Por lo tanto, en el estudio de las empresas familiares del Japón hemos encontrado los factores claves para su longevidad, tema que ha centrado mi atención y mis investigaciones, logrando así desarrollar y consolidar un modelo para que las empresas familiares se proyecten a futuro y alcancen esos sueños compartidos de longevidad y legado.

Durante los procesos de vida en la empresa familiar como seres humanos nos enfrentamos todos los días a problemáticas, sucesos y experiencias propias, en la familia, en la empresa y también a nivel social y aunque todo esto genera un impacto en nuestras vidas a diferentes niveles, habrá algunos eventos que puede ser punta de lanza para construir tanto nuestra felicidad y éxito o nuestra desdicha, como también la felicidad de la familia o su desdicha.

En el camino recorrido cada herida, cada conflicto, cada crisis de nuestra historia, tanto a nivel empresarial como familiar, nos trae grandes aprendizajes, ya sea que estos fuesen causados por muertes, pérdidas, separaciones, violencia, abandonos, injusticias, agendas ocultas, desconfianza, etc. 

Cuando nos enfrentamos con nuestras vicisitudes de vida tomamos conciencia como parte de un proceso y entendemos que en ellas radica una curva de aprendizaje, que honramos con el compromiso de superación, en la que ponemos a prueba nuestra capacidad de resiliencia y que debería convertirse en impulso de sanación propia.

No esperemos a que pase otro día sin que miremos dentro de nosotros mismos para descubrir qué nos está limitando para sanar nuestra mente, cuerpo, espíritu, ser, familia y posiblemente podremos afectar positivamente a otros en nuestro entorno. Dejemos de lamentarnos por lo que otros no han hecho o nosotros no hemos hecho. Permitamos reconciliarnos con nosotros mismos, con nuestra familia y con nuestro entorno. 

Cuando decidimos sanar nuestras vidas, estamos sanando nuestra historia, la de nuestra familia y al mismo tiempo, sanamos al mundo. Cada ser es libre de recorrer su camino como considere mejor para su corazón, como cada uno crea que será mejor para su vida y para la de sus descendientes, ya que lo que hagamos hoy por nosotros, podría causar  un impacto positivo en las siguientes generaciones.

Es un reconocimiento al esfuerzo de los emprendedores y fundadores de empresas familiares que, con carácter y temple, han tenido que consolidar sus proyectos (algunos en edades mayores), con el temor natural de dar el paso a un lado para permitir a la siguiente generación tomar el mando y el nuevo rumbo que requieren las empresas en un entorno cada vez más competitivo.

Quisiera honrar a todos aquellos que contribuyen con su granito de arena, bien sea desde la asesoría, la academia, el entorno que nos rodea, el propietario y las siguientes generaciones de relevo, para que las empresas familiares logren perdurar por varias generaciones, impartiendo proactivamente una filosofía de abundancia y crecimiento en el progreso de nuestros países, afrontando profesionalmente algunos de los desafíos y retos de la empresa familiar de hoy, como lo son:
 
- Asegurar la armonía y buenas relaciones entre los miembros de la familia propietaria.
- Mantener el negocio saludable y competitivo. 
- Crecer y generando ganancias sólidas.
- Generar responsabilidad social y ambiental.

En nombre de mi familia y en el mío propio, nos sumamos con mucho orgullo y respeto a la celebración del “Día Internacional de la Empresa Familiar”.

«La empresa no es nuestra, la tenemos prestada por la comunidad, para entregarla mejor y más robusta a las siguientes generaciones», Raúl Serebrenik G.

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