| 12/16/2005 12:00:00 AM

Preguntas sin respuesta...

Para terminar el año, sacamos del tintero algunos temas que son claves y lo serán el próximo año. Salario mínimo, costos de la gasolina, impuestos... Nosotros esta vez hacemos las preguntas, los lectores de Dinero.com tienen las respuestas.

En la anterior entrega profundizamos en un tema muy coyuntural. Esta vez tocaremos tres tópicos que enunciábamos anteriormente, y que si bien no son de última hora, serán claves el próximo año. El del costo de la gasolina, pues es difícil pensar posible que sus alzas no vayan a repercutir en los precios en algún momento, más cuando nos acercamos a la barra de los $6.000 pesos el galón. El de las fumigaciones porque más allá de ser un problema político, encierra una problemática de desarrollo sostenible que tiene que ver con infraestructura vial y desarrollo de mercados que dinamicen a regiones que aún viven a la sombra de los buenos tiempos que nos han tocado, Y por último el de los impuestos. Un tema que nos toca todos los días con el IVA, un impuesto regresivo que se ha convertido en el pilar del sistema tributario que por esencia, en una sociedad tan desigual como la colombiana, debería ser el campo de la redistribución. Una paradoja que solo puede resolverse tocando grandes capitales y propiedades.

Entonces aquí están las contextualizaciones de los tópicos de esta segunda parte y el espacio para sus comentarios. Pedimos mesura y respeto en los escritos, de esta forma no habrá problema en publicarlos.

Gasolina colombiana vs. precios internacionales

El precio del galón del combustible ha subido este año 9,7%, lo que dobla el aumento total del costo de vida en los doce últimos meses. En Colombia, donde desde 1999 hasta hoy el precio de la gasolina en pesos ha subido un 232,5%, los consumidores han optado por usar menos los automóviles particulares o abastecerse, en las regiones de frontera, de combustibles venezolanos que son traídos de contrabando pues allá el precio es de risa.

En enero de 2005 el precio de referencia del galón costaba $5.140,69 y con el último aumento del año, su valor será de $5.641,32 pesos para Bogotá y su área de influencia.

Entre tanto el Acpm, este año subió $455,63, lo que significa un incremento del 12,5 %. En enero un galón de Acpm costaba $3.632, 44 y termina el año valiendo $4.088, 07 en Bogotá y su área de influencia.

Si miramos lo que cuesta un galón en Estados Unidos, el patrón de precio para nuestras autoridades, en ciudades como Miami, Los Ángeles, Nueva York, Chicago y San Francisco el precio es de US$2,8, es decir $7.448; US$2,7 ($7.182); US$2,55 ($6.783); US$2,54 ($6.756), y US$2,7 ($7.182) respectivamente.

Si la meta es llegar a esos precios para evitar seguir subsidiando el consumo en el país, es decir, pagar el costo de oportunidad de tener que vender dentro del país más barato lo que otros pagan muy caro, la pregunta aquí es muy básica: el ingreso per cápita de Estados Unidos es alrededor de US$41.000 y el de Colombia a penas pasa de los US$2.000. Es cierto que quienes tienen carro en el país son los sectores con mejores ingresos.

Pero, ¿no es tan bien lógico que el alza en los precios de la gasolina afecte a los transportadores de carga y con ellos a la cadena de alimentos, por citar solo una? Si no ahora, ¿las alzas continuas del precio del combustible no van a terminar por notarse en la inflación? Aún exportamos petróleo, ¿no sería ventajoso que además de venderlo, fuera un elemento importante de política social que se usara para mejorar los costos del transporte interno y con ello bajar los costos de los fletes y así mejorar la competitividad de nuestros productos de exportación?.

Glifosato vs. salud pública

Desde hace mucho tiempo el presidente Álvaro Uribe, insiste en que las fumigaciones son el único camino para eliminar las plantaciones de coca en el país. Esto a pesar de las múltiples denuncias sobre daño de la población y vegetación colombiana, y las investigaciones científicas que recomiendan suspender la aspersión. Se planteó una alternativa para que se implante la sustitución de los cultivos, a fin de que 50 mil familias se dediquen a sembrar bosque en varios sectores.

El glifosato, es el fungicida utilizado para las fumigaciones de los cultivos ilícitos en la frontera de Colombia con Ecuador "per se, no es altamente tóxico", según lo establece un documento de la Environmental Protection Agency (EPA) y un informe del Departamento de Estado de EEUU.

Sin embargo, el surfactante (fijador) con el que se mezcla para que se pegue a las hojas de las plantas sí lo es, tanto que en la misma escala de toxicidad en que el glifosato fue clasificado como III de IV (siendo el menos tóxico el IV) el surfactante está en la posición I o de máxima toxicidad. El Departamento de Estado no habría entregado a tiempo a la EPA los resultados de la prueba de toxicidad de la mezcla de glifosato más surfactante usada en Colombia.

El surfactante que se usa en Colombia es el Cosmo-Flux 411F, fabricado en Colombia, y que no su conoce en EE.UU. El Gobierno estadounidense no le permitió a la EPA revelar los componentes del Cosmo-Flux ni sus concentraciones, y así queda consignado en el informe.

La EPA dice que cualquier conclusión sobre los efectos nocivos en humanos, de las fumigaciones de los cultivos de coca debe ser cuidadosa, dado que no existen datos suficientes sobre el surfactante, ni se permitió el acceso a las pruebas de toxicidad -para los ojos- desarrolladas por el Departamento de Estado.

Sobre las fumigaciones en los cultivos de amapola, la EPA dice que no hay datos disponibles sobre la composición de la mezcla ni un estudio sobre el número de veces que debe ser fumigado un cultivo de amapola antes de que quede erradicado.

La cuestión es que desde hace mucho tiempo los campesinos colombianos viene quejándose de brotes cutáneos y males respiratorios, animales intoxicados y plantaciones legales dañadas por el químico asperjado. Se tiene estudios, vino hasta la CNN a ver, observadores internacionales hablan del riesgo de esas fumigaciones para el medio ambiente. Y desde hace unos meses, el gobierno ecuatoriano cercado por las quejas de sus ciudadanos le pidió al gobierno colombiano que suspensa las fumigaciones.

Sin embargo, el presidente de Colombia Álvaro Uribe manifestó en su visita al Ecuador que el glifosato no presenta ningún peligro y que la erradicación es una forma de combatir la droga.

Desde que se inició el plan de fumigaciones hace 6 años, se estima que 35.000 familias colombianas han tenido que desplazarse de sus tierras por razones de fumigaciones. Como si fuera poco, en Putumayo un departamento piloto por la incidencia de cultivos y el dominio guerrillero, además, vecino con Ecuador, el 32% de las familias que participan en la sustitución de cultivos han denunciado la fumigación de sus cultivos lícitos, y el 80% del total de las familias participantes vive bajo la línea de pobreza.

Finalmente, las fumigaciones han sido suspendidas en la frontera con Ecuador para evitar un conflicto diplomático. Lo que durante casi 5 años vienen diciendo los campesinos colombianos y prestantes investigadores, finalmente se va a hacer para la parte ecuatoriana. ¿Por qué el glifosato sí es dañino para los vecinos, pero no para los campesinos y el ecosistema colombianos? ¿Si no es dañino porque los campesinos sufren la pérdida de sus cultivos? Una libra de hoja de coca cuesta 10 o más veces lo que una de café ¿con cultivos dañados y sin infraestructura vial que tipo de sustento real pueden ver estas familias para no seguir en la ilegalidad desperdiciando tierras útiles? Impuestos regresivos vs. exenciones empresariales En términos de la administración de impuestos, el actual Gobierno ha realizado un gran esfuerzo para incrementar la base tributaria y aumentar la eficiencia del recaudo. Como resultado de las dos últimas reformas tributarias, la base implícita del IVA aumentó de 34% del PIB a 38% del PIB entre 2002 y 2004. Por su parte, la base del impuesto de renta creció de 14.5% a 15.6% del PIB durante el mismo período.

Por varios motivos, el sistema tributario colombiano es uno de los menos democráticos del mundo. Por ejemplo el IVA, un impuesto regresivo -que castiga más a los pobres- representa ya un porcentaje cada vez mayor en el total de los impuestos (42%) y es el caballo de batalla de las reformas que el Gobierno quiere sacar adelante.

Los recaudos del IVA como proporción del PIB crecieron continuamente durante las décadas del ochenta y noventa y los años siguientes: pasaron de representar un 1.8% del PIB en 1980 a un 5.7% en 2003. Desde 1995 el IVA sobrepasó al impuesto a la renta dentro del total de los ingresos tributarios. Este hecho se explica por el paulatino incremento en la tarifa general siguiendo las diferentes reformas, y a partir de 1990, por la necesidad del Gobierno de sustituir el gravamen sobre los bienes externos por un mayor gravamen sobre los bienes internos como consecuencia del proceso de Apertura.

No sobra decir que todos, casi todos, esperamos que los gravámenes ayuden en la construcción de una sociedad más equitativa, y por eso también esperamos que los impuestos al capital deben ser progresivos, es decir, que deben tener una escala de tasas de menor a mayor en función del tamaño. Si es obvio que no son los mismos los efectos del IVA sobre un indigente que sobre un magnate, también es evidente que la misma tasa sobre la renta no afecta por igual a una empresa monopolista que a una que no lo es.

Hace un par de semanas Fedesarrollo propuso disminuir los impuestos, claro, los que afectan a las empresas y a las fundaciones de su tipo. Pero con impuestos regresivos ya sea por su naturaleza o formulación, como el IVA,.mejor aumentarlo.

Propone la Fundación, bajar impuestos a las empresas y subírselos a los consumidores, bajar el impuesto de renta, eliminar del impuesto de remesas y el cuatro por mil a las transacciones financieras. También piden que se amplíe la base gravable del IVA, que se creen impuestos al consumo suntuario y que se eliminen los incentivos tributarios a la inversión, excepto el que proviene de deducir del impuesto de renta el IVA que se paga por bienes de capital. Esto se sumaría, si es acogido por el gobierno y aprobado por el Congreso, a las exenciones por reinversión de utilidades, la flexibilización laboral que acabo con las horas extras y otras ayudas al ingreso de los sectores más vulnerables.

Esto nos lleva a recordar que el aumento de los beneficios tributarios en el impuesto a la Renta ha sido mucho más notorio en el caso de los grandes contribuyentes, definición bajo la cual la DIAN clasifica a las personas jurídicas que mayores niveles de tributación presentan y que se corresponden precisamente con los grandes capitales industriales y financieros del país.

Los beneficios fiscales no son iguales para todos los sectores de la economía. De acuerdo al Ministerio de Hacienda, el sector financiero se hace con el 35,5% del total de ingresos no constitutivos de renta y con el 37% de las rentas exentas establecidas para los Grandes Contribuyentes. Eso sin contar que cuentan con grandes equipos de asesores tributarios, cuya función no es otra que la de buscar todos los agujeros de las norma tributaria que le permitan minimizar su contribución, cosa que obviamente no pueden hacer los ciudadanos del común.

La diferencia no técnica entre la evasión y la elusión es el monto del no pago y el costo de los abogados para cubrir la treta. Como si fuera poco, el régimen de retenciones a las rentas laborales tiene una severa inequidad en la medida en que introduce un débil principio de progresividad que beneficia altamente a las rentas más altas, las cuales pagan proporcionalmente menos que las rentas más bajas (leer, Espinoza, Jorge E. "El proyecto de Reforma Tributaria 2004 y los cambios propuestos en el impuesto a la renta y la retención en la fuente")

La cuestión aquí es si podremos realmente lograr un sistema de redistribución de la riqueza cuando en la medida que se necesitan recursos aumentamos el alcance y la profundidad de impuestos regresivos como el IVA que afectan el presupuesto de a quienes precisamente se quiere apoyar.

¿Es posible una sociedad más equitativa gravando de forma dura al salario mínimo con más IVA y permitiendo que sectores como el financiero se beneficien de puertas traseras más grandes para eludir sus obligaciones? ¿Las tierras de grandes hacendados anónimos pagan lo suficiente? ¿Las propiedades rurales están suficientemente bien catalogadas para saber qué deben pagar?

Bueno, aquí quedan las preguntas, esperamos sus respuestas y comentarios.
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