Opinión

  • | 2014/03/11 15:00

    La CCA y los autopartistas

    Se deben examinar las razones que ocasionan que las empresas decidan cerrar sus plantas y plantear soluciones conjuntas entre empresarios y Estado. Opinión de Camilo Díaz Urrea.*

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Al comenzar 2014 el sector industrial y automotriz recibió un desafortunado anuncio por parte de la Compañía Colombiana Automotriz CCA, su presidente Fabio Sánchez Forero manifestó que la supervivencia de la planta depende ahora de la decisión que tome la casa matriz de Mazda en Japón sobre la continuidad o no de la planta de ensamble colombiana.

Un breve perfil del desempeño de la CCA en los últimos 2 años muestra que de acuerdo con Asopartes la marca Mazda vendió 9.552 vehículos en 2013 un 11% menos comparado con el año 2012 donde las ventas llegaron a 10.584 unidades, a su vez la cuota de mercado de Mazda en 2013 fue del 4% frente a los cerca de 294 mil vehículos vendidos en total durante el año, estas cifras son bajas comparadas con el pasado cuando su participación en el segmento masivo le permitía estar en los primeros puestos de ventas a nivel nacional.

La baja en las ventas por supuesto se ha reflejado en los resultados financieros de la empresa y su rentabilidad, en 2012 fueron de $475 mil millones un 23% menos que en 2011 cuando llegaron a $618 mil millones a si mismo las utilidades cayeron 55% a 12 mil millones desde 27 mil millones en 2011, la rentabilidad operacional fue de 1,82% en 2011 y del 2,89% en 2012. Frente a los resultados obtenidos por la CCA las otras dos ensambladoras colombianas General Motors Colmotores y Sofasa han logrado mantener sus ventas por encima de los $3 y $2 billones respectivamente durante los últimos años, y mantenido sus márgenes operativos cerca al 5%.

Por su parte el sector autopartistas está conformado en su mayoría por pequeñas y medianas empresas que venden sus productos principalmente a las tres ensambladoras nacionales y surten los inventarios de repuestos de los modelos existentes y de varios que recientemente dejaron la línea de ensamble local, las ventas consolidadas del sector sobrepasan los $2,8 billones de pesos anuales mientras que la utilidad operacional y utilidad neta son del 6% y 4,8% en promedio respectivamente.

Si la CCA llegará a parar sus actividades, se estima que estarían en riesgo cerca de seiscientos empleos directos en la CCA más dos mil empleos que se generan en la cadena autopartista nacional y que están relacionados con los fabricantes que proveen de insumos a la ensambladora como plásticos, boceles, vidrios etc. además de la perdida de salarios esta el hecho de que esos empleos son mano de obra calificada que ha logrado captar transferencia tecnológica desde la casa matriz, dado que para ser proveedor las empresas deben pasar exigentes pruebas de certificación de sus procesos industriales y capacidad tecnológica y demostrar que las piezas que producen cumplen con los más altos estándares internacionales de la industria automotriz.

En ese sentido llama la atención la pasividad del Gobierno con relación al cierre de las empresas que por años han jalonado la industria colombiana, ese fue el caso de Michelin propietaria de Icollantas, de Bayer y ahora de la Compañía Colombiana Automotriz, en contraste nuestro principal socio comercial los Estados Unidos lanzaron en 2008 un plan de rescate por $80 mil millones de dólares para evitar la quiebra de Ford, Chrysler y General Motors acompañado de un agresivo plan de estimulo a los consumidores subsidiando $5 mil dólares para la compra de cualquier referencia de las marcas señaladas, y en Europa Francia tampoco dudo en extender una garantía por $ 7 mil millones de euros a Peugeot – Citroën en 2012 con el fin de que no cerrarán sus plantas de fabricación dentro del país evitando la pérdida de empleos y el encadenamiento productivo que genera el sector automotriz con el resto de sectores de la economía, además en enero de este año acordó junto con el fabricante chino Donfgeng inyectar otros $ 3 mil millones de euros mediante la compra de acciones de la automotriz.

En Colombia no se pide que el Estado compre grandes participaciones en empresas privadas o que rescate a los empresarios cuando sus empresas no son viables financieramente, en cambio se pide que cuando las empresas van a cerrar sus operaciones el Gobierno examine las razones que ocasionan que las empresas decidan cerrar sus plantas y por supuesto trate de plantear soluciones en conjunto como la búsqueda de socios estratégicos, apoyar la demanda de los productos a través de compras públicas y participar con aportes no mayoritarios de capital cuando la coyuntura de los negocios lo requiera.

Entre los caminos que ahora tienen la CCA está el encontrar un socio con el cual pueda ensamblar otros modelos de vehículos y participar de nuevo en el segmento popular donde existe el mayor volumen de unidades, y reanudar de nuevo sus exportaciones que cayeron un 54% como consecuencias del deterioro de las relaciones comerciales con Venezuela y restricciones comerciales con Ecuador. Esto lo puede hacer en asocio con fabricantes de Corea del Sur – con quienes estamos negociando TLC – o las crecientes automotrices chinas, existen algunas ventajas de Colombia para ello como la posición geográfica, el mercado que tendrá la Alianza Pacífico y los acuerdos comerciales que ya tenemos con México donde ninguno de los fabricantes asiáticos tiene plantas de fabricación o ensamble pero si vienen analizando su instalación.

Para lograr esto no basta solamente con la experiencia que puede certificar la CCA en materia de ensamble multimarca, capacidad tecnológica y concatenamiento con proveedores locales de partes y accesorios de primera calidad, se necesita también el compromiso del Gobierno ayudando en la búsqueda de esas alianzas. Nuevos fabricantes van a venir si saben que encontraran un buen socio privado pero además un Gobierno comprometido con el sector dispuesto a realizar inversiones de capital, un mercado interno con perspectivas de crecimiento y la capacidad de atender desde aquí los mercados grandes de Latinoamérica como México, Chile y Péru nuestros socios de la Alianza Pácifico, más Brasil y Argentina.


*Coordinador Unidad de Análisis del Mercado Financiero UAMF.
 Faculta de Ciencias Económicas.
 Universidad Nacional de Colombia.
dcdiazu@unal.edu.co
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