Opinión

  • | 2015/09/28 05:00

    La tormenta brasileña

    Brasil parece estar en una tormenta provocada, según muchos, por sus políticos. Sin embargo, mientras el gobierno no ha ayudado, tampoco ha sido el único responsable de la debacle.

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Si de buscar culpas se tratase, en este caso no es de un solo jugador político o económico. El gigante latinoamericano llegó a su situación actual gracias a una tormenta perfecta: la desaceleración en China, la baja de los precios en los commodities, una administración presupuestaria lejos de perfecta y un escándalo de corrupción donde tanto la rama ejecutiva como la legislativa están involucrados que ha afectado el sentimiento de los inversionistas.

La debacle no termina

Es posible que otra agencia crediticia siga los pasos de S&P y reduzca el grado de inversión a Brasil antes de fin de año. Entre los analistas la agencia que más se posiciona como la siguiente en realizar el movimiento es FITCH. Moody’s, por su lado ha sido explícita en que le está brindando un campo de acción a Brasil antes de hacer un downgrade, es decir, le esta dando una oportunidad para cambios y reformas.

Una vez que una segunda agencia tome ese paso, ya Brasil dejaría de tener grado de inversión. Este factor, en conjunto con las probabilidades de impeachment de Dilma Rousseff, siguen mostrando nubes negras para los brasileños.

Ganan una batalla, falta mucho para la guerra

De la misma manera que Grecia, el gobierno brasileño sigue intentando ajustar su situación fiscal. Las medidas tomadas en el paquete presentado ante el Congreso fueron positivas. Sin embargo, mientras han ganado una batalla ya que la presidenta ha podido mantener su veto sobre el aumento de los salarios de los empleados públicos, todavía hay mucho camino por recorrer.

Más prominente ante los ojos de los inversionistas, es que el ajuste presupuestario está mostrando la pérdida de credibilidad y apoyo político sobre Rousseff, lo que está aumentando el riesgo de impeachment. Los mercados ven la pérdida de apoyo político sobre la presidenta como un aumento de riesgo del país.

Finalmente, un impeachment sería catastrófico para los mercados. Sumar una baja en rating de crédito a un impeachment no beneficia ni siquiera al partido opositor. Mientras muchos expertos consideran que el riesgo no es latente, si acuerdan que ha aumentado, de 10-15% a principios de 2015, a 35% a la fecha.

¿Y la región?

El riesgo de efecto dominó sobre el crédito no es preocupante. Sin embargo, de la misma manera que la crisis China no genera buenas noticias para Asia, el hecho de que el gigante de la región pierda el grado de inversión afecta al sentimiento de los inversionistas internacionales sobre Latinoamérica en general.
 
La tormenta esta lejos de terminar. Los inversionistas locales creen que no ha tocado fondo, por mas de que los precios muestran oportunidades interesantes y retornos atractivos, estamos lejos del fin de los problemas. Las variables macroeconómicas, en conjunto con la volatilidad de los mercados a nivel global no ayudan.

Es más, en Brasil muchos de los más sabios inversionistas están, como lo estuvieron en la crisis financiera del 2008 en Estados Unidos, volviendo a sus posiciones en efectivo, a la espera del mejor momento de compra.  

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