Opinión

  • | 2016/11/25 00:01

    Lo que odio de mi jefe

    Si la gestión de un equipo de trabajo con diversas personalidades, ya es una misión difícil per se, ¿por qué complicarla aún más con actitudes que irritan a los empleados?

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Los empleados rumorean acerca del jefe durante el almuerzo, se quejan de él por el chat y lo comentan en los pasillos. Pero si nadie les comunica a estos jefes el por qué su equipo está frustrado, los platos rotos los pagará finalmente la organización con el incremento en la rotación del personal. Y es que la frustración conduce a un profundo resentimiento y desemboca con frecuencia en una renuncia.

Por eso expongo los 6 errores más comunes cometidos por los jefes y que odian los empleados:

Error 1: Se centran en los errores minúsculos sin apreciar el todo

No valoran la circunferencia terminada, por el contrario, sus primeros comentarios siempre son relativos a un error intrascendente que opaca el resultado final. Por ejemplo, sin un empleado se equivoca al escribir un correo por utilizar un tono más agresivo del apropiado, lo atribuyen al no haber comprendido el objetivo final de la tarea, donde el correo significaba una mínima parte de ésta.   El líder ha preferido recriminar la redacción del correo al cliente y no el reconocer el éxito del proyecto entregado, un terrible error que lo pone como el centro de críticas de los empleados.

Error 2: Utilizan su estado de ánimo como armadura

No aprender a dominar sus estados de ánimo en el trabajo. Su expresión facial, los gestos, la voz y sus posturas, son como una veleta y por eso cuando tienen un día nublado los que pagan y sufren son sus empleados que todo el día están pensando: “por favor que no me toque a mi hoy”. Por más involuntaria que sea esta conducta, se genera automáticamente un mal ambiente y profunda desconfianza en todo el equipo.

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Error 3: Adoptan el rol de "sabelotodo"

A pesar de que los grandes jefes han aprendido a contratar personas más inteligentes que ellos en puestos clave, aún existe una gran mayoría que se siente fuera de control al estar rodeados de mentes brillantes; y es por esta razón que sienten la constante necesidad de recordar su posición de superioridad con respecto al resto del equipo, proyectando una imagen de “sabelotodo”, no solo con lo que dicen sino con sus actitudes: monopolización de las conversaciones, rechazo a nuevas ideas, discursos eternos de sus trayectorias laborales y anécdotas de su carrera o poniendo de ejemplo los errores de los demás sin destacar nunca los logros. 

Error 4: “Micro-gerencian” en lugar de centrarse en conseguir el objetivo

Un auténtico líder asigna un proyecto, señala los objetivos, proporciona recursos, comunica, aconseja, alerta de los riesgos y refuerza actividades de los miembros de su equipo, dando auténtica autonomía hasta que se haya completado la tarea.

Algunos jefes, sin embargo, no han aprendido a delegar. Por el contrario, asignan un proyecto, nunca exponen el objetivo, causan pérdida de tiempo, no comunican y por lo tanto su equipo se vuelve loco al tratar de conseguir resultados y al final generan solo frustración.

Error 5: Juegan al escondite

Hablamos de jefes que un día están y al otro no, se presentan en la oficina a las 10 am y luego como por arte de magia desaparecen hasta las 4 pm. Y lo mejor de todo es que nadie sabe dónde están, y ¡ay de quién le pregunte dónde estaba!, pues la respuesta siempre será: "yo no doy explicaciones, además mi cargo me permite trabajar desde cualquier lugar y ya llevo 50 horas trabajadas esta semana".

Ya sea para firmar documentos, asistir a una reunión, dar respuesta a un imprevisto o tomar una decisión de emergencia, los empleados necesitan a los jefes con regularidad. Pero ante este tipo de respuestas se preguntan: ¿Puedo yo interrumpirlo dónde quiera que esté?

Cuando los empleados no saben si su jefe les devolverá la llamada o cuándo les devolverá un correo electrónico y, en definitiva, desconocen cuándo podrán contactarlos, la frustración será un pan diario en el trabajo.

Error 6: Anuncian o cancelan reuniones a último minuto

El convocar a una reunión 10 minutos antes o cancelarla sobre el tiempo es una acción bastante común entre los gestores, y no únicamente desbarata la planeación de los equipos de trabajo, sino que causa el retraso en la entrega de proyectos de gran importancia, además de desconcentrar a los empleados y afectar su productividad. El mensaje por supuesto será: “Nuestro jefe prioriza sus actividades y agenda, dejando de últimas su equipo y sus horarios”.

Estos son solo 6 errores de muchos más seguramente, pero con corregir algunos de estos de forma inmediata, se evitará ser el tema central de los empleados y las renuncias como consecuencia. 

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