Opinión

  • | 2016/11/17 00:01

    La decisión estratégica: ¿cómo tomar estas decisiones?

    El producto final del trabajo de los directivos son decisiones y acciones Peter Drucker

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En los últimos artículos hemos visto lo que significa la estrategia y cómo realizar un buen diagnóstico estratégico. Hoy nos corresponde (siguiendo un orden) ver el paso siguiente. Se trata de aprender a tomar mejores decisiones estratégicas. Para ello miraremos una metodología sencilla que nos ayuda a crear de múltiples opciones estratégicas. La buena noticia es que la evolución del management (gracias a la investigación y a la experiencia de muchas empresas) nos muestra diversos modelos que nos ayudan a entender mejor las opciones estratégicas. En resumen, una buena decisión estratégica depende de la consideración de muchas opciones estratégicas.  

Dado que vamos a aprender a construir opciones estratégicas para tomar decisiones en nuestras empresas y organizaciones, sugerimos seguir los siguientes pasos.

Primer paso:

La definición de opciones

Lo primero que debemos hacer es formularnos preguntas que nos sirvan para la creación de opciones, por ejemplo: ¿cómo vamos a competir?, ¿queremos crecer?, ¿cuál será nuestro modelo de negocio, de innovación o internacionalización?

Una vez hemos reflexionado sobre esto, podemos usar modelos que no sustituyen el criterio pero sí son guías para ordenar y guiar el pensamiento. En consecuencia, podemos en cada pregunta apoyarnos de un modelo gerencial para profundizar en nuestro análisis. Para ilústralo mejor usaremos un símil de un profesor del ESADE: “Un modelo es como una gran avenida por donde la organización puede circular”. Veamos:

A las preguntas:

  1. ¿Cómo competiremos? Para responder a esta pregunta nos sirve como apoyo el modelo de estrategias genéricas de Michael Porter, que consiste en ganar un posicionamiento en un mercado mediante una estrategia de costo o de diferenciación.
  2. ¿Queremos crecer? Para esta pregunta resulta útil comprender los cuatro vectores de crecimiento de Ansoff, que consisten en definir el camino que se quiere recorrer para crecer como a partir de nuevos productos, nuevos clientes, nuevos mercados geográficos o mediante la diversificación.
  3. ¿Cuál será nuestro modelo de innovación? Gracias a esta pregunta podremos descubrir el modelo de “La estrategia de océano azul” de Mauborgne y Kim que pretende crear nuevos espacios de mercado no disputados por medio de la promoción de una innovación en valor para el cliente para la empresa.

Parte 2:

La evaluación de opciones según criterios

Una vez hemos analizado las opciones estratégicas debemos evaluarlas a la luz de unos criterios que ayudan a afinar la consistencia de la decisión. Por ejemplo, ¿ la opción A me acerca o me aleja de mis objetivos de largo plazo? Si consideramos A, la opción de crecimiento y mi objetivo de largo plazo es tener el control y propiedad de la empresa; quizás la decisión de crecimiento me puede alejar de mis objetivos.

Lea también: ¿Qué es la estrategia? (En menos de 750 palabras)

En segundo lugar, las opciones deben considerar la consistencia ética de las decisiones porque muchas pueden ser necesarias a primera vista, pero en el largo plazo se pueden convertir en grandes monumentos a la falta de criterio ético. Por ejemplo, Interbolsa tenía un objetivo de corto plazo que era el rendimiento trimestral y el crecimiento a unas tasas por encima de sus competidores en el mercado. Esa decisión estratégica conllevó a unas altas exposiciones al riesgo y, sobre todo, a no salvaguardar ni proteger el ahorro de sus inversionistas.

En tercer lugar, las opciones deben considerar los aprendizajes que surgen después de cada decisión. Esto quiere decir que detrás de cada decisión debe haber una consideración por los errores del pasado; no solo los nuestros sino los de otros para evitar equivocarnos en la decisión que tomaremos. Bien reza el refrán: es de personas inteligentes aprender de los errores; es de sabios aprender de los errores de los demás.

Parte 3:

Elección de una opción estratégica

Cuando hemos considerado todas las opciones posibles, viene el momento de tomar la decisión estratégica. Lo anterior nos lleva al comienzo de nuestra reflexión que nos lleva a entender que una elección de esta naturaleza es consistente y sirve de derrotero para toda la organización.

Cuando tomamos una decisión estratégica sobrevendrán otras decisiones, planes, objetivos, proyectos, cambios y modificaciones en la estructura y en la organización. Pero esto hace parte de la implementación y ejecución que veremos en un próximo artículo.

En conclusión, uno de los temas más importantes a la hora de tomar las decisiones es la consideración de las opciones estratégicas. Es increíble con qué facilidad se toman decisiones en las empresas y organizaciones sin ni siquiera pensar en las opciones y consecuencias. Esto ocasiona, naturalmente, inmensos yerros muy difíciles de corregir luego. También asombra cómo los procesos de planeación estratégica, que están llamados a generar estas reflexiones, se llevan a cabo completamente desconectados de la toma de decisiones, lo cual se resume en esta figura: mucho power point y poca reflexión estratégica.

¿A usted también le ha pasado?  

Lea también: ¿Cómo hacer un análisis estratégico para tomar decisiones?

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