| 4/8/2013 5:23:00 PM

El negocio de la muerte en China

Carros de lujo, una exuberante mansión, una nueva piscina para los días de verano y, ¿por qué no?, una amante para acabar con los días tediosos. En China se vale soñarlo todo porque, si no se hace realidad en esta vida, hay otra para conseguirlo.

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BBC
Al menos así lo creen las millones de personas que, sin escatimar en gastos, visitaron las tumbas de sus familiares la semana pasada, durante el festival Qingming.

"En Qingming conmemoramos la muerte", explica Dan Wei, de la provincia de Cantón."Es un festival milenario en el que tradicionalmente quemamos dinero falso frente a las tumbas de nuestros difuntos para asegurarles un buen futuro en el más allá".

Pero parece que con los años, no solo los vivos nos hemos vuelto más ambiciosos y menos conformistas.

Hoy los parientes de los fallecidos queman todo tipo de extravagancias hechas en papel para "mandárselas" a sus seres queridos: desde joyas hasta yates exclusivos, pasando por lavadoras y casas de varios pisos.

"La próxima vida es igual a ésta. Si les enviamos dinero y bienes a nuestras familias, podrán vivir con las comodidades que se merecen", asegura Wei.

El beneficio de los vivos

Los del más allá no son los únicos que se benefician de esta tradición. El festival, que se conmemora una vez al año, ha dado pie a la creación de múltiples negocios que agradecen la "generosidad" de los vivos.

Muchos se ganan la vida vendiendo las figuras de papel que tanta importancia tienen este día. Entre más valga un objeto en la vida real, más vale su equivalente en papel.

"El precio de las figuras que quemamos varía dependiendo de su tamaño y de la mano de obra que lleve. El material por lo general siempre es el mismo (papel reciclado). Pero varían los detalles que llevan y la creatividad que implican", explica Wei.

"Las personas de mucho dinero queman casas de cartón enormes- una casa bien elaborada puede costar hasta 2688 yuanes (US$250) - mientras que las de bajos recursos llevan figuras de papel más modestas".

Y como si de la vida real se tratara, muchos se esfuerzan para que los suyos tengan el estatus social que se merecen en su otra vida.

Eso incluye la última tecnología, siendo los iPhones y iPads de papel, los productos estrella del festival de este año.

"Parece que Steve Jobs sigue teniendo éxito en el más allá", bromeaban los medios chinos el jueves pasado.

Servicio a domicilio y virtual

El que por distancia o por tiempo no pueda visitar la tumba de su ser querido el día del festival, no tiene de qué preocuparse, un sinfín de compañías le ofrecen la solución.

Si prefiere seguir con la tradición auténtica, puede solicitar un servicio a domicilio desde donde quiera que esté. Un equipo especializado se encargará de comprar los objetos de papel más deseados y en cuestión de un día, se los harán llegar a sus difuntos familiares.

Para comprobar que la compañía cumplió con lo pedido, puede solicitar una fotografía en frente de la tumba y sumársela a la cuenta total.

Y si no puede pagar lo que cobran las empresas, sobran particulares que se ofrecen a hacerlo por un precio reducido.

"El año pasado la gente ponía anuncios en Tianjin (en el norte del país), ofreciendo "llorar" a los familiares de quienes no tenían tiempo de hacerlo. Otros les ofrecían limpiar las tumbas de sus parientes", cuenta Adriana Lica, una moldava que reside en China desde hace varios años.

Los más modernos pueden optar por un servicio virtual. Decenas de empresas ofrecen la oportunidad de comprar flores, entre otro tipo de ofrendas virtuales, y quemar objetos de papel de manera digital.

Una de ellas es la compañía Wangshangsaomu. Como valor agregado ofrece la experiencia en 3D, para sentirse "como si se estuviera ahí".

Además, permite crear un archivo de las ofrendas, para que las generaciones futuras lleven el conteo de lo que le falta a sus seres queridos.

Por si eso no alcanza para convencer a los usuarios, aclara en su página web que ofrece una manera más "verde" de rendir tributo a los difuntos.

Ante tanta demanda, se podría pensar que sobran los consumidores creyentes.

Laureen Leung, experta en asuntos chinos de la BBC, difiere: "yo creo que más que creer en la vida del más allá, la gente sigue la tradición para sentirse mejor consigo mismo, sentirse aliviados por poder darle a sus seres queridos lo que no tuvieron en vida".

"Imagino que para algunas personas también es una competencia: si mis vecinos le mandan una mansión a su difunto abuelo, tengo que mandarle una más grande al mío", añade.

Sea como sea, cada año el festival resulta más lucrativo para el consumo doméstico y la creatividad no tiene límites ni prejuicios.

"Ahora se puso de moda mandar amantes de papel. Hasta la corrupción se puede mandar al más allá", dice Leung entre risas.
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