| 7/1/2015 7:30:00 PM

El salario mínimo en Colombia no es tan mínimo

El salario mínimo es el 81% del ingreso promedio de los trabajadores colombianos.

El último informe entregado por la OCDE sobre salarios mínimos en los países que componen dicha organización, evidencia que la remuneración de los colombianos tiene unos problemas y unas discusiones de fondo que incluso se han desmejorado.

La OCDE en su último informe “Focus on minimum wages after the crisis”, revela que Colombia tiene uno de los salarios mínimos más altos del mundo con relación al con el salario medio del país. La medición que incluye a los trabajadores formales e informales ha venido en aumento, pues en 2007 el salario mínimo era cercano al 60% del salario promedio de los colombianos, en 2011 aumentó a cerca del 70%, y en el último informe, que muestra datos a 2013, se observa que el salario mínimo es el 81% del ingreso promedio de los trabajadores colombianos.

Salario mínimo antes de impuestos - % del salario medio del país
Antes de la crisis y en la última medición


Fuente: Base de datos de salarios mínimos de la OCDE

El dato trae por sí solo unas interpretaciones de fondo, que al final no hablan nada bien del mercado laboral en Colombia:

  • La primera reflexión es que con este dato se podría asegurar que un porcentaje cercano al 81% de los trabajadores en Colombia gana en promedio un salario mínimo mensual vigente.
  • Sin embargo, centrarse solo el porcentaje no es un buen ejercicio. La baja productividad laboral explica la mayor parte de esta brecha. Que este porcentaje de la población gane un salario mínimo, lo que quiere decir es que la productividad del país no es buena, pues la teoría económica sugiere que las empresas están dispuestas a pagar salarios superiores al de equilibrio con el fin de seleccionar a los trabajadores más productivos. En Colombia, al contrario, lo que ha pasado es que como consecuencia de una disminución en la productividad, han ingresado más personas al mercado laboral pero con menores salarios y trabajos de menor calidad.
  • Otra explicación a este fenómeno es que dadas las amplias diferencias de ingresos entre regiones y sectores, el salario mínimo nacional uniforme es igual o superior a los ingresos medianos fuera de la capital, para lo cual, seguramente, ha contribuido el alto grado de informalidad existente en las regiones más pobres. El amplio sector informal se caracteriza especialmente por una baja productividad. El grado de informalidad según datos del Dane,a mayo de 2015, alcanza la alarmante cifra del 65%.
  • Entre sectores, según un estudio realizado por el Banco de la República, las diferencias salariales que se observan indican que los salarios están por encima del promedio nacional en los sectores servicios financieros, electricidad, gas, agua y minería, y manufacturas; mientras que los salarios en construcción, comercio y agricultura, silvicultura y pesca, se encuentran hasta un 34% por debajo del promedio nacional. Así mismo, se evidencia en este estudio que la dispersión de los salarios entre los cargos directivos alcanza el 53%, mientras que el de los operarios es del 29,8%.
  • Otro aspecto que queda en evidencia es la desigualdad en el ingreso. Colombia ocupa el puesto 12 en mayor desigualdad del ingreso entre 168 países del mundo, de acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano que acaba de presentar el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). El último coeficiente de Gini reportado para Colombia es de 53,9. Según la OCDE, en todos los países que conforman la organización, el ingreso laboral es el principal factor de desigualdad de los ingresos totales.
  • Una de las soluciones de mediano y largo plazo que se plantea es la necesidad de mejorar los resultados en materia de educación para todos y los programas de capacitación para contribuir a incrementar la oferta de trabajo y la productividad.
Según el informe del organismo multilateral “el aumento de la productividad obligará a: reducir la informalidad a través del mercado de trabajo y de productos, y de reformas fiscales; aumentar el tiempo dedicado a la educación y su calidad en términos de la formación de los docentes y de mejoramiento de los programas educativos; desarrollar la infraestructura de transporte; y mejorar el acceso a la financiación. Los avances hacia una situación de mayor seguridad y menos corrupción también son importantes en este sentido”.
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