Opinión

  • | 2015/05/26 05:50

    ¿Rebote del petróleo, canto de sirena o tendencia al alza?

    Todavía no hay un cambio en los principales fundamentales que llevaron a la caída de los precios desde el segundo semestre del año pasado.

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Desde que inicio la caída de los precios del hidrocarburo en el segundo semestre del año pasado muchos inversionistas y Gobiernos tuvieron que emprender acciones para acomodarse a la nueva realidad de los precios, especialmente aquellos países cuyos presupuestos públicos estaban financiados con precios del barril arriba de US$ 90 dólares y sus exportaciones petroleras son la principal fuente de acceso a divisas y el sector es el principal dinamizador del crecimiento económico.

Colombia está en ese grupo de países, por lo que la caída de los precios ha empezado a sentirse en la capacidad del Gobierno para gastar y materializar objetivos de inversión pública, afectando el crecimiento, que ahora se ubica en una media esperada de 3,1% según el propio Banco de la República. El peso colombiano se deprecio cerca de un 30% frente al dólar y el valor de las exportaciones se contrajo un 30,2% a US$ 9.416 millones durante el primer trimestre de este año.

Esos números rojos son el resultado de la vertiginosa caída del precio del petróleo en los mercados internacionales, la referencia Brent que ahora es el principal marcador internacional cayó desde US$112 en julio hasta US$ 46,59 que ha sido el precio mínimo de este año. La caída en los precios fue inducida por factores fundamentales que llevaron a que los inversionistas tomarán posiciones vendedoras en el petróleo y acciones de empresas petroleras, mientras los compradores prefirieron aplazar sus compras o buscar descuentos al contado en un mercado sobre abastecido.

La desaceleración del crecimiento en China que pasó de una tasa de expansión anual del 10% en promedio hacia el 7% actual; la decisión de la OPEP en noviembre de no recortar su producción para apuntalar los precios y mejor mantener su cuota de mercado; más la producción en ascenso en los Estados Unidos que ahora produce cerca de 9,3 mbld (millones de barriles diarios) y ha reducido significativamente sus importaciones de energía; además de las perspectivas de un lánguido crecimiento en Europa con constantes riesgos de recesión, fueron los fundamentales económicos que explicaron la contracción de los precios.

Sin embargo pese a las malas noticias, en el último mes los precios repuntaron cerca de un 30% desde su nivel más bajo de este año, hasta alcanzar US$ 68 en los contratos para entrega en junio. El alza ha estado asociada a factores coyunturales que en nada modifican los cambios estructurales que se han dado especialmente desde la oferta.

Esos factores son el conflicto en Yemen donde Arabia Saudita junto con sus aliados han efectuado bombardeos a blancos seleccionados, aunque Yemen no es un importante productor de crudo, es un lugar de tránsito obligado para los buques tanqueros y por su territorio cruzan varios oleoductos, cualquier tensión geopolítica asociada con Yemen pone en riesgo la cadena de suministros elevando los precios en el mercado al contado.

Otro factor ha sido la decisión de la Reserva Federal de aplazar el incremento de los tipos de interés, el Comité Federal de Mercado Abierto en su reunión de abril decidió mantener la tasa de interés de política monetaria en niveles históricamente bajos de entre el 0% y el 0,25% con el fin de impulsar la economía americana. Esto ha debilitado el dólar frente a las demás divisas llevando a que en el intercambio por bienes transables como el petróleo se solicite una mayor cantidad de dólares para compensar su pérdida de valor frente a las otras divisas.

Por último los niveles de producción en Libia se han visto afectados por los constantes sabotajes en las regiones donde se encuentran los campos más prolíficos de ese país, lo que llevó que la producción de crudo bajará a 380 mil barriles al día, lo que ha sacado del mercado cerca de 1 mbld pues el potencial de exportación de Libia es de 1,3 mbld.

En contraste a esos factores coyunturales que han provocado el rebote de precios, se mantienen los factores estructurales que ocasionaron su caída. La producción de Estados Unidos se ha estabilizado por encima de 9 mbld, los inventarios de petróleo están en niveles no vistos desde años llegando a 482 millones de barriles.

Arabia Saudita ha incrementado su producción a 10,1 mbld y los acuerdos de Irán con occidente pondrán fin a las restricciones sobre sus exportaciones agregando 1 millón de barriles en un mercado sobre abastecido porque no se prevé que los otros miembros de la OPEP reduzcan su producción para hacer espacio al crudo iraní. La OPEP en conjunto produjo 31 millones de barriles diarios durante abril.

Al suficiente abastecimiento hay que sumar el hecho de que varios operadores independientes de petróleo como Vitol, Trafigura, Shell y Gunvor han almacenado crudo en altamar, se estima que las existencias almacenadas pueden llegar a 25 millones de barriles, para esas empresas es el equivalente a mantener pilas de efectivo en el océano, por lo que si los precios no repuntan tendrán que vender esas existencias en el mercado presionando los precios a la baja.

Por las razones anteriores creemos que el actual rebote en los precios no constituye un cambio en la tendencia a la baja del petróleo, en cambio consideramos que es el momento de mantener posiciones vendedoras tanto en petróleo como en empresas petroleras. Es de esperarse que pasado el segundo trimestre las cotizaciones del crudo busquen niveles cercanos a sus mínimos de este año es decir US$ 46 para el Brent y US$ 40 para el WTI. Por supuesto dentro de Colombia esto se verá reflejado en depreciación del peso colombiano frente al dólar y de caídas en las cotizaciones de las empresas petroleras.
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