| 6/14/2011 7:30:00 AM

Puerto Rico recibe a Obama con la esperanza de un cambio

Puerto Rico parece estar usando la histórica visita de Barack Obama, a la isla -el primer viaje oficial de un presidente de EE.UU. en casi medio siglo- como una oportunidad para el cambio.

Más que nada, un cambio cosmético. La capital de la isla caribeña, San Juan, pasó por una intensa operación de belleza.

Las carreteras fueron asfaltadas, los edificios públicos quedaron brillantes con pintura nueva, mientras decenas de carteles de bienvenida quedaron colgados a lo largo de la ruta que el presidente cubrió durante su visita de cinco horas.

Pero otras cosas no han cambiado en la isla.

Desde incluso antes de la visita de John F. Kennedy en 1961, el principal asunto político de Puerto Rico sigue siendo el mismo: el complejo estatus político de este territorio estadounidense, designado "estado libre y asociado" en 1952.

Casi ciudadanos

Ese estatus le ha dado a los puertorriqueños una versión limitada de la ciudadana estadounidense.

Pagan algunos impuestos federales y el presidente y el Congreso de EE.UU. son la autoridad máxima de la isla; sin embargo, los puertorriqueños no pueden votar en las elecciones presidenciales ni tienen representantes con voto en el Congreso.

El álgido debate sobre si este territorio debería ser el estado 51 de la Unión Americana, transformarse en una república independiente o mantenerse en su estatus actual ha dominado la política en esta isla de casi cuatro millones de habitantes.

Como dicen algunos en San Juan, hablar del tema es el "deporte nacional" de Puerto Rico.

Pero en las ocasiones en las que han sido consultados formalmente, como en un plebiscito no vinculante en 1998, la respuesta fue poco clara: más de la mitad de la población dijo no preferir ninguna de esas opciones.

Entonces, ¿por qué viajó Barack Obama a la isla?

Promesa

En 2008, cuando Obama vino a San Juan a buscar apoyo como precandidato demócrata -ya que los puertorriqueños sí votan en las primarias-, prometió volver como presidente.
Pero muchos aquí creen que esta nueva visita tuvo como objetivo seducir al electorado puertorriqueño -y en general hispano-, ya que son ellos quienes podrían darle votos cruciales para su reelección en 2012.

"Obama está acercándose a la gente de la isla para indirectamente acercarse a votantes potenciales en la parte continental de Estados Unidos", afirma Pedro Reina Pérez, profesor de historia en la Universidad de Puerto Rico.

"La gente en Puerto Rico siente que esta es una visita de relaciones públicas y no de política real sobre la isla", asegura.

Esta visita sí logrará darle mayor exposición al tema del estatus de Puerto Rico, afirma el Gobernador Luis Fortuño, quien apoya abiertamente el movimiento para que Puerto Rico se transforme en el estado 51 de EE.UU.

En entrevista con la BBC en la Fortaleza, la sede del gobierno de Puerto Rico, Fortuño cuestionó que los puertorriqueos no estuvieran involucrados en el proceso de toma de decisiones en Washington, pese a ser parte de Estados Unidos desde 1898.

"Somos ciudadanos estadounidenses desde 1917 y nuestros hombres y mujeres forman parte de las fuerzas armadas junto a otros ciudadanos del país", señala.

Plebiscito

Las autoridades en Puerto Rico esperan que la visita inyecte de nuevas energía a los planes -apoyados por el gobierno federal- de que se lleve a cabo un nuevo plebiscito, en dos pasos, sobre el estatus político de la isla, quizás a fines de 2012.

Y aunque no es vinculante, sus resultados podrían ser cruciales para hacer que la causa de Puerto Rico escale posiciones en las prioridades de la política nacional en Estados Unidos.

"Un mandato claro es lo que necesitamos para ir a Washington a exigir nuestros derechos", asegura Fortuño.

Los funcionarios del gobierno local citan encuestas que muestran que la opción que sera favorecida en dicho plebiscito sería la de la "estatidad", es decir, que Puerto Rico se transforme en un estado formal del país.

Crisis

A diferencia del presidente Kennedy, Obama visitó una isla que, según muchos, está pasando uno de sus momento más difíciles.

Una recesión desde 2006 ha dañado fuertemente a la economía; el desempleo alcanza más del 16% y los índices de criminalidad están en aumento en zonas como los suburbios pobres de San Juan.

La medidas drásticas de reducción del gasto público aprobadas por el gobernador republicano -como el despido de miles de empleados públicos- han provocado amplio descontento social.

Una disputa sobre aumento de cuotas en la Universidad de Puerto Rico, la más grande del país, paralizó la institución durante dos meses en 2010.

La policía se enfrenta con dureza a los estudiantes que protestaban contra el aumento de US$400 por semestre.

Las acusaciones de abusos policiales abundan y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) ha iniciado una investigación sobre la represión a las protestas.

Fortuño es un favorito del movimiento de derecha del Tea Party en Estados Unidos que está siendo mencionado como posible candidato a vicepresidente por el Partido Republicano en 2012.

El gobernador defiende sus recortes como parte de su plan para "rescatar" a Puerto Rico de la bancarrota, y sugiere que la violenta represión policial se origina en la falta de entrenamiento adecuado para los oficiales.

Por la crisis, a muchos en Puerto Rico les interesaba más que Obama hablara de estos temas que sobre el estatus político de la isla.

"Yo espero que traiga buenas ideas para que la isla progrese", había dicho antes de la llegada del presidente Zenaida Mendoza, dueña de un café en el Viejo San Juan.






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