| 12/3/2010 11:35:00 AM

Cartagena, bahía de la biodiversidad

Esta ciudad es un ejemplo de que con empeño y un proyecto adecuado es posible recuperar la biodiversidad de un área degradada. Junto a la bahía se encontraba, a punto de extinguirse, una laguna y el humedal marítimo tropical asociado. Ahora vuelven a respirar.

Como en casi todas las ciudades del mundo la zona industrial se convierte en un área en los núcleos urbanos degradada y olvidada, a veces bajo mínimos de salubridad. TermoCartagena está situada en la zona industrial de Mamonal, a orillas del Mar Caribe. Ocupa unas instalaciones de alrededor de 13.000 metros cuadrados, de los cuales 10.000 pertenecen a una laguna con diversidad de especies acuáticas, mamíferos y manglares, que ha sufrido un deterioro constante hasta que un proyecto de sostenibilidad sirvió para revitalizar este espacio.

En el año 2007, Endesa primer grupo eléctrico de Latinoamérica y primera eléctrica en España, adquirió esta central. Una de las primeras actuaciones de Endesa, fue realizar una auditoria medioambiental del entorno para analizar los vertidos y residuos que generaba y determinar la incidencia en la laguna y los manglares que se encontraban en el terreno adyacente a la central y que pertenece a la empresa.

Juan Carlos Brandao, subdirector de Medio Ambiente y Negocio no Iberia, explica que “la laguna a veces se secaba durante el verano y se inundaba durante la primavera de modo natural. Uno de sus márgenes estaba bastante dañado, porque durante mucho tiempo los anteriores gestores habían hecho un manejo inadecuado de los hidrocarburos”.

A partir de ahí, la intención fue recuperar la laguna y los terrenos colindantes para lo que Endesa llegó a un acuerdo con la Fundación Natura de Colombia, vinculada desde su creación en 1984 a la conservación de la biodiversidad y a la búsqueda de alternativas de uso sostenible de los recursos naturales.

De esta colaboración, nace el proyecto TermoCartagena que demuestra cómo una zona industrial puede y debe integrarse en el entorno social y ambiental donde se encuentra, aportándole todo el valor añadido que le sea posible. “El objetivo de la compañía fue intentar poner en valor la zona, cambiar el manejo de combustibles y acometer un proyecto de rehabilitación”, indica Brandao.

El proyecto se enmarca dentro del Programa de Conservación de la Biodiversidad de Endesa, integrado en su Plan de Sostenibilidad.

“La compañía tiene un programa de conservación de la biodiversidad que, de alguna manera, nos permite establecer políticas de recuperación y de conservación en las zonas donde tenemos acceso, como es el área de TermoCartagena”, comenta el subdirector de Medio Ambiente y Negocio no Iberia de la empresa eléctrica.

Un proyecto de refencia
El objetivo de base del proyecto ha sido la recuperación y potenciación de la biodiversidad autóctona de la laguna y el humedal marítimo tropical asociado (manglar), que alberga interesantes especies de flora y fauna. “En plena bahía de Cartagena, dentro de la ciudad, pero en un polígono industrial encontramos mapaches cangrejeros, zorros, caimanes, iguanas, perezosos, boas constrictor, águilas cangrejeras, además de peces o pelícanos...”, explica Brandao.

Sorprendentemente, y a pesar de las condiciones de deterioro en las que se encontraba, la laguna conseguía tener vida dentro del terreno de la central, aunque poco a poco se iban reduciendo las posibilidades de quienes la poblaban.

La primera fase del proyecto se centró en la recuperación y acondicionamiento ecológico de la zona; un proceso de sensibilización y concienciación mediante charlas y talleres; establecer un inventario y caracterización de la laguna y su humedal; el acondicionamiento de hábitats; la potenciación de la vegetación y la fauna y un plan de uso y gestión de las zonas recuperadas.

La segunda fase trabajó sobre la integración ambiental de TermoCartagena en el área de la bahía de Cartagena; la creación de un corredor ecológico entre la laguna y la bahía; la potenciación y defensa de las especies amenazadas; la introducción de especies autóctonas desaparecidas; la creación de una reserva mixta ecológico – industrial y la integración industria-naturaleza-ciudadanía.

El Proyecto TermoCartagena ha potenciado el reordenamiento de vegetación existente y el establecimiento de masas arbóreas de especies nativas definidas, con destacado valor ornamental que aporten color y frutos. Se sembraron 600 mangles de Zaragoza (Conocarpus erectus), además de palmas “arecas”, palmas “Manila” o veraneras “curacao”.

Se han adecuado superficies, márgenes y áreas para siembra, aplanado terrenos para ubicación de zonas de observación de aves y se ha realizado un sendero ecológico en torno a la laguna. “Se ha establecido un sendero ambiental, una ruta, para que profesionales, escuelas o jóvenes puedan visitarlo con los controles adecuados”, comenta Brandao.

Del resultado de todo ello se ha conseguido que el ecosistema objeto de proyecto se haya convertido en un oasis de refugio para una gran cantidad de especies locales y migratorias que cada vez tienen menos espacio que habitar.

Los retos principales se centraron en la recuperación ambiental de esta zona natural de especial relevancia por la ausencia de áreas similares en el entorno. Para ello, se estableció un plan de sensibilización para los empleados de la compañía y la población. Mediante las sucesivas jornadas de sensibilización se logró involucrar activamente tanto a trabajadores de la central como a las comunidades vecinas, logrando de esta forma cumplir progresivamente los objetivos previstos.

Con la recuperación física, biológica y funcional de la laguna y su humedal, el proyecto TermoCartagena aspira a ser un referente para el desarrollo de programas de educación y comunicación ambiental que vinculen tanto a la ciudadanía como al sector privado presente en la bahía de Cartagena.

 

 

Reportajes EFE

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