| 2/27/2007 12:00:00 AM

Expectativa en los mercados

China despertó e intentó calmar al mercado. El día anterior, por rumores sobre una posible desaceleración de su economía, la bolsa había caído y, como si fueran fichas de dominó, las demás bolsas del mundo cayeron una tras otra. La de Colombia no fue la excepción.

Los reguladores chinos buscaron el miércoles tranquilizar a los mercados bursátiles por medio de un diario estatal que negó los rumores de que existan planes para aplicar un impuesto del 20% a las ganancias en inversiones en la bolsa.

Se cree que dichos rumores fueron un factor crucial para que los mercados se desplomaran un día antes.

El gobierno no tiene planes para recaudar un impuesto a la renta de capital obtenida a partir de acciones, afirmó el diario Shanghai Securities News en un artículo de primera plana, citando a portavoces no identificados del Ministerio de Finanzas y Administración Fiscal Estatal.

El periódico, manejado por la agencia noticiosa oficial Xinhua, es empleado con frecuencia para hacer anuncios oficiales.

El despacho fue publicado un día después de que las acciones chinas sufrieran su caída más fuerte en una década, una jornada en que los principales índices de las bolsas de Shanghai y Shenzhen se hundieron casi el 9%.

El impacto se extendió hasta el miércoles. El índice S&P/ASX200, el principal de Australia, perdió 3,45% en los primeros 30 minutos de transacciones.

Se desconoce la causa exacta de la ola de ventas del martes en China. Algunos analistas culparon a la toma de ganancias tras los recientes avances; el mercado había alcanzado el lunes un nuevo récord en alza, en que el índice compuesto de Shanghai cerró por encima de 3.000 unidades por primera vez.

Otros consideraron que se debió a los comentarios del ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, que advirtió en una conferencia en Hong Kong que es "posible" que se produzca una recesión en Estados Unidos posteriormente este año.

Junto con esos factores está una expectativa persistente de que China podría imponer medidas adicionales de austeridad, tales como un alza en las tasas de interés, con el fin de enfriar un crecimiento tórrido. La economía de China creció 10,7% el año pasado, el alza más rápida desde 1995, y un informe reciente del banco central pronosticó que crecerá 9,8% este año.

 
La caída en la bolsa de China estremeció los mercados desde Hong Kong y Singapur hasta Nueva York, en medio de temores sobre una desaceleración de la economía china. 
 
La caída de la bolsa de Shangai fue la mayor desde el 18 de febrero de 1997, cuando bajó un 8,9%, tras la muerte del líder comunista Deng Xiaoping, propulsor de las reformas de mercado.


Por otra parte, el petróleo bajó al acrecentarse las especulaciones de que una economía china más lerda tendrá como primer resultado una mengua en la demanda de crudo. El barril de petróleo liviano de bajo contenido sulfuroso se cotizó a 60,83 dólares en la bolsa de Nueva York, una mengua de 56 centavos en relación al lunes.


Los rumores de que "China piensa imponer una tasa a las ganancias de capital derivó en una caída de los mercados regionales", dijo S. Sharath, analista del banco de inversiones MIDF-Amanah en Kuala Lumpur, Malasia, donde el índice de acciones preferidas bajó un 2,8%.


Los comentarios de Greenspan también afectaron los mercados asiáticos. En Hong Kong, el índice Hang Seng de acciones preferidas bajó un 1,8%, y en Singapur, el índice Straits Times cayó un 2,3%.


El Dow cayó 546,02, el 4,3%, ubicándose en 12.086,06 unidades antes de que recuperara terreno en la última hora, para cerrar en baja de 416,02 puntos, el 3,29%, hasta 12.216,24, según cálculos preliminares.


Fue el peor declive del Dow desde el 17 de septiembre del 2001, el primer día de transacciones tras los atentados terroristas que derribaron el Centro Mundial de Comercio, cuando las acciones de mayor confianza finalizaron con una pérdida de 684,81, el 7,13%.


La caída golpeó a todo tipo de acciones en el mercado. Los títulos de mayor riesgo como los de empresas de capital pequeño y los de tecnología sufrieron las mayores pérdidas.


La disminuida confianza de los inversionistas recibió un golpe adicional al darse a conocer información de que la economía pudiera estar desacelerándose más de lo previsto. Un informe del Departamento de Comercio que indica que los pedidos de bienes duraderos en enero sufrieron la mayor caída en tres meses exacerbó el nerviosismo en torno a la conducción de la economía estadounidense, sólo un día después de que el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, dijo que Estados Unidos podría estarse encaminando hacia una recesión.


Hace apenas una semana, el Dow había alcanzado nuevos récords en alza y al cierre, elevándose hasta a 12.795,92.


El índice Standard & Poor's 500, más amplio, cayó 50,33, el 3,47%, en 1.399,04, y el compuesto del Nasdaq, dominado por acciones tecnológicas, bajó 96,65, el 3,86%, finalizando en 2.407,87.


La caída arrastró a las principales bolsas latinoamericanas. El Ipsa de Santiago de Chile cayó 4,9%, el Merval de Buenos Aires retrocedió casi 7,5%, el Bovespa de Sao Paulo alrededor del 6%, y el IPC de México registró una caída del 5,8%, la mayor en siete años.


Respecto a Colombia, el IGBC cerró en 9,901.11 puntos, lo que representó una caída del 4,53% respecto al día anterior. Este año, según información de la Bolsa, el índice ha decrecido un 11,28%.


Según Juan Pablo Córdoba, presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, esta caída en el índice obedeció a los desplomes que se produjeron ayer en las bolsas del mundo y claramente muestra que el mercado colombiano ya no es ajeno a los mercados internacionales, como lo fue hace varios años.

Con AP


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