| 5/3/2007 12:00:00 AM

El odontólogo de los niños pobres

Más de 3000 niños de Brasil de escasos recursos han recibido un tratamiento odontológico que les ha devuelto la sonrisa. El responsable es Fabio Bibancos. Recibió en 2006, el premio “El emprendedor social”, en su país.

La corta vida de Luiz Carlos, un niño de ocho años, habitante de una favela (barrio marginal) en Sao Paulo, estaba llena de anécdotas tristes. Recibía constantes burlas de sus amigos de colegio y sus compañeros de juego porque su dentadura estaba muy desordenada. Incluso varios dientes estaban rotos. Lo más desesperanzador para él era que no tenía un real (moneda de Brasil) para pagar el tratamiento odontológico que estaba necesitando.

Algo parecido sucedía con Alex, de 12 años, habitante de La Campiña, un poblado cerca de Sao Paulo. Sus problemas dentales lo afectaban socialmente, hablaba poco, era retraído, a pesar de ser un genio con el balón. Nunca sonreía. Temía que su apariencia fuera objeto de la burla y la crueldad de sus compañeros de barrio. Con 12 años de edad y en las mismas condiciones económicas de Luiz Carlos, no tenía una oportunidad de acceder a un tratamiento, por el costo que esto significaba. “Piraña”, “boca de fiera”, era algunos de los sobrenombres que debía escuchar en su escuela.

La solución a los problemas de estos niños y de 3000 menores más de Brasil de escasos recursos y en edad de comenzar su primer trabajo, llegó con la creación del “Grupo del bien”, una organización de odontólogos voluntarios que dan tratamiento gratuito a los niños con serios problemas dentales.

Todo el proyecto fue ideado y ejecutado por el odontólogo Fabio Bibancos, quien en 2006 recibió el premio al emprendedor social en Brasil, gracias a que este grupo proporciona tratamiento dental gratuito a miles de niños que no tienen cómo acceder a este servicio.

Un cultivador de sonrisas
La carrera de este odontólogo inició en 1986. En ese año se hizo profesional tras terminar sus estudios en la Universidad Estatal Paulista. A medida que cultivaba una clientela de élite en su ciudad, crecía en él un interés por ayudar: “Llegó un momento en que sabía que prestaba un servicio impecable, pero a la vez surgía un interés por ayudar a aquellas personas que no podían pagar”, recuerda Bibancos.

Sin descuidar su clínica privada, estuvo al frente de la coordinación del proyecto “Adopte una sonrisa”, en conjunto con la Fundación Abriq, en 1997. El propósito de esta iniciativa era ayudar a solucionar los problemas odontológicos de la población de escasos recursos. “Fue el comienzo de una doble historia. Más adelante apoyé la fundación del “Grupo del bien”, eso fue cinco años después. En total, son diez años que llevo al frente de la causa social”, asegura.

Al principio estuvo con tres odontólogos, los mismos que tenía en la clínica privada. Pero con el paso del tiempo la promoción de su causa ha tenido la acogida de muchos colegas de su país. Hoy son en total 1500 profesionales, que han replicado el proyecto en 100 ciudades. Basta con llenar un formulario, disponible en la página de internet del grupo (www.turmadobem.org.co) para hacer parte de esta iniciativa. Cada odontólogo atiende en promedio dos o tres niños. Tienen la posibilidad de acceder a toda clase de tratamientos: ortodoncia, endodoncia, extracción de cordales, limpieza, controles, etc.

Lo que viene
Para este personaje el día no alcanza para todo lo que tiene que hacer: “Soy medio loco, el día debería tener más de 24 horas. Siempre digo que voy a parar, que voy a descansar, pero nunca lo cumplo”, afirma Bibancos, quien viaja por todo el país apoyando su proyecto, escribiendo libros, dando conferencias por Brasil, explicando qué lo mueve a buscar otras fronteras para su trabajo.

Actualmente cuenta con el apoyo de chicles Trident y de una fábrica de ejes de transmisión para camiones llamada Multitek. De ellos se obtiene el mayor patrocinio, aunque también recibe la ayuda de otras empresas del sector de telecomunicaciones, confecciones, incluso facultades de odontología.

Como todo comienzo, hubo dificultades que fueron superadas. Pero esta palabra no representa ningún obstáculo para Bibancos, pues como él dice, los latinoamericanos conocen muy bien su significado. “Los latinoamericanos siempre hemos tenido problemas, muchas dificultades. Pero como latinoamericanos tenemos qué saber cómo superarlas sin contar con el dinero. Tenemos mucha pobreza, muchos problemas políticos, sociales, de toda clase. Lo que debemos hacer es afrontarlos, romper esas barreras y conseguir que las diferencias sociales no sean tan grandes”.

Los servicios que presta esta sociedad de odontólogos no paran de crecer. Está en proceso el diseño de un programa de microcrédito para que no sólo los niños, también los adultos, puedan tomar cualquier tratamiento que necesiten. “Mi interés es que más personas puedan sonreír, por eso quiero abrir más puertas, realizar más proyectos. Como emprendedor social uno no siente nada, más que el deseo y la satisfacción de poder hacer que la gente se sienta feliz”, dice Bibancos.

A futuro espera que su iniciativa salga de Brasil. Bibancos señala que está en contactos para replicar el proyecto en otros países de América Latina. Por ahora Colombia está por fuera del alcance del grupo, porque no se han iniciado los contactos. Pero espera que en corto tiempo el país pueda contar con iniciativas como la suya. “Debe haber algún interés en Colombia de iniciar un trabajo como el nuestro, pero todavía no nos hemos enterado”, indica.

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