| 9/25/2006 12:00:00 AM

Copiar puede ser legal

Licencias como las creadas por el proyecto Creative Commons están cambiando la forma de hacer negocios con el conocimiento, las ideas y las creaciones. Silvia O., un ejemplo.

Hace tres años, la cantante colombiana Silvia O. produjo su tercer disco y de las mil copias que sacó, sólo vendió 400. Llevó muestras de su trabajo a disqueras, emisoras de radio, a empresarios y nada funcionó. En sus propias palabras: “Mi disco no encajó en ninguna parte”.
 
Hoy, una de estas canciones musicaliza un video en Japón, otra suena en Marruecos, el portal de la Universidad de Nueva York, NYU, quiere otra y 17 versiones distintas se pueden escuchar por internet, todo esto sin haber vendido un CD adicional.

Desde hace 3 meses, Silvia divulga su música en la red, con permisos para que los oyentes creen versiones, jueguen con las canciones, le den crédito a la autora y no las utilicen con fines comerciales. Ella usa las licencias de Creative Commons, CC, con las cuales define los términos en que su obra puede ser utilizada. Son una nueva forma de concebir los derechos de autor según la cual es posible compartir las obras con ciertas condiciones; así, por ejemplo, el compositor les autoriza a los usuarios a escuchar la música, a hacer versiones de la misma, pero no a utilizarla con fines comerciales. En total, existen seis tipos de licencia CC que se mueven entre la total libertad o libertad con ciertas restricciones (ver documento adjunto). Las puede usar cualquiera y son gratuitas.

Creative Commons fue creado por el estadounidense Lawrence Lessig, profesor de derecho de la Universidad de Stanford, y escritor de varios libros sobre legislación en la sociedad virtual.

Los principales descubridores de las ventajas de estas licencias fueron los a amantes de la música. Gracias a la red, millones de jóvenes comenzaron a “bajar” música “ilegalmente” y las disqueras se angustiaron porque redujeron sus ganancias, mientras los autores resultaron cada vez más escuchados. Al aparecer las licencias de CC, los artistas descubrieron que podían compartir su música bajo las condiciones que ellos querían y les facilitaban a otros escucharla en forma legal.

Carolina Botero, abogada egresada de la Universidad del Rosario y una de las promotoras de Creative Commons en Colombia, explica que en la red existe una cultura diferente en donde, gracias a las licencias de CC, ha sido posible poner en práctica el respeto por las creaciones de otros.

La generación que creció con internet tiene otro concepto sobre lo privado y lo público, porque la red ha hecho posible compartir el conocimiento y la información. Podría decirse que el movimiento CC ha recogido comportamientos ya existentes en la sociedad y los ha llevado a la legalidad, con ello, tal vez sin proponérselo, también está cambiando la forma de hacer negocios con las creaciones artísticas y las ideas.

Es tan significativo este cambio que Microsoft estableció una alianza con Creative Commons, que lanzó en Brasil en junio de este año con la presencia de Lessig, con la cual, explica Andrés Rengifo, Gerente de Investigaciones y cumplimiento de contratos de Microsoft, la compañía reconoce que el autor define cómo quiere divulgar su obra. La compañía pone al alcance de sus 400 millones de usuarios en el mundo las licencias de CC, para que cada quien defina la restricción y el alcance de su obra. Una vez el usuario baja la aplicación de Microsoft a su PC, cuando ejecuta un documento en Word, Excel o Power point, en la pestaña de “Archivo” o “File” encuentra la opción de licencias CC o Creative Commons.

Algunas disqueras del mundo divulgan ciertas canciones en internet con licencias CC y otras las deja como productos exclusivo de los CD´s, algunos grupos han logrado el éxito entre el público sin un solo CD, todo a través de la red y han llenado estadios en conciertos sin necesidad de intermediarios.

Muchos artistas ya no quieren “todos los derechos de autor reservados”, porque saben que ahora pueden darse a conocer sin necesidad que alguien los encuentre. Silvia O. aún no ha recibido un peso por las canciones de ese tercer disco, pero ya la entrevistó Julio Sánchez Cristo en la W y anda en coqueteos para un posible concierto. Y este trabajo de mercado le ha costado pocos pesos, por no decir cero, y cero intermediarios entre ella y su público. Además, escucha versiones que otros artistas han hecho con la música de ella sin negar a la creadora inicial (escuche dos versiones en esta página)

En Colombia
Los abogados Carolina Botero, Andrés Umaña, Jaime Rojas y el músico Alfredo Vargas tradujeron las licencias de CC a español, las adaptaron y ahora las dan a conocer en el país. Cada uno se interesó en Creative Commons, se contactaron con el movimiento en Estados Unidos, allá le contaron a cada uno la existencia de los demás y ahora las promueven en Colombia. Explican que la utilización de estas licencias genera una cultura de lo legal, en donde, según las palabras de ellos, “copiar no siempre es piratería”.

Para ellos, los conceptos de Lessig acaban con la manera impositiva y policiva de hacer valor los derechos de autor. Y según el músico Alfredo Vargas, “el modelo de negocios está cambiando en el mundo del entretenimiento”. En simultánea con ellos, entidades y empresas han comenzado a utilizar licencias CC para su trabajo. La Casa Editorial El Tiempo, CEET, las utiliza en eltiempo.com (ver recuadro)

La revista Proyecto Diseño lanzó hace poco más de un mes una convocatoria para diseñadores y arquitectos con el fin de participar en el diseño de proyectos especiales para los municipios, proyectos todos “licenciados” bajo el esquema de CC. La revista está cumpliendo 11 años y el objetivo es celebrar esta fecha con un regalo a los 1.600 alcaldes del país, una revista en donde cada uno podrá escoger algún diseño de los allí publicados, para que sea construido en su municipio. Los creadores permitirán que el diseño sea utilizado una única vez, sin costo alguno. Para ello sirven las licencias CC.

Poder compartir información científica y académica también es otro de los logros de las licencias CC. Un ejemplo en el país es el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia, SIB, liderado por el Instituto Humboldt, que se encarga de divulgar datos científicos de todas las entidades del país dedicadas al tema. El objetivo es facilitar la circulación y el intercambio de esta información. En palabras de Ximena Franco, investigadora principal del SIB, “el sistema es una red de conocimiento”.

El SIB encontró en los conceptos de Lessig la respuesta a una de sus grandes dudas: “¿Cuáles serían las formas más apropiadas para poder ofrecer garantías a los generadores y custodios de información, para el correcto reconocimiento de las fuentes y el respeto por los derechos sobre los datos y las fuentes?”. La búsqueda de la respuesta a este interrogante tardó poco más de un año y finalmente la encontró una abogada que trabaja con artistas y conocía el movimiento Creative Commons.
 
Como el Sistema utiliza datos de varias entidades, les entregó a estas la posibilidad de divulgar sus datos bajo las licencias CC y así logró que muchas confiaran en que serían respetados los crédito de los trabajos realizadas por los investigadores. Cada generador de datos define las condiciones de acceso a su información y de uso de la misma.

Como dice Ximena Franco, Creative Commons es una alternativa que no está en contra de la legislación nacional de derechos de autor y sí puede llegar a significar una revolución en la forma de compartir el conocimiento científico. Porque, dice, internet cambió “la percepción del tamaño del mundo”.



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