Opinión

  • | 2017/01/11 00:01

    ¿Mi exesposa y la nueva? Cómo afrontar esta situación en la empresa familiar

    El creciente número de separaciones y nuevas relaciones que se presentan en las familias empresarias, afectan cada vez más a estas organizaciones, convirtiéndose en una de las piezas del equipaje emocional familiar que más impacta los sistemas patrimonial y empresarial.

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A partir de esta primera columna del 2017 y durante algunas semanas más, continuaremos con el especial “Equipaje Emocional de las Familias Empresarias” que hace referencia a aquellas emociones negativas como las frustraciones, rabia, rencor, miedos, fracasos y creencias que los  diferentes miembros de la familia trasladan a su empresa y/o al patrimonio, como si se tratara de un pesado equipaje cuyas piezas suelen salir en el momento menos indicado y traen como consecuencia la toma de decisiones irracionales porque priman las emociones manejadas de manera inadecuada.  

Esta pieza del equipaje emocional la hemos denominado: ¿Mi exesposa y la nueva …?, con el fin de plantear posibles soluciones al creciente número de separaciones y nuevas relaciones que cada vez afectan más a nuestras organizaciones familiares.

El Caso

Una empresa familiar de segunda generación a cargo de dos hermanos, un hermano mayor, casado por 15 años, con tres hijos y una hermana menor también casada con 2 hijos. Entre la hermana y su cuñada había existido una relación muy cercana porque fueron amigas del colegio. El hermano, por razones del destino terminó involucrado con otra mujer, lo que ocasionó la separación de la pareja y un gran malestar con su hermana que se mostró siempre solidaria con su ex cuñada, tanto así que cuando él se presentaba a una reunión familiar o de la empresa con su nueva pareja, la hermana la ignoraba por completo y se retiraba de las reuniones, de hecho, convenció a sus padres para que actuaran de la misma manera.

Frente a esta situación, el hermano solicitó una reunión familiar con los padres, donde explicó abiertamente que a él se le había acabado el amor por su exesposa, que ahora tenía una nueva pareja y les solicitaba a sus padres y hermana que la aceptaran y por lo tanto excluyeran a su primera pareja de cualquier reunión familiar.  Los padres le dijeron que jamás excluirían a su primera pareja porque era la madre de sus nietos y lo que le pedían era que no trajera a su nueva pareja a las reuniones familiares y así no tendrían ningún inconveniente.

Este problema continuó por mucho tiempo, de hecho con grandes dramas en el proceso de separación, especialmente en el aspecto económico porque la nueva pareja influyó buscando que no se le reconociera nada a la exesposa. Inexorablemente un tiempo después, el hijo les pidió a sus padres la división del patrimonio familiar, a lo que ellos se negaron también porque aún no habían transferido acciones a los hijos. 

Finalmente, todo termina en un pleito económico, tras una demanda laboral con auto despido del hijo que logró la salida de él de la empresa y una ruptura familiar en la que todos resultaron afectados, debido a la custodia de los hijos, y todo lo que significaba el relacionamiento con ellos por parte de los abuelos que sólo los podían ver cuando estaban con su madre, aunque esa relación también se afectó de alguna manera, porque la nuera había quedado mal económicamente porque su marido no tenía patrimonio. Por supuesto la empresa se vino abajo, ya que el padre había dejado mucho su actividad laboral en manos de los hijos y ahora la estaba retomando, además del pago de la cuantiosa demanda laboral de su hijo porque nunca pagaron las prestaciones sociales.

¿Cómo actuar?

Tal y como lo hemos venido comentando a lo largo de este especial, aunque sea difícil aceptarlo, las exclusiones generan este tipo de rupturas. Voy a tratar de explicar cómo manejarlo. Coincido con la idea que la esposa se vuelve parte de la familia y por lo tanto solicitar por parte del hijo que se le excluyera es un hecho que desequilibra el sistema familiar. Así mismo y aunque suene difícil debemos entender que la nueva pareja es parte del sistema familiar igualmente.

Sin embargo, debo decir que, aunque soy un convencido que el matrimonio debe ser para toda la vida, es necesario entender que las personas deben ejercer o realizar actos de amor. El amor es un verbo que debe tener acciones para mantenerlo, el amor no se acaba si uno no lo deja acabar. Pero entiendo igualmente que hay unas pocas situaciones en las que es mejor separarse de la manera más amigable posible. He llegado a conocer parejas que incluso han logrado la aceptación de las nuevas parejas. Por lo tanto a esas nuevas personas que llegan, tampoco se les puede excluir y tendremos que aprender a diferenciar lugares, situaciones y celebraciones en las cuales se puede ir con la pareja nueva y en las que no se puede ir con la segunda esposa.  

Es importante que los empresarios familiares reflexionen en el hecho de que cada disolución conyugal por más que se trate de manejar de la mejor manera posible, afectará a la empresa incluido el patrimonio, más cuando la pareja que se va ha sido un miembro activo de la empresa y posee acciones en la misma, cuando un empresario se casa y se separa más de dos veces, por lo general la situación se vuelve inmanejable. Un tema muy importante también es el blindaje patrimonial, porque mucha gente siente que todo esto es por razones económicas, pero que si usted blinda el patrimonio podría haber menos rechazo de parte del resto de los integrantes de la familia.

Recuerden: las familias empresarias de tradición han creado el Consejo de Familia para resolver conflictos familiares y tomar decisiones sobre estos temas, por ejemplo, el tema de las reuniones a las cuáles si puede irse con la ex esposa, con la nueva o con ambas al mismo tiempo. Para temas patrimoniales el Consejo de Socios dónde se estudian las implicaciones de estas separaciones en el patrimonio familiar. Pero estos órganos de gobierno funcionan si se deja la emocionalidad, por lo tanto debemos traer gente externa que nos ayude.

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