Opinión

  • | 2016/10/04 00:01

    Coaching organizacional: movilizador del cambio

    Un buen proceso de coaching al interior de la organización facilita que las personas se adapten a los cambios de manera eficiente y eficaz y logren resultados sorprendentes.

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De coaching y sus diferentes enfoques se especula en el mercado, ¿sirve o no? Y si finalmente produce resultados ¿Quiénes están capacitados para hacerlo? Comencemos por definirlo.

Coaching es el arte de trabajar con los demás para que ellos obtengan resultados fuera de lo común, es decir extraordinarios y mejoren su desempeño. Está basado en una relación donde el coach asiste el aprendizaje de nuevas maneras de ser y de hacer, necesarias para generar lo que se denomina cambio de paradigmas o de cultura.

Cuando las acciones de una persona son 100% consistentes con sus compromisos, su desempeño es óptimo. Así, el rol del coach gira para asistir al coachee (individuo coacheado)  a formular nuevas posibilidades, compromisos más grandes y ambiciones retadoras al rol que está desempeñando el cual puede abarcar todos los ámbitos de la vida. La idea es producir un cambio en la forma en que el coachee observa su medio ambiente y circunstancias.

¿Qué no es coaching? El coaching no es aconsejar, ni decir cómo se deben hacer las cosas, dirigir o enseñar a hacerlas.

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Con la claridad de qué es y qué no es coaching, miremos en qué consiste: al enteder que las acciones de las personas son producto de cómo perciben una situación, el coaching se apoya en el compromiso de producir acciones sin precedentes y dentro del proceso busca generar un cambio en la forma de observar de las personas, esto es constituirlas en observadores diferentes, para lo cual aprenden nuevas prácticas.

En el proceso de coaching se establece una relación en la cual el coach asiste a otra persona (el coachee), a lograr lo que con sus capacidades actuales no puede. El objetivo central de la actividad del coach es desarrollar la capacidad de acción de la otra persona.

Es su entrenador personal, escucha los objetivos del coachee, observa sus acciones, detecta lo que está faltando para el éxito y tiene conversaciones con él, que le van a permitir tomar consciencia y darse cuenta de cosas que no había visto, lo que deriva en el logro de los resultados deseados.

Aplicar este proceso a nivel organizacional puede posibilitar lo siguiente:

  • Movilizar los valores centrales y los compromisos del ser humano.
  • Estimular a las personas hacia la producción de resultados extraordinarios.
  • Renovar las relaciones y hacer eficaz la comunicación entre las personas.
  • Predisponer a las personas para la colaboración, el trabajo en equipo y la creación de consenso.
  • Desarrollar el potencial de las personas, permitiéndoles alcanzar objetivos que de otra manera son considerados inalcanzables.

Si las empresas quieren invertir en las personas, para movilizar el cambio y alcanzar resultados sin precedentes una de las mejores maneras es implementando un proceso de coaching organizacional.

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