| 1/2/2007 12:00:00 AM

Una buena mesada

Ahora que llega el momento de volver al colegio y a la universidad, los padres pueden poner en práctica algunos consejos para enseñarles a sus hijos a manejar bien el dinero, porque con este manejo van de la mano conceptos como ahorro, planeación y responsabilidad.

Hace cerca de seis meses, los directivos de un colegio muy prestigioso de Bogotá, citaron a los padres de un muchacho de 15 años para hablar con ellos, porque su hijo estaba vendiendo dulces en el colegio y eso estaba prohibido. La institución consideraba fundamental una sanción muy drástica, mientras que el padre analizaba la situación con otra óptica. Era claro que su hijo había violado una norma de la institución, pero creía que en la actitud de su hijo había una iniciativa que valía la pena rescatar.

 
Con estos argumentos en mente, conversó con las directivas de colegio y les explicó que era muy importante darles a los jóvenes la oportunidad de aprender a conocer el verdadero valor del dinero, del intercambio, y también era fundamental apoyar la iniciativa de los muchachos que querían ganar dinero en forma legal y honesta. La conversación terminó en un análisis muy interesante para el colegio que llevó a los directivos a considerar la posibilidad de establecer un día de compras y de ventas para los alumnos.

Esta historia, más que una anécdota, es un ejemplo claro de cómo la educación institucional no siempre contempla el manejo del dinero como una herramienta importante para los estudiantes. Existen instituciones en las cuales la tienda a la hora de las onces y del almuerzo cumple la función tanto de brindar comida como de hacer responsables a los estudiantes por el manejo de la plata que reciben para su alimentación. Ellos deciden si gastan, si ahorran, si invitan a los amigos, etc.

Francisco Cajiao, educador, columnista y miembro de la secretaría de Educación de Bogotá, explica que dentro del programa de educación oficial del distrito no existe un programa destinado a educar a los muchachos en el manejo del dinero.

Este es un tema que en el país nace en la casa y es responsabilidad de los padres. Las condiciones económicas de las familias marcan grandes diferencias en la forma en que educan a sus hijos en el manejo del dinero, una cosa es administrar la plata cuando hay y otra muy diferente, cuando falta.

Ni tinto ni tanto
En muchas familias en donde abunda el dinero, los hijos crecen sin saber cómo administrarlo, creen que el dinero cae del cielo y que los padres están en la obligación de darles todo lo que necesitan. Sicólogos y pedagogos ven con preocupación esta educación, pues muchos de estos jóvenes están creciendo sin entender los valores reales del dinero y del trabajo y esto los puede llevar a ser irresponsables en los gastos y a no tener conciencia social. Es famosa la historia de la cantante Shakira, quien cuando era pequeña y su padre tuvo dificultades económicas, ella se sintió muy mal y su padre la llevó a un barrio de gente realmente pobre. Fue allí en donde ella entendió las verdaderas necesidades y la dimensión real de la pobreza.

Es importante que los niños pasen tiempo con sus padres sin necesidad de gastar, que se diviertan en la casa con sus juguetes y en su espacio, que vayan a un parque, que no todo lo que hagan represente un gasto. Lo mismo con los juguetes, que aprendan desde pequeños que la felicidad interior no radica en tenerlo todo.

En otras familias, lo importante es obtener plata a cualquier precio y esta cultura del dinero fácil ha hecho que muchos jóvenes, hombres y mujeres, recurran a la prostitución o a la venta de drogas para conseguir un dinero que realmente no les hace falta, pero que sí les permite comprar productos costosos, de marca, y aparentar pertenecer a un estrato social más alto.

Para evitar que estos problemas sucedan cuando los hijos ya sean adolescentes, es importante enseñarles desde muy niños a manejar el dinero, y las primeras lecciones empiezan con el dinero semanal para las onces. Los padres deben entregarles a los hijos una cantidad fija cada semana, para que ellos decidan cómo administrarla. Es importante que esta cantidad les alcance para sus necesidades básicas como transporte y alimentación, pero que sean los muchachos quienes decidan cómo gastarla. Así, aprenden los conceptos de gasto, ahorro y quien sabe, tal vez de crédito.
Y sobre todo, aprenden que pueden solucionar problemas por ellos mismos. Desde que el menor aprende a sumar y a restar, puede manejar la plata. Es importante que los adultos les enseñen a reconocer los billetes, las monedas y sus denominaciones.

Juan tiene 7 años. Desde los seis lleva dinero todos los días al colegio para comprar sus onces. Y un día, cuando perdió su billete de $2.000, le pidió a un niño del colegio dos años mayor, que le prestara y que él al otro día le devolvía el dinero. Y así fue.

A medida que crecen, los padres pueden darles a los hijos una suma mensual, para que durante la adolescencia salgan con sus amigos y decidan si invitan a alguien a salir y además, puedan satisfacer sus necesidades. Si los jóvenes han manejado dinero desde pequeños, podrán hacerlo con responsabilidad cuando lleguen a la adolescencia.
Por muy elementales que parezcan estas recomendaciones, son básicas para que desde pequeños, los hijos aprendan a administrar y más grandes, a negociar. Si ellos saben que cuentan con determinada cantidad de dinero al mes, pueden decidir cuánto ahorran, en qué lo invierten, cómo lo gastan e incluso, si le piden un adelanto a los padres, como si fuera un crédito. Esto les permite aprender a tomar sus propias decisiones y a responder con mayor seguridad a la presión del grupo, muy común en esta época de la vida.

Algunos padres, con el fin de fomentar el ahorro en sus hijos, les dicen que por cada determinada cantidad de dinero, ellos les consignan el doble. Esto además, enseña a negociar, a fijar tratos y también a responder por proyectos a largo plazo.

Muchos se preguntan cuál es la cantidad adecuada para darles a los hijos. No existe una respuesta única, pero sí es claro que no deben darles demasiado dinero, porque entonces nunca aprenden a ahorrar y tampoco viven en carne propia eso de que la plata se acabó y eso es importante experimentarlo. Por elemental que parezca, los niños deben aprender que la plata, cuando se gasta, se acaba.
 
Los niños muy pequeños suelen decirles a los padres cuando se acaba el dinero que vayan al banco, o que paren en el cajero y listo, con eso basta. Sin lugar a dudas son comentarios que revelan cómo ellos necesitan aprender.

Trabajo honesto y legal
Francisco Cajiao sostiene que en el país no existe la posibilidad de acceder a un trabajo legal, honesto y remunerado, como si sucede por ejemplo en Estados Unidos, en donde los muchachos ganan unos pesos por lavar carros, por repartir el periódico, por vender sus objetos viejos, etc. Y la sociedad les enseña así el valor del trabajo y más de fondo, que la plata se consigue trabajando.

Para que la cultura del dinero fácil no siga permeando a todas las generaciones, es importante que los padres les enseñen a sus hijos el sentido de trabajar, que los lleven a sus oficinas, que les cuenten qué hacen y cómo, para que ellos puedan ponerle nombre propio y acciones concretas al día a día de los adultos.

Y para que la sociedad de consumo no los atropelle, es importante que los padres les enseñan a los hijos que la vida no consiste en comprar todo lo que se vende en el mercado y que entiendan que detrás de un buen manejo de la plata, existen conceptos como responsabilidad, ahorro, futuro, proyectos, planeación, generosidad y dimensión y justa del dinero dentro del sentido real de la vida.





¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?