Opinión

  • | 2016/03/05 00:01

    Apagón al final del túnel y una venta mal hecha

    El sistema eléctrico está operando al borde de su capacidad, lo que puede materializar más riesgos operativos.

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Varios riesgos operativos se han materializado en el sistema eléctrico nacional. El incendio en la central de Guatapé ha provocado que 560 Mv (Megavatios) salgan de operación y el resultado fue que el Gobierno tuvo que coordinar una compra de urgencia de energía desde Ecuador así como iniciar la operación de Termocandelaria después de los escándalos que la han acompañado relacionados con el cargo por confiabilidad.

El inconveniente está en el sistema eléctrico nacional que se encuentra operando al tope de su capacidad, según información de la Contraloría solo faltan 130 Mw para que el sistema no pueda cumplir con la demanda de energía. Después de ese nivel habría cortes para equilibrar la demanda con la oferta.

El nivel de los embalses después del suceso de Guatapé bajó a 31% porque las demás centrales hidráulicas tuvieron que aumentar su generación para compensar la salida de Guatapé y de las seis térmicas que se encuentran en mantenimiento programado. Bajo este contexto, el Gobierno ya debería haber tomado medidas para disminuir la presión sobre el sistema, algunas propuestas son adelantar el uso horario una hora como se hizo en 1990 que permitió ahorros del 5%, reducir el número de horas en que los alumbrados públicos funcionan y la más obvia es iniciar cortes programados.

Tomar esas decisiones y otras que conduzcan a proteger la integridad del sistema parte del reconocimiento de la situación desde el Gobierno. No obstante, el ministro de Minas sigue empeñado en decir que la situación no es crítica y que estamos lejos de cualquier necesidad de corte.

Es obvio que al Gobierno se le estallan los problemas en las manos porque le queda muy difícil justificarle a los colombianos la venta de Isagen que provee el 20% de las necesidades eléctricas del país para luego decirles que habrá racionamientos, apagadas de alumbrados, cambio de horario, importaciones de energía o cualquier otra medida, menos después de que no han aparecido los $15,5 billones que se pagaron durante diez años en el cargo de confiabilidad.

Tampoco quiere anunciar ese tipo de medidas porque sobre la venta de Isagen cursan demandas en el Consejo de Estado puesto que el proceso de venta a un solo oferente violó los artículos 333 y 88 de la Constitución relacionados con la libre competencia y la libertad económica y, como Isagen era de mayoría estatal, se contravino la ley de contratación pública, ya que la subasta con único oferente se convirtió en un contrato de carácter directo, algo que puede darse en un negocio privado pero no en una transacción del Estado.

Entonces en la “subasta de uno solo por Isagen” no hubo pluralidad de oferentes y cuando esto ocurre en un negocio del Estado no se puede elegir la subasta como procedimiento porque no permite determinar el mejor precio al que puede venderse.    

Lo que podemos esperar los colombianos es que el Congreso cuando inicien las sesiones ordinarias de paso al primer debate del proyecto de Ley Isagen que busca que la venta de activos de la Nación sea aprobada por los legisladores previa justificación de su conveniencia estratégica y rentabilidad, porque el Gobierno y sus funcionarios son administradores y no dueños del patrimonio del Estado.

Vale la pena comentar los resultados de Isagen en 2015 revelados ayer: 21% más de generación de energía; $2,8 billones de ingresos operacionales o 25% más que en 2014; 12% más de costos operacionales a $1,7 billones consistentes con la operación de Hidrosogamoso; $937.000 millones de utilidad operacional o 58% más; Ebitda de $1,18 billones con incremento del 57%.

La utilidad neta bajó 17% a $297.000 millones, entonces dirán que en buena hora se vendió. Pues no es correcto, la utilidad neta se redujo porque Isagen pagó intereses de la deuda adquirida para la financiación de Hidrosogamoso por $383.750 millones, eso demuestra que la empresa genera suficiente dinero para financiar el pago de sus inversiones y además devolver dinero a sus accionistas, por supuesto su nuevo accionista mayoritario sabe esto y valoró la capacidad de generación de caja, el margen operacional del 33% y el margen Ebitda del 41% que tiene la empresa y la demanda de energía que subió 4,2%. El valor de las empresas proviene del crecimiento de los ingresos y sus perspectivas, del margen operativo, y de la capacidad de retener efectivo dentro de la empresa.

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