| 11/15/2005 12:00:00 AM

La OMC se tambalea

La sombra del fracaso planea sobre la liberalización del comercio mundial en la próxima cumbre de la Organización de Comercio Mundial en Hong Kong.

Los principales países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), una constelación de 148 naciones que intenta desbaratar las barrearas comerciales entre naciones, se encontraron esta semana atrincherados en las mesas de negociación. Del 13 al 18 de diciembre, la OMC llevará a cabo una reunión en Hong Kong que tiene como objetivo realizar importantes avances en la liberalización del comercio mundial. Pero los baches en el camino parecen ser insuperables. Esta semana, después de dos días de reuniones a primer nivel entre los grandes bloques comerciales, léase Brasil, Japón, la Unión Europea y la India, todo parece indicar que los objetivos de la cumbre son cada vez menos ambiciosos. La meta inicial era cerrar dos terceras partes del cronograma de liberalización fijado en la Ronda de Doha, lanzada en diciembre de 2001 en la capital de Qatar.

Pero estas cumbres de la OMC ya son veteranas en el fracaso. La primera, en Seattle, fue en 1999 y pasó a la historia no por las políticas de apertura comercial que trató de impulsar, sino por las revueltas callejeras y las manifestaciones en contra de la organización. Lo mismo ocurrió en Cancún, donde además se abrió un precipicio de diferencias entre potencias comerciales como Estados Unidos y la UE, y un bloque de economías emergentes liderado por Brasil y la India. A escasas semanas de la cumbre de Hong Kong, la sombra de la desilusión vuelve a planear sobre la OMC.

En Doha, los 148 miembros del organismo se comprometieron a liberalizar el comercio agrícola, industrial y de servicios como vía para favorecer el desarrollo de las naciones más pobres. Sería una herramienta poderosísima para aumentar la riqueza mundial e impulsar el desarrollo de los países más pobres. Según un estudio publicado por el Banco Mundial (oportunamente esta misma semana), de cumplirse con los objetivos presupuestados por la Ronda de Doha, la riqueza mundial se incrementaría en US$300.000 millones para el año 2015. Y el sector agrícola de los países más pobres sería uno de los grandes beneficiados ya que supondría el 70% de esa cifra.

El informe pone en evidencia la importancia de que se cierre el acuerdo, pero los intereses de la UE y Estados Unidos siguen chocando frontalmente con los de países emergentes como India y Brasil. Ambos se han convertido en verdaderas fieras en la mesa de negociación de la OMC, con una gran capacidad de unir posturas con otras naciones. La agricultura, por supuesto, es el gran tema en las negociaciones. El Banco Mundial señala que es esencial para el desarrollo económico mundial que la UE y Estados Unidos dejen de subsidiar sus sectores agrícolas. Aún así, ambos siguen sin acordar un esquema para rebajar estas ayudas y normalmente sus declaraciones al respecto se quedan sólo en la retórica.

El plazo fijado para la Ronda de Doha, previsto inicialmente para el 1 de enero de 2005, se ha retrasado hasta tal punto que se habla ya de un cierre para finales de 2006. Aun así, todavía hay optimistas. Pascal Lamy, el actual director general de la OMC, aspira a que después de la cumbre en Hong Kong, el 70% de los objetivos quede encarrilado.

El capítulo agrícola, por supuesto, se puede cargar toda la cumbre y lastrar cualquier avance en otros temas. Eso fue, precisamente, lo que ocurrió en Cancún. Todos los dedos acusadores se dirigieron entonces a la Unión Europea y Estados Unidos. En esta ocasión, sin embargo, la Unión Europea se está acaparando las acusaciones. Peter Mandelson, el zar de comercio exterior de la UE, propuso reducir las subvenciones agrícolas en un 70%, junto con un recorte arancelario de entre el 35% y el 60% con un promedio del 46%. A esa rebaja de las exigencias se opuso rotundamente Francia, lo que ha impedido mayores avances.

Los países del G-20 (un grupo conformado por países emergentes como Brasil, México, India y China) exigen que ese recorte sea del 54%. Estados Unidos, por su parte, ha dicho que está dispuesto a bajar sus aranceles entre un 55% y un 99%, una cifra que la U.E. juzga como irreal. Tanto la U.E. como Estados Unidos tienen que asumir el liderazgo en la cumbre, dicen los analistas. De momento, sin embargo, no se han puesto de acuerdo en como recortar los aranceles. Y la falta de avances antes de que la OMC aterrice en Hong Kong ha puesto de relieve que la liberalización del comercio mundial se tambalea.
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