Opinión

  • | 2015/12/25 00:05

    El bulldog y la conquista del marketing persuasivo

    Entre los íconos publicitarios que vemos a diario, el bulldog sobresale como una mascota que puede ayudar a brandear clubes, universidades, empresas, organizaciones y en últimas, a su propia raza como una poderosa marca.

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El bulldog inglés, un perro quizá inconfundible en el mundo occidental, parece ser un hit publicitario.
Por un lado, se enmarca en el crecimiento del mercado de mascotas y por otro, es un ícono usado para fortalecer distintas marcas. CNBC, Mini, Volkswagen, TripAdvisor, Mack, Motorola, Pedigree, Brantano, Tommy Hilfiger, entre otras, han utilizado bulldogs ingleses o franceses en su despliegue publicitario de los últimos años.

El bulldog como marca

No es raro encontrar cientos de empresas y agencias en distintos países brandeadas con la palabra bulldog. Tanto el bulldog inglés como el francés permean las redes sociales, ya sea por los famosos que llenan sus cuentas de Instagram con fotos de sus mascotas, o por las organizaciones que los usan para afianzar su personalidad publicitaria.

La raza misma es hoy una marca, una palabra con asociaciones propias, con clubes de fans, blogs, productos, etcétera, manteniendo su significado. Un ejemplo en Colombia es el Club Bulldogs Bogotá, que organiza actividades todo el año en torno al bulldog inglés.

 

Fuente: Izquierda: Advertolog Derecha Arriba: bull-and-terrier.de   Derecha Abajo: Bimmer Today
 
¿Qué hace a esta raza atractiva?

Según comentan algunos dueños, su actitud es única. El bulldog inglés es perezoso, lento, amable y ‘amorosamente desafiante’, mientras que el francés es más ágil pero tiene una actitud parecida de ‘agresividad amistosa’. Sin profundizar en las asociaciones mentales que producen los bulldogs, la industria publicitaria evidencia que son un ícono de atracción.

En 1988, British Coal lanzó un comercial poniendo a tres animales en el centro de atención, no a sus productos para chimeneas. Un bulldog, un gato y un ratón entraban uno después del otro a sentarse al lado de una chimenea. El director logró hacer ver como si cada animal le diera un beso al otro. El comercial fue catalogado como el mejor del año y lo más curioso es que no sólo ayudó a la marca sino que las ventas de bulldogs se dispararon.

El bulldog pasó a incorporarse en el marketing persuasivo, transfiriendo las asociaciones a la marca que lo presentaba. De hecho, según Rebecca Armstrong de la agencia NORTH Inc., el éxito de usar íconos como las mascotas está en hacer la mascota el centro de atracción, no a la marca, para poder transmitir emociones y ligarlas a la marca en el subconsciente del espectador.

El bulldog: ayer y hoy

El bulldog no es sólo atracción ‘brandeada’, pues se ve como un reflejo de manipulación genética y preocupación entre asociaciones y activistas. El mismo Charles Darwin llamó la forma de su cabeza una ‘monstruosidad’ auspiciada por las manos del ser humano. La preocupación gira entorno a la crianza o el ‘cultivo’ de esta raza, buscando siempre acercarse más a las asociaciones mentales de ternura inspiradas en la gordura, el caminado y la forma de la cabeza del bulldog. En un gráfico publicado por el New York Times en el 2011, se puede percibir la evolución de una familia de Bulldogs llamados Uga (I-VIII) desde 1956 hasta el 2011.

 
Fuente: NYT

El bulldog inglés ‘original’, que adquirió su nombre por la tradición de atacar toros o ‘bull baiting’ en la Inglaterra del siglo XVII, era un animal diferente al que conocemos hoy. Esta práctica, prohibida en 1835, consistía en dejar que varios perros atacaran a un toro hasta morderle la nariz, algo distinto de lo que un bulldog moderno podría hacer.

Pet marketing & fenómeno time-to-market

La atracción del bulldog se enmarca en el fuerte crecimiento del mercado de mascotas en Colombia. El 60% de los hogares tiene mínimo una mascota, siendo el 70% perros. Fenalco reporta que la producción de alimentos para perros está en alza, generando más de 600.000 millones al año. También las redes de servicios en torno a las mascotas y las ventas de las mismas están en auge.

Por eso, las estrategias que apuntan a la expansión en segmentos de mascotas pueden aprovechar estos íconos que hoy se traducen en emociones y potencial publicitario. Existe una dimensión ética fundamental que no hay que olvidar, siendo el bulldog mucho más que un ícono publicitario. Si se entiende que es un ser viviente y no una mina de oro para cultivar, la marca que lo emplee puede generar una excelente visibilidad transmitiendo su empatía en sus campañas.

P.S: aprovecho esta última columna del 2015 para saludar a los lectores y desearles un feliz año 2016.

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