Opinión

  • | 2016/10/09 00:01

    La soledad del poder

    Los líderes cada vez tienen más retos encima. No se trata solo de ser técnicamente impecables sino de tener habilidades y competencias de equidad, desarrollo, pensamiento estratégico, orientación al logro, foco en el cliente, entre otras.

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Adicionalmente debe conocer a su equipo ser paciente, prudente, ser un gran ejemplo para los demás, ojalá ir a misa o a un retiro espiritual, meditar, liderar y motivar a todos, ser cumplido e incluso fit; deportista, correr maratones, ir al gimnasio a las 4am y tener una familia con esposo/a, hijos felices y perfectos, perros, jardín, vacas y una mascota rescatada de una fundación.

¿Les estoy hablando de un líder? ¿O de un ser de otro mundo? ¿Existe ese líder que tenemos en nuestro imaginario? En realidad lo que necesitamos no es volvernos superhéroes sino más bien humanizarnos.

Tenemos que entender que un líder también se equivoca, también se engorda, también tiene estrés, es humano y le duelen las cosas, le duele la vida y también la celebra. Un gerente o la cabeza de un equipo (con el nombre que tenga en su tarjeta corporativa) es un ser humano que necesita tener soporte y consejo. 

Alguien (obviamente alto en la pirámide de la organización) me dijo un día que el tema del vacío del poder era muy fuerte para él. Había ascendido hace poco y obviamente sus antiguos pares, ya como subordinados, no le contaban ni la mitad de las cosas de antes, de hecho ya ni lo invitaban a almorzar.

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Me pregunto entonces cómo yo manejaba esa soledad del poder. Le dije que a mí, esa sensación no me golpeaba porque por alguna razón nunca me sentía sola, sentía que tenía un equipo y ellos eran mi soporte. Así que hoy quiero dar cuatro tips claros de manejo simple para que los líderes no sientan esa “soledad” del poder:

1. Involucrar a los demás. Es importante tener un comité cercano. No tener solo una mano derecha sino dos o tres, que tengan el suficiente seniority para manejar información confidencial, tener acceso a temas sensibles y dar una opción con criterio. Lo importante aquí es escoger de manera correcta, esto no se trata de los más amigos, la pregunta no es a quién invitaría en la noche a una cena sino a quien invitaría de soporte a mi Junta Directiva o a presentar a mis jefes. (Ojalá también pueda invitarlos a una cena).

2. Compartir las decisiones. Hay veces donde no se puede hacer votación ni consenso. No todas las decisiones pueden ser democráticas por supuesto. Pero aquellas que puedan tener alto impacto en el negocio o la gente, es bueno compartirlas o al menos comunicarlas de manera transparente.

3. Mantener la información. Es bueno mantener informado a todos de las cosas más relevantes. Crear mecanismos y canales de comunicación formales disminuyen el riesgo de que el líder se quede solo en sus decisiones y no encuentre el soporte

4. Los líderes no son extraterrestres ni suprahumanos. Deben mostrarse fuertes, consistentes y dar ejemplo de templanza y decisión, pero claramente como seres humanos también son vulnerables y pueden tener momentos duros. El equipo apoya a sus líderes (si son buenos y cercanos) por el compromiso que tienen de doble vía, no solo en los momentos de mayor éxito (facilísimo), sino en los momentos de crisis.

Los líderes no están solos si no quieren estarlo, es bueno reflexionar que igual un líder se debe a su equipo. “Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros” –Lao Tzu, filósofo chino.

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