Opinión

  • | 2016/05/25 00:01

    La contradicción entre el petróleo y la tasa de cambio

    En el mercado y en los medios ha causado gran extrañeza el hecho de que aun sin caer el precio del petróleo, la cotización del dólar en Colombia se esté incrementando. Este comportamiento se debe a que es un fenómeno monetario y, por lo tanto, no puede depender del precio del petróleo.

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El principal factor detrás del comportamiento del dólar a nivel global después de la gran recesión (2008) ha sido y, probablemente, seguirá siendo la postura expansionista de la Reserva Federal de los Estados Unidos. La fuerte emisión de dinero (M1 se triplicó de 1 a 3 trillones de dólares) realizada para intentar impulsar la actividad económica de EE.UU. derivó en el debilitamiento de la moneda americana frente al resto del mundo como consecuencia del exceso de dólares.

De ese escenario de abundancia de liquidez global que también replicaron otras economías desarrolladas se beneficiaron, principalmente, las economías emergentes, aunque el costo fue la considerable apreciación de sus monedas frente al dólar. Adicionalmente, en los países exportadores de commodities hubo un factor multiplicador gracias al impulso sobre los precios de las materias primas que en el caso del petróleo significó un alza en el precio del barril desde 30 hasta 100 dólares.

Esta bonanza soportada por una parte (real) en el fuerte crecimiento de China y por otra (artificial) en la laxitud monetaria global, finalizó hacia mediados de 2014 cuando las expectativas sobre un cambio en la postura monetaria en EE.UU. comenzaron a generar gran incertidumbre y se reflejó en el inicio de un proceso de apreciación del dólar que duró hasta el primer trimestre de 2015, una vez el mercado incorporó completamente el incremento de tasas de interés que finalmente ocurrió en diciembre de 2015.

No obstante, así como el precio del petróleo y otros commodities contribuyeron a intensificar la apreciación de las monedas de los exportadores netos hasta mediados de 2014, la fuerte caída en el precio de las materias primas, entre finales de 2014 y comienzos de 2016, multiplicó la corrección de muchas de estas monedas que alcanzaron niveles de devaluación no observados ni siquiera en medio de la crisis financiera de 2008 en las economías desarrolladas (gran recesión).

Ahora la incertidumbre sobre el futuro del peso colombiano es mayor puesto que mientras se mantiene la recuperación en el precio del petróleo (de 30 a 50 dólares el barril este año), en semanas recientes ha vuelto a ganar fuerza la expectativa de nuevos incrementos en la tasa de interés de la Fed, luego de que el mercado prácticamente había descartado esa posibilidad para lo que resta del año.

Las probabilidades de un alza en la tasa de interés de la Fed el 15 de junio se han incrementado de 4% a 30%, mientras que varios miembros de la Reserva Federal han mencionado la necesidad de realizar dos o tres incrementos este año. Entre tanto, las perspectivas sobre los precios de los commodities no lucen desfavorables ante la disminución en el exceso de oferta de petróleo, las expectativas de un acuerdo de congelación de producción en los mayores exportadores de crudo y la mayor credibilidad en la capacidad de las autoridades chinas para mantener el crecimiento del gigante asiático por encima del 6% anual.

En todo caso, al observar la situación petrolera de Colombia, luego de la destorcida de los precios observada hasta inicios de 2016, las perspectivas del sector no son halagadoras: El nivel de producción de abril de este año (914 mil barriles diarios) es el más bajo desde agosto de 2012, las reservas probadas (2.0002 millones de barriles) a 2015 se ubican en el menor nivel desde 2009 mientras que el nivel de suficiencia, medido como la relación entre reservas y producción se encuentra en mínimos históricos (5.5 años).

Estas cifras dan clara cuenta de cómo Colombia no es en la actualidad un país petrolero. Entre tanto, el creciente gasto público que ayudó al crecimiento económico en años previos alentado por los ingresos petroleros ya no tendrá dicho soporte, ya sea por los bajos precios o la menor capacidad de exportación. Bajo este escenario no es tan probable que la tasa de cambio sea función de los precios del petróleo, en condiciones normales, y habrá que analizar más la tendencia del dólar a nivel global para entender el comportamiento del peso colombiano.

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