Opinión

  • | 2016/03/01 00:01

    Colombia: a pensar en el futuro

    La disminución de los precios de petróleo nos obliga a pensar en nuevas fuentes de crecimiento e ingresos fiscales y la llegada a buen puerto de las negociaciones en La Habana nos hacen pensar en cómo hacer más inclusivo el crecimiento.

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Como lo he escrito en columnas anteriores, el ambiente económico ha estado especialmente movido y negativo desde el comienzo del año. Las noticias por supuesto no son buenas pero sí responden a un ajuste gradual y ordenado de la economía ante la caída en el precio del petróleo con sus consecuencias sobre las exportaciones, las cuentas fiscales y los resultados de las empresas relacionadas con el sector y ante la materialización de la sequía por el fenómeno de El Niño.

En este escenario la presentación del informe del BID la semana pasada representó un baldado necesario de realidad y optimismo. Tal como lo decía en su columna del fin de semana Rudolf Hommes, da luz ante el pesimismo en que ha entrado varios sectores de la población ante la perspectiva de un año de bajo crecimiento pero que se da luego de varios años de buenos crecimientos.

Pero no solo eso, sino algo que es más importante, nos obligan a pensar en el futuro. Preguntas básicas sobre el país que queremos ser en 15 años son muy valiosas siempre pero en esta coyuntura más aún. Por supuesto queremos ser un país más rico pero debemos decidir basados en qué tipo de crecimiento y con qué distribución del ingreso. La disminución de los precios de petróleo nos obliga a pensar en nuevas fuentes de crecimiento e ingresos fiscales y la llegada a buen puerto de las negociaciones en La Habana nos hacen pensar en cómo hacer más inclusivo el crecimiento.

Es necesario retomar la agenda de reformas pendientes que nos encarrilen al tipo de crecimiento que queremos. Después de la crisis global de 2007-2008 la mayoría de los países del mundo olvidaron sus agendas de reformas y se dedicaron a arreglar la casa. Es tiempo de pensar en políticas públicas y reformas que aumenten la productividad y competitividad de la economía. La reforma tributaria estructural que el Gobierno presentará este año es un gran paso en esa dirección pero aún tenemos temas pendientes en el mercado laboral, el sistema de seguridad social, los costos de producción, la calidad de educación, entre otros. Es tiempo de pensar en la Colombia que queremos ser en 15 años.

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