| 11/15/2005 12:00:00 AM

Las batallas de Google

La compañía de Internet se mueve en varios frentes. Va tras el negocio de los libros online provocando a Amazon y desafia a Microsoft aliándose con Sun Microsystems.

Menos de cinco años después de que la ruptura del sueño de las .com y su promesa de riqueza rápida y abrumadora se hundiera en el fango de la realidad financiera, salpicando por igual a cientos de ricos y a millones de ciudadanos que les creyeron, ambos seducidos por la novedad de una industria que se mostraba divertida y milagrosa al mismo tiempo, somos testigos del auge de Internet con una fuerza y posibilidades que se pensaba había perdido.

Hoy, las empresas de Internet, con el rey de los buscadores -Google- a la cabeza, se fortalecen en los mercados bursátiles y gozan de credibilidad entre inversores y analistas, borrando con crecimientos inusitados el amargo sabor de pérdida que dejó la burbuja de las pioneras de la industria que explotó en el naciente de este siglo desatando la primera guerra de Internet, donde se presagio solo quedarían vivas las de mejor infantería publicitaria, pero sobre todo, las que contaran con el mejor apoyo aéreo de inversión.

Pero más allá de los traicioneros y perecederos números y cálculos económicos, la industria de las .com crece por estos días en ideas y negocios que ya no se desvanecen con el tiempo y que atraen cada vez a más empresarios de otros sectores y mundos, de otros mercados, que confían en el futuro de la gran red y ya saben que no escribirían una Iliada si deciden navegar por ella, ven costa segura y quieren edificar en ella.

Ese es el caso de Microsoft, que le ha apostado a "convertir" a la web a sus mejores y más representativos desarrollos, como Office, tras la conquista del gran océano de información y ha enfocado sus más recientes, como Xbox, para ser los reyes de contenido y servicios en, y a través, de Internet.

Sin embargo, es dentro de este océano donde han crecido sus gigantes y marcan los derroteros de lo que es su potencial y emergerá con éxito. Quedó claro que la publicidad web, la promesa malograda, es solo una veta pequeña comparada con la grandiosa mina que son los contenidos (artículos, noticias, música, fotos, teléfonos, libros, automóviles....) y los servicios virtuales para su administración, venta y/o comunicación. Allí están Google, Yahoo, Apple, eBay, y Amazon, entre otras, liderando el crecimiento y expansión de una industria que es muy real.

En este océano parecía hasta hace un par de meses que todo estaba perfectamente delimitado entre sus poseidones y que, a excepción de Google y Yahoo, no había intereses comunes que impulsarán confrontación alguna. Pero la relativa orfandad o monopolio de espacios como bibliotecas virtuales, navegadores personalizados o buscadores temáticos políglotas, llamó la atención de todos los puntos cardinales y se configuró como el escenario de lo que promete ser la segunda guerra de Internet.

Y como ha sucedido en otras guerras hay un provocador claro, y en este caso es Google.

La Gran Batalla

Empecemos por la más reciente de las contiendas. La que se produce por el negocio de los libros en línea, donde Amazon.com ha sido dueño de un reino rico -la venta de libros representa el 34% del mercado de ventas on line en el mundo según AC Nielsen- pero poco explorado.

"Los lectores se han posicionado en Internet mucho más rápidamente que los editores", asegura Marco Olavarría, de la agencia de consultores alemanes Kirchner and Robrecht. "La demanda es enorme, pero parece que todo el mundo ha dejado las ventas de libros 'on-line' a Amazon y unos pocos más del sector. No hay ninguna estrategia creativa, los editores no han comprendido la nueva demanda creada por ese nuevo mercado", agregó el consultor.

Para Bernd Zipper, asesor en tecnología de la agencia Zipcon Consulting, el mundo editorial es "particularmente alérgico a las nuevas tecnologías", se "durmió" en el momento de la llegada de Internet.

Y como leyendo este contexto literalmente, Google fue el primero en moverse para capitalizar esta oportunidad en Internet y pasó la raya que delimitaba sus propiedades. El jueves pasado abrió las puertas de su nuevo sistema Google Print, que permite la consulta en Internet de millones de páginas de libros, de manera gratuita.

El sitio print.google.com (todavía en versión beta) ofrece imágenes digitales de las páginas del libro que uno ha buscado. Cuando esté totalmente operativo, aparecerán las páginas de la obra solicitada y los usuarios podrán guardarlas en su computadora, imprimirlas, cortar y pegar texto como se hace con cualquier otro documento de trabajo. Los libros que integran esta primera lista fueron cedidos por las universidades participantes en el programa (Michigan, Stanford, Harvard y la biblioteca pública de Nueva York).

Los trabajos son sólo una pequeña fracción de la información que el proyecto Google Print estudia poner a disposición de los usuarios.

"Cualquier investigador o estudiante, esté en Nueva York o Nueva Delhi, puede buscar y aprender de estos libros que anteriormente sólo podían conseguirse en una biblioteca", dijo Susan Wojcicki, vicepresidenta de gestión de producto de Google.

Realmente el programa Google Print fue presentado hace un año, momento desde cuando se prendieron las alarmas de Amazon.com y las asociaciones defensoras de derechos de autor y copyright.

Google se ha visto desde entonces enfrentada a dos demandas por editoriales y autores con relación a este proyecto, quienes se preocupan por las regalías que dejarán de cobrar. Lo cual no fue motivo para que siguiera su proyecto, aunque, en busca de reducir la controversia, arguyendo que su objetivo inicial, eran libros de dominio público, trabajos anónimos y títulos descatalogados (anteriores a 1923).

Todo se calmo para finales de septiembre, pero hace un mes, Google dijo que pronto reanudaría el escaneado de trabajos con copyright con sus socios mientras busca crear un catálogo electrónico.

Amazon por su parte dio inicio a su respuesta y disparó su proyecto de permitir la búsqueda dentro de libros en la web "Search Inside the Book"; ingenioso y original, pero débil comparado con el impacto que causó Google. Por eso siguió trabajando y esta semana dio su segunda envestida defensiva con el lanzamiento de un programa informático "Amazon Pages" que permitirá a los internautas comprar libros por Internet, en su totalidad o por páginas, secciones o capítulos:

"En colaboración con nuestros socios editoriales, trabajamos duramente para procurar que los libros del mundo entero sean accesibles instantáneamente cuando uno quiera y donde quiera", declaró Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon.

Amazon cosechó inmediatamente alabanzas entre la industria del libro. La presidenta de la Asociación Americana de Editores, Patricia Schroeder, dijo que Amazon parecía estar cumpliendo con las leyes de derechos de autor en una clara alusión al conflicto con Google.

Los precios para Amazon Pages variarían según la editorial y potencialmente por libro, pero la mayoría costarían unos pocos centavos por página, dijo Bezos. El directivo utilizó un ejemplo del programa Amazon Upgrade de un libro que costaba US$20 y cuyo acceso online por US$1,99.

Este parece no ser solo un movimiento defensivo frente a Google, sino también una movida de Amazon en respuesta a la caída de 44% de sus ganancias en el tercer trimestre respecto del mismo período de 2004. La compañía vendió 1,6 millones de estos libros en el trimestre, el producto más exitoso de todo el sitio 'web', aunque su precio fue rebajado en un 43% como forma de competir con otros sitios 'web'.

Según varios medios, la guerra sólo acaba de empezar y el trofeo es tentador: conseguir ser para los libros lo que Apple es para la descarga de música, el líder absoluto con su sistema iTunes, que ha revolucionado el mercado discográfico.

Si Apple rompió con la obligación de adquirir un disco entero al permitir descargar canciones sueltas en el ordenador, ahora el reto es trasladar este planteamiento a los libros, para que los usuarios puedan tener acceso sólo a las líneas, páginas o capítulos que les interesa.

Pero en este Gran Batalla no podía faltar Microsoft, que anunció su entrada a la batalla a finales de octubre con un proyecto de digitalización de libros en el que participa Yahoo. Bill Gates llegó a un acuerdo con la Biblioteca Británica para digitalizar 25 millones de páginas de letra impresa, equivalentes a unos 100.000 volúmenes.

Los libros, periódicos, mapas y manuscritos digitalizados en el marco del nuevo acuerdo entre Microsoft y la Biblioteca Británica estarán disponibles en la página web de esa prestigiosa institución y en un servicio especial que se lanzará el próximo año a título de prueba.

Microsoft al igual que Google, con su acuerdo con la Biblioteca Británica, tendrá que lidiar con la Comisión Europea, que, según el diario británico "Financial Times", tratará de preservar el legado visual y escrito del Viejo continente y lo que se traduce en regalías.

Esta Gran Batalla hasta ahora deja ver los primeros destellos de la artillería y la infantería de estos cuatro grandes, con aliados y contradictores muy visibles en su avanzada, pero las variantes estratégicas que serán determinantes para ganarla se destaparán el próximo año.

"Nos entusiasma la idea de trabajar con bibliotecas mundiales que digitalicen y cataloguen información de materiales impresos procedentes de cualquier parte del planeta", señaló Christopher Payne, vicepresidente corporativo de MSN Search.

"Creemos que la gente se beneficiará de la posibilidad de no sólo ver una página, sino también de actuar sobre esa información contextualmente y de manera pertinente, ambos casos 'on-line' formando parte de una búsqueda o de las aplicaciones que se estén usando", comentó Payne.

La difícil batalla

De forma temeraria, y como veremos, en demasía, y no satisfecho con poner a temblar el reino de Amazon, y provocar a su principal rival, Yahoo, a buscar alianzas para no ceder terreno, Google decidió también pelear en otro frente, esta vez en los terrenos propios de Microsoft. Ojalá no se congele como pasó con Napoleón y otros grandes y ambiciosos guerreros, cuando decidieron aventurarse en las estepas rusas, mientras nutrían sendas guerras al sur y al oriente de su propia tierra.

Google anunció a mediados de septiembre también, que algunos de sus expertos trabajarían directamente en el desarrollo de OpenOffice, la solución de código abierto que compite con la suite Microsoft Office.

La jugada no sólo confirmaba el apoyo de Google a la filosofía de código abierto, sino también que la compañía iba sin temor contra Microsoft. Sí, otra provocación al gigante de gigantes luego de que hiciera sombra en terrenos típicos de Gates y compañía como la mensajería instantánea al lanzar Google Talk para enfrentar al Messenger, y entrar en las trincheras del PC con Google Desktop Search, mortero directo al bastión sempiterno de la armada de Windows.

La suite StarOffice pertenece a Sun Microsystems, y hace cinco años atrás fue transformada en un proyecto de código abierto por esta compañía.

Entre otras tareas, los ingenieros del popular buscador quieren disminuir los requerimientos de memoria de OpenOffice, de acuerdo a lo informado en ese momento por el administrador de programas "open-source" en Google, Chris DiBona.

Pero la respuesta de Microsoft llegó rápido y contundente: lanzó una nueva versión de su Windows, denominada Windows Live, y anunció la próxima aparición de otro producto igualmente interesante, Office Live. Lo hizo como suelen hacerse las movidas magistrales en el campo de batalla: de repente, sin avisos, manejando con maestría el factor sorpresa, uniendo de forma interesante una serie de piezas cuya existencia se podían percibir, pero que sigilosamente reunidas proporcionan un golpe de efecto interesante: el de situarse como una empresa que de simplemente intentar hacer frente a una avalancha en actitud claramente defensiva, ha pasado a tomar una opción marcadamente ofensiva y desafiante.

En terreno de sus rivales, Microsoft decidió mover sus soldados, y a juicio de expertos analistas "en esta ocasión, el amago ha venido del que últimamente solía golpear (Google), y el golpe, de aquel que en otras ocasiones sólo había amagado (Bill Gates): en la marcha hacia la consecución de una oferta sólida de productos para el usuario, en realidad Google está aún empezando a fichar ingenieros para trabajar sobre la OpenOffice de Sun y, presuntamente, portarla a la web. Táctica inocua tecnológicamente por su lento movimiento. Dio tiempo a un experimentado Microsoft para llegar armado y ahora ser el que hace sombra en terrenos ajenos.

En esta batalla, Microsoft tratará de captar usuarios lo más rápidamente que pueda, y se dedicará a la construcción de economías de escala en factores como el aprendizaje de los usuarios, el desarrollo de estándares o el establecimiento de modelos de relación. Lo importante es que un gran ejército fue puesto por Gates en la web antes de que alguien lo esperara, incluso que se pudiera imaginar.

Google puede responder con fuerza y creatividad, además el factor precio puede ser su arma secreta, pero eso ya será en otra batalla, porque por ahora en esta, Microsoft le asestó un golpe rápido y efectivo a lo que solo fue un amague.

Bill Gates toma en serio a los jóvenes generales de Google y ha puesto toda su experiencia y concentración en entender los movimientos de sus principales competidores, lo que vaticina más grandes batallas por venir.
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