| 7/2/2015 5:00:00 AM

Colombianos convierten los contenedores marítimos en piezas arquitectónicas con diseño

Dos emprendedores colombianos tuvieron la idea de recuperar los contenedores marítimos de carga para convertirlos en espacios de lujo en los que se pueden instalar oficinas, concesionarios o incluso restaurantes.

La compañía Fog-Inc se encarga de ‘revivir’ a los viejos contenedores y convertirlos en espacios “agradables, sostenibles y modernos” con la instalación de enormes ventanales, pérgolas, sistemas desplegables eléctricos, pisos, jardines verticales, entre otros detalles.

Así lo explicó en una entrevista concedida a Dinero el cofundador de la empresa, Pablo Fog, quien detalló que en el portafolio de sus clientes están importantes firmas como BMW, Click Clack Hotel, Alpina y los restaurantes Crepes & Waffles y la Fragata.




Foto: Colombia.inn

El empresario, quien inició el proyecto junto a su hermano Miguel Fog, considera que esta alternativa de construcción supone “un claro retorno a la inversión” y una mejora en “la eficiencia operacional” de las empresas. 

Las marcas de vehículos, por ejemplo, fortalecen su presencia en las ciudades con la instalación de concesionarios temporales, mientras que los hoteles pueden liberar espacio para aumentar su facturación. 



Los clientes “no están enterrando su inversión en construcciones que luego no podrán ser reubicadas o reutilizadas (…) la ‘semi-temporalidad’ permite la realización de proyectos que de otra manera serían muy costosos no solo en tiempo, sino en dinero”, concluyó.

Compañías venezolanas, chilenas y ecuatorianas se han interesado por el proyecto de la compañía, que por ahora se encuentra en el proceso de evaluar los mercados más apropiados en los que podrían competir.

“También estamos trabajando en varios proyectos del sector educativo, aspectos importantísimos como el posconflicto y las ventajas que nuestra tecnología puede generar en este tipo de circunstancias”, apuntó.

Fog indicó que los precios de los contenedores varían dependiendo de las características del proyecto, los acabados y el tamaño del espacio, Sin embargo, el valor por metro cuadrado comienza en $750.000, mientras que arrendar uno podría costar alrededor de $1.500.000 mensuales. 






Uno de los atractivos de esta empresa, según Fog, es la contribución que realiza con el cuidado del medio ambiente, ya que los contenedores dejan de ser útiles luego de 14 años y “en América Latina no hay plantas de reciclaje” para ese tipo desecho.

Pablo Fog sostuvo que esta situación se agrava en países como Colombia, que tienen un “desequilibrio comercial” entre importaciones y exportaciones que se refleja en la acumulación de contenedores en los puertos.

Y agregó que en Sudamérica no existían compañías que ofrecieran este tipo de “soluciones espaciales con un alto grado de calidad y personalización, tanto en diseño arquitectónico, como en acabados y soluciones de diseño industrial”.

Es un negocio nuevo, no tiene más de 15 años en el mundo y se ha convertido en una tendencia creciente a nivel local y global. En el momento es un mercado en etapa temprana, con innumerables posibilidades de aplicación, no solo en uso y sector, sino en tamaño de proyecto”, finalizó.

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